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¿Por qué me duele el tobillo sin habermelo torcido? Causas y cuándo consultar

Foto del escritor: Dr. Alex Santamaria - Talus foot doctors
Dr. Alex Santamaria - Talus foot doctors
20 ago
13 min de lectura

Actualizado: 8 sept

"¿Te duele el tobillo sin habértelo torcido? Descubre las causas más frecuentes según la zona del dolor, qué puede significar un tobillo hinchado y cuándo conviene consultar."


Persona con dolor de tobillo sin torcedura durante una valoración médica. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors
Persona con dolor de tobillo sin torcedura durante una valoración médica. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors

El dolor de tobillo no siempre aparece después de una torcedura. Los tendones, la propia articulación, el hueso, la forma en que funciona el pie o algunos procesos inflamatorios y neurológicos pueden provocar molestias aunque no haya existido un golpe o un esguince reciente.¹


Si te duele el tobillo sin habértelo torcido, saber exactamente dónde duele, cómo empezó y en qué momento aparecen las molestias puede ayudar mucho a orientar la causa.


No es lo mismo sentir dolor en los primeros pasos que después de caminar durante un rato, al correr, al subir escaleras o incluso en reposo. Y aunque la localización del dolor aporta información, por sí sola no permite establecer un diagnóstico.


En este artículo repasamos las causas que pueden provocar dolor de tobillo sin una torcedura reciente y, sobre todo, cuándo conviene consultar.



¿Puede doler el tobillo sin haberse torcido?


Sí. Una torcedura puede producir una lesión brusca de los ligamentos, pero alrededor del tobillo existen muchas otras estructuras capaces de generar dolor. Un tendón puede desarrollar una tendinopatía, la articulación puede presentar una lesión del cartílago o cambios degenerativos y el hueso puede sufrir una lesión por estrés. También existen causas inflamatorias, metabólicas o neurológicas.¹


Por eso, cuando no ha habido traumatismo, no basta con pensar simplemente que “no es un esguince”.


En el tobillo, el lugar donde duele es importante, pero rara vez basta por sí solo para establecer un diagnóstico. También hay que valorar cómo empezó el problema, qué actividad reproduce los síntomas, la movilidad de la articulación, la forma y función del pie y si existen otros signos como inflamación, rigidez, hormigueo o pérdida de fuerza.



¿Dónde te duele el tobillo?


La localización del dolor es una de las primeras pistas que utilizamos durante la valoración.


No es lo mismo sentir dolor detrás del tobillo que en la parte interna, externa o profundamente dentro de la articulación.


Dolor en la parte posterior del tobillo


Cuando el dolor se localiza detrás del tobillo, una de las estructuras que debemos valorar es el tendón de Aquiles.


La tendinopatía de Aquiles suele producir dolor relacionado con la carga y puede acompañarse de rigidez. Puede molestar al correr, subir escaleras, caminar rápido o ponerse de puntillas. Algunas personas también notan molestias al iniciar la marcha después de un periodo de reposo o durante los primeros pasos de la mañana.²


Si el dolor se concentra en esta zona, puedes ampliar la información en nuestra guía sobre dolor en el tendón de Aquiles: causas y tratamiento, donde explicamos las lesiones que pueden provocar dolor detrás del tobillo y cómo diferenciarlas.

No es necesario que exista una lesión concreta. En algunos pacientes los síntomas aparecen después de un cambio en la cantidad o el tipo de actividad física, aunque el origen de una tendinopatía suele ser multifactorial y no puede atribuirse siempre a una única causa.²


No todo dolor posterior procede del Aquiles. Algunos tipos de pinzamiento posterior del tobillo también pueden provocar molestias en esta zona, especialmente con determinados movimientos.¹

¿Dónde duele?

Algunas causas posibles

Pistas habituales

Parte posterior

Tendón de Aquiles, pinzamiento posterior

Dolor con carrera, escaleras o ponerse de puntillas

Parte interna

Tibial posterior, pie plano/PCFD, irritación nerviosa

Dolor al caminar, cambios en el arco, hormigueos

Parte externa

Tendones peroneos, sobrecarga lateral

Dolor al correr, caminar o en terrenos irregulares

Parte anterior o interior de la articulación

Impingement, lesión osteocondral, artrosis

Dolor profundo, rigidez, inflamación o bloqueo

Punto muy localizado sobre el hueso

Lesión ósea por estrés

Dolor focal que aumenta con la carga

Tobillo hinchado, caliente o rojo

Gota, artritis inflamatoria, infección

Inflamación brusca, calor, enrojecimiento

Quemazón, corriente u hormigueo

Irritación o compresión nerviosa

Alteraciones de sensibilidad o adormecimiento

⚠️ Esta tabla sirve únicamente como orientación. La localización del dolor puede dar pistas, pero varias enfermedades pueden producir síntomas similares y el diagnóstico requiere valorar el conjunto del pie y el tobillo.

Zonas de dolor posterior, interno, externo y anterior del tobillo. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors
Zonas de dolor posterior, interno, externo y anterior del tobillo. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors

Dolor en la parte interna del tobillo


El dolor alrededor o por debajo del hueso interno del tobillo —el maléolo medial— puede estar relacionado con el tendón tibial posterior.


Este tendón participa en la función y estabilización del pie durante la marcha. En algunos pacientes, sus síntomas se asocian a una deformidad progresiva en la que el arco del pie disminuye y cambia la posición del retropié. Actualmente, este problema se engloba dentro del concepto de deformidad progresiva colapsante del pie o PCFD, una alteración tridimensional compleja que no depende únicamente del tendón tibial posterior.³


Para el paciente puede manifestarse inicialmente como un pie que se va aplanando y empieza a doler en la zona interna del pie o del tobillo. Por eso es importante valorar el pie en conjunto y no únicamente el punto en el que se percibe el dolor.³


Si notas que el arco del pie ha cambiado o que el dolor aparece en la zona interna, puedes leer nuestro artículo sobre pie plano con dolor: causas, síntomas y diagnóstico.

Si junto a las molestias aparecen quemazón, hormigueos o sensación de corriente hacia la planta del pie, también debemos considerar un posible origen nervioso.¹²


Dolor en la parte externa del tobillo


Cuando el dolor aparece alrededor del hueso externo del tobillo —el maléolo lateral— no siempre existe un problema de los ligamentos.


Por esta zona pasan los tendones peroneos, que participan en el control y la estabilidad del pie. Las tendinopatías, roturas o problemas de inestabilidad de estos tendones pueden producir síntomas en la parte lateral o posterolateral del tobillo.⁴


La forma del pie también puede influir. Determinadas configuraciones, como un pie cavo o cavovaro, pueden aumentar las cargas sobre las estructuras laterales y asociarse a patología de los tendones peroneos. Esto no significa que todas las personas con pie cavo vayan a desarrollar dolor, pero es un factor que conviene valorar durante la exploración.⁴


Cuando el apoyo se concentra especialmente en la parte externa del pie, puede interesarte nuestra guía sobre el pie cavo, donde explicamos cuándo esta forma del pie puede relacionarse con dolor lateral y sobrecarga de los tendones peroneos.

Dolor en la parte delantera o dentro del tobillo


Cuando una persona señala que el dolor está “dentro” de la articulación, hay que considerar problemas diferentes a una tendinopatía superficial.


Una posibilidad es el pinzamiento o impingement de tobillo, que puede provocar dolor con determinados movimientos. También pueden existir lesiones del cartílago y del hueso situado inmediatamente debajo, como las lesiones osteocondrales del astrágalo.¹˒⁵


Las lesiones osteocondrales pueden producir dolor profundo relacionado con la actividad e inflamación y, en algunos pacientes, síntomas mecánicos como sensación de bloqueo o enganche. Muchas están relacionadas con traumatismos previos, pero el paciente no tiene necesariamente que haber sufrido una nueva torcedura cuando reaparecen o se hacen evidentes los síntomas.¹˒⁵


Puedes conocer con más detalle qué síntomas produce y cómo se diagnostica una lesión osteocondral del astrágalo en nuestra guía específica.

Otra posible causa es la artrosis de tobillo.


A diferencia de la artrosis de otras grandes articulaciones, una proporción importante de los casos de artrosis de tobillo tiene un origen postraumático. Por eso puede afectar a personas relativamente jóvenes que años antes sufrieron una fractura, una lesión importante o inestabilidad del tobillo. El dolor suele relacionarse con la carga y puede acompañarse de rigidez y pérdida progresiva de movilidad.⁶˒⁷


Si el dolor se acompaña de rigidez o existe una lesión antigua del tobillo, puedes ampliar la información en nuestro artículo sobre artrosis de tobillo.


¿Te duele el tobillo y no sabes por qué?


Cuando el dolor aparece sin una torcedura clara, identificar qué estructura está causando los síntomas es el primer paso para elegir el tratamiento adecuado. Si el dolor persiste, se repite o limita tu actividad, una valoración especializada de pie y tobillo puede ayudarte a encontrar la causa.




¿Y si el dolor está muy localizado en un punto del hueso?


Un dolor muy concreto sobre una zona ósea, especialmente si aumenta con la actividad o progresivamente con el apoyo, merece una valoración específica.


Las lesiones óseas por estrés no requieren una caída ni un golpe. En algunos casos aparecen cuando existe un aumento de cargas repetitivas —por ejemplo, después de incrementar rápidamente los kilómetros de carrera o el volumen de entrenamiento—. Es lo que conocemos como lesiones por fatiga.⁸


Pero no todas las lesiones por estrés aparecen por entrenar demasiado. También existen las lesiones por insuficiencia, en las que un hueso con menor resistencia puede lesionarse incluso con cargas habituales. Por eso, factores relacionados con la salud ósea también deben tenerse en cuenta.⁸


Al principio, el dolor puede aparecer únicamente durante la actividad. Si el problema progresa, puede empezar a molestar al caminar y, en algunos casos, en reposo. Un dolor óseo focal que va en aumento no debería atribuirse automáticamente a una simple sobrecarga.⁸



Tengo el tobillo hinchado pero no me lo he torcido: ¿qué puede ser?


La hinchazón tampoco significa necesariamente que exista un esguince.



Tobillo hinchado sin antecedente de golpe o torcedura.. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors
Tobillo hinchado sin antecedente de golpe o torcedura.. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors

Una articulación puede inflamarse por diferentes motivos. La gota, por ejemplo, puede afectar al tobillo y provocar un episodio de inicio rápido con dolor intenso, hinchazón, calor y enrojecimiento. Ante una articulación de estas características también deben considerarse otras posibilidades, como una artritis inflamatoria, una artritis por otros cristales o una infección.⁹


Cuando existen episodios repetidos, rigidez prolongada por la mañana o inflamación de otras articulaciones, puede ser necesario estudiar la posibilidad de una enfermedad inflamatoria. Ninguno de estos síntomas permite realizar el diagnóstico por sí solo, pero sí puede justificar una valoración médica específica.¹⁰


Existe además una causa menos frecuente pero especialmente importante: la artritis séptica o infección de la articulación. Un tobillo de aparición brusca muy doloroso, caliente e inflamado requiere una valoración rápida si existe sospecha de infección. Y un dato importante: la ausencia de fiebre no permite descartar una artritis séptica.¹¹


En algunos casos, el enrojecimiento y el calor pueden proceder de los tejidos que rodean la articulación y no de la propia articulación. La exploración médica es la que permite orientar mejor entre estas posibilidades.


También conviene diferenciar una inflamación localizada en el tobillo de una hinchazón que afecta de forma llamativa a una parte mayor de una sola extremidad. Si una pierna o pantorrilla se hincha y aparece dolor o sensibilidad, deben valorarse otras causas, entre ellas una posible trombosis venosa profunda. Si además aparece dificultad para respirar o dolor en el pecho, se requiere atención médica urgente.¹³



¿Puede venir el dolor de un nervio?


Sí. A veces el paciente señala el tobillo, pero el problema no se encuentra exclusivamente en la articulación, los tendones o los huesos.


La irritación de un nervio puede producir síntomas como quemazón, hormigueos, descargas eléctricas, adormecimiento o alteraciones de la sensibilidad. Una de las posibilidades es el síndrome del túnel tarsiano, una neuropatía por atrapamiento del nervio tibial a su paso por la zona interna del tobillo.¹²


Pero no todos los síntomas neurológicos percibidos en el tobillo se originan allí. En determinados pacientes es necesario explorar el recorrido del nervio y otras zonas más proximales. Esto adquiere especial importancia cuando un supuesto dolor de tobillo no evoluciona como esperábamos o no responde al tratamiento habitual.


A veces es necesario ampliar la mirada más allá del propio tobillo. En este caso clínico de dolor de tobillo que no mejoraba con rehabilitación explicamos cómo pueden coexistir una lesión local y un problema de origen neurológico.


¿Qué significa que me duela el tobillo al caminar sin haberme lesionado?


Que el dolor aparezca al caminar indica que la carga o el movimiento influyen en los síntomas, pero por sí solo no permite saber qué estructura está afectada.

Puede ocurrir en problemas tendinosos, articulares o en lesiones óseas por estrés, entre otras posibilidades.¹˒²˒⁸


Por eso, en consulta importa tanto dónde duele como cuándo empieza a doler y qué movimiento reproduce el síntoma. Un dolor desde los primeros pasos no orienta igual que otro que comienza después de caminar durante un tiempo o únicamente durante la carrera.



¿Cuándo debería consultar por un dolor de tobillo sin torcedura?


No todo dolor de tobillo necesita atención urgente. Sin embargo, determinados síntomas aconsejan no esperar.


Conviene solicitar una valoración médica rápida si:


  • el tobillo se vuelve bruscamente muy doloroso, caliente, rojo o muy inflamado;

  • existe fiebre o mal estado general, recordando que una infección articular también puede aparecer sin fiebre;

  • el dolor empeora rápidamente o existe una dificultad importante para apoyar;

  • aparece una inflamación intensa sin una explicación clara;

  • existe un punto del hueso muy doloroso y el dolor va aumentando;

  • aparecen bloqueos articulares repetidos;

  • existen hormigueos persistentes, pérdida de sensibilidad o debilidad;

  • hay otras articulaciones claramente inflamadas;

  • una sola pierna o pantorrilla presenta una hinchazón importante acompañada de dolor o sensibilidad.⁸˒¹⁰˒¹¹˒¹³


Si una hinchazón de la pierna se acompaña de dificultad para respirar o dolor torácico, es necesario buscar atención médica urgente.¹³


La duración también importa. En las guías de imagen, el dolor de tobillo que persiste más de seis semanas se considera dolor crónico. Esto no significa que haya que esperar seis semanas para consultar: si el dolor es importante, progresa o presenta alguno de los signos anteriores, la valoración debe realizarse antes.¹



¿Cómo se estudia un dolor de tobillo cuando no ha habido traumatismo?


El primer paso no suele ser pedir directamente una resonancia.


Exploración clínica del tobillo antes de decidir las pruebas de imagen necesarias. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors
Exploración clínica del tobillo antes de decidir las pruebas de imagen necesarias. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors

La historia clínica y la exploración permiten decidir qué estructuras pueden estar relacionadas con los síntomas. Por eso, una valoración del tobillo no debería limitarse únicamente al punto que duele. Dependiendo del caso, puede ser necesario estudiar la movilidad, los tendones, la estabilidad, la alineación y forma del pie, la marcha y la función neurológica.


Cuando el dolor se ha hecho crónico y está indicado realizar una prueba de imagen, las radiografías del tobillo suelen ser el estudio inicial. A partir de sus resultados y de la sospecha clínica pueden ser necesarias otras pruebas.¹


La ecografía puede ser especialmente útil para determinadas patologías de los tendones y otras estructuras superficiales. La resonancia magnética permite estudiar con mayor detalle el cartílago, el hueso, los tendones y otras estructuras profundas, y resulta especialmente útil en determinados escenarios cuando las radiografías no explican los síntomas. En algunos problemas óseos concretos, una tomografía computarizada o TC puede aportar información adicional.¹


Si quieres entender para qué sirve cada prueba, puedes consultar nuestra guía sobre radiografía, ecografía, resonancia y otras pruebas de imagen del pie y tobillo.

Las lesiones por estrés constituyen un ejemplo de por qué las pruebas deben seleccionarse según la sospecha clínica: una radiografía inicial puede no mostrar determinadas lesiones precoces y, si la sospecha continúa siendo alta, la resonancia magnética puede ser necesaria.⁸


El estudio también cambia cuando el tobillo aparece bruscamente inflamado, caliente o rojo. Si se sospecha una infección o una artritis por cristales pueden ser necesarios análisis y, en determinados pacientes, obtener líquido de la articulación para analizarlo.¹¹


No todos los dolores de tobillo necesitan una resonancia. La prueba adecuada depende de la historia clínica, la exploración y del problema que se sospecha.¹



No todo dolor de tobillo es un esguince


Cuando el tobillo duele sin haber sufrido una torcedura reciente, hay que valorar otras posibilidades además de una lesión ligamentosa.


La localización aporta pistas, pero el diagnóstico no debería basarse únicamente en señalar un punto en un dibujo del tobillo.


Para entender por qué duele un tobillo hay que combinar dónde duele, cómo empezó, cuándo aparece, qué movimientos lo provocan, cómo se mueve la articulación y cómo funciona el pie en conjunto.


Si el dolor persiste, reaparece con frecuencia o empieza a limitar tus actividades habituales, una valoración especializada permite orientar su origen y decidir qué pruebas o tratamiento pueden ser necesarios en cada caso.



Preguntas frecuentes


¿Por qué me duele el tobillo si no me he torcido?

Porque el dolor de tobillo no siempre procede de un esguince. Puede estar relacionado con los tendones, la articulación, el hueso, la forma en que funciona el pie o, con menor frecuencia, con procesos inflamatorios o neurológicos. La localización y la forma en que aparecen los síntomas ayudan a orientar la causa.¹


¿Por qué me duele el tobillo al caminar si no he tenido ninguna lesión?

Puede ocurrir en problemas de los tendones, de la articulación o del hueso, entre otras causas. Que aparezca al caminar indica que la carga o el movimiento influyen en los síntomas, pero no permite establecer por sí solo el diagnóstico.


¿Qué puede significar un tobillo hinchado sin golpe?

Puede deberse a diferentes problemas articulares o inflamatorios. La gota es una de las posibilidades, pero un tobillo que se vuelve bruscamente muy caliente, hinchado y doloroso también debe valorarse para descartar una infección u otras causas.⁹˒¹¹


¿Cuándo debería preocuparme por un dolor de tobillo?

Conviene consultar si el dolor es intenso o progresivo, existe una dificultad importante para apoyar, inflamación recurrente o brusca, bloqueos, síntomas neurológicos o un punto óseo especialmente doloroso. Un tobillo muy caliente e inflamado de aparición aguda merece una valoración rápida, incluso aunque no exista fiebre.⁸˒¹¹


¿Necesito una resonancia si me duele el tobillo?

No necesariamente. La prueba adecuada depende de la historia clínica, la exploración y de lo que se sospeche. En el dolor crónico de tobillo en el que se requiere estudio por imagen, las radiografías suelen ser la prueba inicial; posteriormente pueden utilizarse ecografía, resonancia o TC según cada caso.¹



¿El dolor de tobillo sigue sin tener una causa clara?


Si el dolor persiste, reaparece o limita tu actividad, una valoración especializada puede ayudar a identificar qué estructura está causando los síntomas y orientar el tratamiento más adecuado para tu caso.


Artículo escrito y revisado por el Dr. Alex Santamaría


El Dr. Alex Santamaría es traumatólogo especialista en pie y tobillo y cofundador de Talus Foot doctors. Su actividad clínica se centra en el diagnóstico y tratamiento de patologías como el esguince de tobillo, la fascitis plantar, el tendón de Aquiles, el dolor de talón, las lesiones deportivas y los trastornos biomecánicos que afectan al pie y al tobillo.


Conoce al Dr. Alex Santamaría y al equipo de Talus Foot doctors.

✅ Artículo revisado y validado médicamente por el Dr. Alex Santamaria. ⚠️ Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica. Si el dolor es intenso, persiste varios días, aparece tras un traumatismo o impide apoyar el pie con normalidad, es recomendable consultar con un especialista. 🤖 Las imágenes de este artículo han sido generadas mediante inteligencia artificial con fines ilustrativos y revisadas por el equipo editorial de Talus Foot Doctors. No representan pacientes ni casos clínicos reales, salvo que se indique expresamente lo contrario.


Referencias

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