Esguince de tobillo: ¿radiografía, ecografía o resonancia?

Actualizado: 29 jul
"¿Te has torcido el tobillo? Descubre cuándo hace falta una radiografía, qué lesiones puede mostrar una ecografía y cuándo necesitas una resonancia."
Me he torcido el tobillo: ¿necesito alguna prueba?
Te tuerces el tobillo, empieza a hincharse y enseguida surge la duda: ¿necesito una radiografía, una ecografía o una resonancia?

No todos los esguinces necesitan pruebas de imagen. En muchos casos, saber cómo se produjo la lesión, localizar bien el dolor y explorar el tobillo permite empezar el tratamiento con seguridad.
Cuando sí hace falta una prueba, cada una sirve para algo distinto.
La radiografía busca principalmente una fractura.
La ecografía puede ayudar a estudiar algunos ligamentos y tendones.
La resonancia suele reservarse para los casos que no evolucionan como deberían o cuando se sospecha una lesión asociada.
No se trata de pedir la prueba más completa, sino de elegir la que puede resolver la duda concreta de cada paciente.
Si buscas información sobre el tratamiento y los tiempos de recuperación, puedes consultar nuestra guía sobre esguince de tobillo: qué hacer y cuánto tarda en curarse.
Antes de pedir una prueba, hay que explorar el tobillo

No es lo mismo torcerse el tobillo al bajar un escalón que lesionarse al caer después de un salto o mientras el pie queda bloqueado y el cuerpo sigue girando. La forma en que ocurrió ayuda a saber qué estructuras pueden haberse lesionado.
Durante la exploración comprobamos dónde se concentra el dolor, si puedes caminar y si duele directamente sobre el hueso o en la zona de los ligamentos. También revisamos los tendones de la parte externa del tobillo, el tendón de Aquiles y algunos puntos del pie que pueden lesionarse durante una torcedura.
Si después de la torcedura el dolor se concentra en la parte superior del pie, también hay que valorar las posibles causas del dolor en el empeine, ya que algunas lesiones del mediopié pueden confundirse inicialmente con un esguince.
La primera valoración permite detectar si puede existir una fractura, decidir si hace falta una radiografía y reconocer otras lesiones que requieren atención inmediata.
En las primeras horas, el dolor y la inflamación pueden dificultar algunas maniobras. Si no hay señales de alarma, repetir parte de la exploración unos días después permite valorar mejor la estabilidad del tobillo y la gravedad del esguince.
La capacidad para apoyar es uno de los datos que más orientan durante la valoración. Te explicamos con más detalle cuándo puedes caminar con un esguince de tobillo y cuándo no conviene forzar el apoyo.
Esto no significa que haya que esperar para consultar. Una deformidad, la imposibilidad para apoyar, un dolor muy intenso o cambios en la sensibilidad o el color del pie requieren una valoración inicial.
¿Cuándo hace falta una radiografía?
La radiografía se utiliza principalmente para descartar una fractura. No permite ver bien los ligamentos, por lo que no se pide para confirmar directamente el esguince.
Un esguince importante y una fractura pueden parecerse mucho al principio: ambos pueden producir dolor, inflamación, hematoma y dificultad para apoyar.
Para decidir cuándo hacer una radiografía se utilizan con frecuencia las reglas de Ottawa, unos criterios clínicos validados en miles de pacientes.
De forma sencilla, se valora una radiografía del tobillo o del pie, según dónde se localice el dolor, cuando existe dolor en la zona de los huesos del tobillo o del mediopié y, además, la persona no pudo apoyar después de la lesión y no puede dar cuatro pasos durante la valoración, o presenta dolor muy localizado al presionar determinados puntos óseos.
Estas reglas permiten detectar la gran mayoría de las fracturas relevantes y evitar muchas radiografías innecesarias.

A partir de los cinco años también pueden utilizarse, siempre que el niño pueda explicar bien dónde le duele y colaborar durante la exploración. En niños más pequeños, o cuando la valoración no es fiable, no deben utilizarse como único criterio.
También deben interpretarse con precaución en personas con problemas de sensibilidad, neuropatía, alteraciones neurológicas o dificultades para colaborar durante la exploración.
La cantidad de inflamación no permite saber por sí sola si existe una fractura. Algunos esguinces provocan hematomas muy llamativos, mientras que ciertas fracturas pequeñas apenas se hinchan.
La radiografía es normal, pero el tobillo sigue doliendo

Una radiografía normal es una buena noticia: permite descartar muchas fracturas y comprobar que los huesos están bien colocados.
Sin embargo, no muestra bien los ligamentos, los tendones, el cartílago ni algunas lesiones pequeñas situadas dentro del hueso.
Si cada día puedes apoyar mejor, disminuye la inflamación y vas recuperando movilidad, probablemente no sea necesario hacer más pruebas.
Conviene volver a valorar el tobillo cuando el dolor no disminuye, sigue resultando difícil caminar, la inflamación reaparece con poca actividad o aparecen bloqueos, chasquidos dolorosos o sensación de que el tobillo falla.
Un caso que vemos con frecuencia es el de una persona que ya camina con bastante normalidad, pero continúa notando un dolor muy concreto al bajar escaleras, girar o intentar volver a correr. En esa situación, saber que la radiografía es normal no siempre es suficiente. Hay que explorar otra vez el tobillo y decidir si puede existir una lesión que esa prueba no muestra.
Si después de una semana o más continúa un dolor importante, la evolución no es la esperada o la exploración hace sospechar otra lesión, puede tener sentido valorar una resonancia sin contraste o un TAC sin contraste. La elección dependerá de si la duda está principalmente en los ligamentos, los tendones, el cartílago o el hueso.
Puedes ampliar esta información en Esguince de tobillo mal curado: por qué sigue doliendo y cuándo preocuparse.
¿La radiografía es normal, pero el tobillo sigue doliendo?
Una radiografía normal no permite valorar bien los ligamentos, los tendones o el cartílago. Una exploración especializada puede ayudarnos a localizar el origen del dolor y decidir si necesitas una ecografía, una resonancia, un TAC o ninguna prueba adicional.
Talus Foot doctors, especialistas en patología de pie y tobillo.
¿Qué puede aportar una ecografía?
La ecografía permite observar algunos ligamentos y tendones situados cerca de la piel. Puede resultar especialmente útil para estudiar los ligamentos laterales y los tendones que pasan por la parte externa del tobillo.
Además, permite mover el pie durante la exploración y observar cómo se comportan esas estructuras. También se puede comparar el tobillo lesionado con el lado sano.
Los estudios científicos muestran que, cuando la realiza un profesional con experiencia, puede detectar con bastante precisión lesiones del ligamento que se daña con mayor frecuencia en los esguinces laterales.
Aun así, no es necesaria después de todas las torceduras. Tampoco sustituye a la radiografía si se sospecha una fractura ni a la resonancia cuando el problema puede encontrarse dentro de la articulación.
La ecografía aporta más valor cuando existe una pregunta clara: qué ligamento o tendón queremos estudiar y cómo cambiaría el tratamiento según el resultado.
¿Cuándo se recomienda una resonancia?
La resonancia permite estudiar con detalle los ligamentos, los tendones, el cartílago y el interior del hueso.
Muchas personas creen que debería hacerse desde el primer día para “verlo todo”. Sin embargo, en un esguince típico que mejora progresivamente, una resonancia inicial suele aportar poca información que cambie el tratamiento.
Resulta más útil cuando, después de una o más semanas, la radiografía es normal pero el dolor sigue siendo importante, la evolución no es la esperada o la exploración hace sospechar una lesión asociada.
También puede plantearse cuando existe dolor profundo dentro del tobillo, aparecen bloqueos, chasquidos dolorosos o sensación de inestabilidad.
La resonancia puede ayudar a detectar una lesión del cartílago, una pequeña fractura oculta, un problema en los tendones o un esguince alto, que afecta a los ligamentos situados entre la tibia y el peroné, por encima del tobillo.
Puede mostrar que un ligamento está roto, pero la imagen no explica por sí sola cómo funciona el tobillo. Dos pacientes con lesiones parecidas pueden tener síntomas y recuperaciones muy diferentes.
Por eso, el resultado siempre debe interpretarse junto con la exploración y la evolución del paciente.
¿Y el TAC?
El TAC se utiliza sobre todo cuando necesitamos estudiar el hueso con más precisión.
Puede ser útil si se sospecha una pequeña fractura que no aparece en la radiografía o una lesión ósea compleja. La resonancia aporta más información sobre ligamentos, tendones y cartílago; el TAC ofrece una imagen más detallada del hueso.
Qué prueba puede ser útil en cada caso
Situación | Prueba que puede plantearse |
No puedes dar cuatro pasos o existe dolor muy localizado en determinados huesos del tobillo o del pie | Radiografía |
El esguince mejora progresivamente | Puede no hacer falta ninguna prueba |
La radiografía es normal, pero después de una semana o más persiste un dolor importante o la exploración sugiere otra lesión | Resonancia sin contraste o TAC sin contraste, según la sospecha |
Se sospecha una lesión de un ligamento o tendón superficial | Ecografía o resonancia |
Existe dolor profundo, bloqueo o sensación de enganche | Resonancia |
Se sospecha una pequeña fractura oculta | TAC o resonancia |
La decisión final depende de cómo ocurrió la lesión, de la exploración y de la evolución del tobillo.
El enfoque de Talus Foot doctors
En Talus Foot doctors elegimos cada prueba después de escuchar al paciente y explorar cuidadosamente el tobillo.
Primero analizamos cómo se produjo la lesión, dónde se localiza el dolor y cómo ha evolucionado.
Después valoramos si el problema puede proceder del hueso, de los ligamentos, de los tendones o del interior de la articulación.
Solo entonces decidimos si una radiografía, una ecografía, una resonancia o un TAC pueden aportar información útil.
Nuestro objetivo es evitar tanto las pruebas innecesarias como asumir que todo dolor después de una torcedura es simplemente un esguince.
Preguntas frecuentes
¿Siempre hay que hacer una radiografía después de un esguince?
No. Se plantea principalmente cuando existe dolor en la zona de los huesos del tobillo o del mediopié y no puedes dar cuatro pasos, o cuando aparece dolor muy localizado al presionar determinados puntos óseos.
¿Una radiografía permite ver un ligamento roto?
No. La radiografía muestra principalmente los huesos. Los ligamentos se valoran mediante la exploración y, en algunos casos, con ecografía o resonancia.
¿Cuándo debería hacerme una resonancia?
Cuando después de una semana o más el dolor sigue siendo importante, la radiografía es normal pero continúan los síntomas o se sospecha una lesión asociada que puede cambiar el tratamiento.
¿No sabes qué prueba necesita tu tobillo?
No necesitas decidirlo antes de venir. En la consulta analizamos cómo se produjo la lesión, exploramos el tobillo y te explicamos si una radiografía, una ecografía, una resonancia o un TAC pueden aportar información útil en tu caso.
Recibirás una valoración especializada y una explicación clara sobre el siguiente paso.

Artículo escrito y revisado por el Dr. Alex Santamaría
El Dr. Alex Santamaría es traumatólogo especialista en pie y tobillo y cofundador de Talus Foot doctors. Su actividad clínica se centra en el diagnóstico y tratamiento de patologías como el esguince. de tobillo, la fascitis plantar, el dolor de talón, las lesiones deportivas y los trastornos biomecánicos que afectan al pie y al tobillo.
Conoce al Dr. Alex Santamaría y al equipo de Talus Foot doctors.
⚠️ Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica. Si el dolor es intenso, persiste varios días, aparece tras un traumatismo o impide apoyar el pie con normalidad, es recomendable consultar con un especialista.
Referencias
American College of Radiology. ACR Appropriateness Criteria: Acute Trauma to the Ankle. - Academy of Orthopaedic Physical Therapy y Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy. Clinical Practice Guideline: Lateral Ankle Ligament Sprains, Revision 2021. - Bachmann LM et al. Accuracy of Ottawa ankle rules to exclude fractures of the ankle and mid-foot: systematic review. BMJ. - Beckenkamp PR et al. Diagnostic accuracy of the Ottawa Ankle and Midfoot Rules: systematic review with meta-analysis. British Journal of Sports Medicine.- Netterström-Wedin F et al. Diagnostic accuracy of clinical tests assessing ligamentous injury of the ankle. - Kocsis K et al. Diagnostic accuracy of ultrasonography in acute lateral ankle ligament injury: systematic review and meta-analysis.







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