Dolor en el tendón de Aquiles: causas y tratamiento
- Dra. Laia López Capdevila - Talus Foot Doctors

- hace 7 horas
- 9 min de lectura
"El dolor en el tendón de Aquiles no siempre es una tendinitis. Conoce sus causas, señales de alarma, diagnóstico y tratamientos con mayor evidencia"
¿Te duele el tendón de Aquiles? Qué puede ser y cómo se trata

El dolor en el tendón de Aquiles puede aparecer al correr, después de caminar más de lo habitual o durante los primeros pasos de la mañana.
A veces comienza como una molestia leve que aumenta poco a poco. Otras veces se presenta de repente, con la sensación de haber recibido una patada o un golpe detrás de la pierna.
Aunque solemos hablar de “tendinitis de Aquiles”, no todo dolor en esta zona tiene el mismo origen. Puede deberse a una tendinopatía, a una lesión en la unión del tendón con el talón, a una bursitis o incluso a una rotura.
Distinguir correctamente estas lesiones es importante porque no todas evolucionan igual ni necesitan el mismo tratamiento. También permite evitar dos errores frecuentes: guardar reposo durante demasiado tiempo o empezar ejercicios que no son adecuados para la zona lesionada.
¿Qué es el tendón de Aquiles?
El tendón de Aquiles une los músculos de la pantorrilla con el calcáneo, el hueso que forma el talón. Gracias a él podemos impulsarnos al caminar, subir escaleras, correr, saltar y ponernos de puntillas.
Es una estructura preparada para soportar fuerzas elevadas, pero necesita tiempo para adaptarse cuando aumenta la actividad. Por eso, las molestias aparecen con frecuencia después de incrementar rápidamente la distancia de carrera, la velocidad, los saltos o el número de entrenamientos, o al volver a practicar deporte después de una pausa.
La tendinopatía de Aquiles se considera un problema multifactorial: normalmente no existe una única causa que explique todos los casos.
Los cambios en la actividad son desencadenantes frecuentes, pero los estudios sobre muchos otros posibles factores de riesgo siguen ofreciendo resultados limitados o poco concluyentes.
No todo dolor en el Aquiles es una tendinitis
Actualmente se prefiere utilizar el término tendinopatía de Aquiles cuando existe dolor persistente y pérdida de función relacionados con actividades que cargan el tendón.
“Tendinitis” continúa siendo una palabra muy utilizada, pero puede dar a entender que el problema consiste únicamente en una inflamación.
La localización del dolor y la forma en la que comenzaron los síntomas ofrecen pistas importantes:
Posible lesión | Dónde suele doler | Cómo suele empezar | Pista habitual |
Tendinopatía de la porción media | A más de 2 cm de la inserción en el calcáneo | Poco a poco | Rigidez matutina y dolor con la actividad |
Tendinopatía insercional | En los 2 cm más próximos al calcáneo | Poco a poco | Molestia con el calzado o al flexionar el tobillo |
Bursitis retrocalcánea | Entre el tendón y el calcáneo | Habitualmente progresiva | Dolor profundo con la presión del calzado |
Rotura del Aquiles | Detrás del tobillo o de la pierna | De forma repentina | Sensación de golpe y pérdida de fuerza |
Esta comparación es orientativa. Algunas lesiones pueden producir síntomas parecidos e incluso coexistir.

La guía multidisciplinar neerlandesa diferencia la tendinopatía insercional de la lesión de la porción media porque su comportamiento y su respuesta al tratamiento pueden ser distintos.
El dolor en la parte posterior o inferior del talón no siempre procede del Aquiles. Consulta otras posibles causas del dolor de talón.
Tendinopatía de la porción media
El dolor aparece unos centímetros por encima de la unión del tendón con el talón. Es habitual notar rigidez durante los primeros pasos de la mañana, sensibilidad al tocar el Aquiles o molestias al correr y ponerse de puntillas.
El tendón puede verse o notarse más grueso. Sin embargo, una alteración llamativa en una ecografía o resonancia no significa necesariamente que exista más dolor, peor función o un tiempo de recuperación más largo. Las imágenes deben interpretarse siempre junto con los síntomas y la exploración.
Tendinopatía insercional
En la tendinopatía insercional, las molestias se encuentran justo donde el Aquiles se une al calcáneo.
Puede doler con zapatos rígidos, al caminar por pendientes o cuando el tobillo se flexiona hacia arriba. En esta zona también pueden observarse calcificaciones, inflamación de la bursa retrocalcánea o una prominencia posterior del calcáneo.
Estos hallazgos no siempre son la causa principal del dolor y no deben interpretarse de manera aislada.

La rehabilitación de esta lesión necesita algunos ajustes. En personas físicamente activas con tendinopatía insercional, un ensayo clínico publicado en 2025 encontró mejores resultados con un programa que limitaba inicialmente la flexión profunda del tobillo, evitaba los estiramientos intensos y utilizaba temporalmente taloneras para reducir la compresión del tendón.
Se trata de una estrategia prometedora, pero sus resultados no deben extrapolarse automáticamente a todos los pacientes.
¿Cómo reconocer una rotura del tendón de Aquiles?
La rotura completa suele producirse durante un salto, una aceleración o un cambio de dirección. Muchas personas describen una patada o una “pedrada” detrás de la pierna, aunque nadie las haya golpeado.
Después puede resultar difícil impulsarse, caminar con normalidad o ponerse de puntillas. El dolor no siempre es tan intenso como se espera y todavía puede ser posible mover el tobillo. Por eso, una rotura puede pasar desapercibida si no se realiza una exploración adecuada.
También existen roturas parciales, cuyos síntomas pueden ser menos evidentes. Cuando el inicio ha sido brusco, existe una pérdida clara de fuerza o la evolución no es la habitual, conviene realizar una valoración médica y decidir si hace falta una prueba de imagen.
Si el dolor apareció de forma repentina y notas una pérdida clara de fuerza, puedes ampliar la información en nuestra guía sobre la rotura del tendón de Aquiles.
¿Por qué empieza a doler?
Las molestias aparecen con frecuencia después de correr más kilómetros, entrenar más días, introducir velocidad o saltos, o volver al deporte después de un periodo de menor actividad.
Una lesión previa de la extremidad inferior y una menor fuerza de flexión plantar se han relacionado con la aparición de tendinopatía, pero la evidencia disponible es limitada.
Tampoco es correcto considerar que el pie plano, la pronación, el peso corporal o un tipo concreto de calzado sean por sí solos la causa del problema. La valoración debe estudiar el conjunto del paciente y no centrarse únicamente en la forma del pie.
En algunas personas hay que considerar otras explicaciones.
Un dolor insercional bilateral acompañado de psoriasis, dolor lumbar inflamatorio u otros síntomas puede orientar hacia una entesitis asociada a una enfermedad inflamatoria.
Un engrosamiento bilateral llamativo, especialmente si existe colesterol muy elevado o antecedentes familiares cardiovasculares, puede hacer necesario descartar una hipercolesterolemia familiar.
Los antibióticos de la familia de las fluoroquinolonas se han relacionado con tendinitis y roturas, especialmente del Aquiles.
Si aparece dolor o inflamación tendinosa durante el tratamiento, la Agencia Europea de Medicamentos recomienda dejar de tomar el antibiótico, mantener en reposo la zona dolorosa y contactar inmediatamente con el médico.
El daño puede aparecer durante las primeras 48 horas o varios meses después de haber finalizado el tratamiento.
¿Hace falta una ecografía o una resonancia?
Muchas tendinopatías pueden diagnosticarse mediante lo que explica el paciente y una exploración adecuada. La localización del dolor, su relación con la actividad, el dolor a la palpación y la presencia de engrosamiento orientan el diagnóstico. También se valora la fuerza y la resistencia al elevar el talón.

Cuando se necesita una prueba de imagen, la ecografía suele ser la primera opción. Puede resultar útil si existen dudas diagnósticas, se sospecha una rotura parcial o la evolución no es la esperada.
La resonancia se reserva principalmente para casos complejos, discordancias entre la clínica y la ecografía, sospecha de otra lesión o planificación quirúrgica. En las lesiones insercionales también puede solicitarse una radiografía lateral para estudiar el calcáneo y las posibles calcificaciones.
Las guías no aconsejan realizar pruebas de imagen rutinariamente a todos los pacientes ni utilizarlas por sí solas para decidir el pronóstico. La pregunta importante no es únicamente qué aparece en la resonancia, sino si ese hallazgo coincide con el lugar del dolor, la exploración y la limitación que presenta la persona.
Cada prueba aporta información diferente. En esta guía explicamos cuándo se utiliza una radiografía, una ecografía o una resonancia en el pie y el tobillo.
¿No sabes de dónde viene el dolor?
Cuando el dolor del Aquiles persiste o no está claro si procede del tendón, de su inserción o de otra estructura del talón, una exploración especializada puede evitar pruebas o tratamientos innecesarios.
En Talus Foot doctors valoramos la localización del dolor, la fuerza del tendón y la forma en la que responde a la carga para decidir si hace falta una ecografía, una radiografía o una resonancia.
Solicita una valoración especializada del tendón de Aquiles.
¿Cómo se trata el dolor en el tendón de Aquiles?
El tratamiento depende del diagnóstico. En las tendinopatías, la estrategia con mayor respaldo científico combina educación, adaptación temporal de la actividad y ejercicios progresivos para recuperar la fuerza y la capacidad del tendón. El reposo completo no suele estar indicado.

El objetivo es reducir temporalmente aquello que empeora claramente los síntomas y aumentar después la actividad de forma gradual. No existe un único programa válido para todo el mundo: los ejercicios deben adaptarse a la localización de la lesión, la fuerza inicial, el tiempo de evolución y las necesidades deportivas o laborales.
El programa básico suele mantenerse durante al menos doce semanas, con revisiones para ajustar las cargas y progresar los ejercicios. Las plantillas, las taloneras, las ondas de choque o las infiltraciones pueden valorarse como complementos en determinados pacientes, pero su evidencia es desigual y no sustituyen automáticamente al tratamiento activo.
Los ejercicios concretos y la evidencia sobre cada tratamiento se desarrollarán en artículos independientes para evitar recomendaciones demasiado generales.
¿Cuándo puede ser necesaria una cirugía?
El tratamiento inicial de la tendinopatía de Aquiles es no quirúrgico. La cirugía puede valorarse cuando persisten el dolor y la limitación funcional después de al menos seis meses de tratamiento activo correctamente realizado, una vez confirmado el diagnóstico y explicadas las alternativas, los beneficios esperables y las posibles complicaciones.
En una rotura aguda, tanto la cirugía como el tratamiento no quirúrgico acompañado de rehabilitación funcional pueden ser opciones adecuadas en pacientes seleccionados. La AOFAS recomienda mantener una conversación equilibrada y considerar las características de la rotura, el estado general, la actividad y las preferencias del paciente.
Un gran ensayo publicado en The New England Journal of Medicine no encontró mejores resultados generales a los doce meses con la cirugía. Sin embargo, las rerroturas fueron más frecuentes con el tratamiento no quirúrgico, mientras que las intervenciones añadieron riesgos propios, como lesiones nerviosas según la técnica utilizada.
¿Cuándo es necesaria una valoración médica?
La valoración debe ser prioritaria si:
El dolor aparece repentinamente con sensación de golpe, chasquido o patada.
Existe pérdida clara de fuerza, dificultad para caminar o incapacidad para ponerse de puntillas.
Aparecen un hematoma importante, una herida, enrojecimiento o fiebre.
Las molestias empeoran, persisten durante varias semanas o impiden realizar la actividad habitual.
El dolor comienza durante o después de tomar una fluoroquinolona.
¿Cuánto tarda en recuperarse?
No existe un plazo igual para todas las lesiones. Una tendinopatía reciente no evoluciona como otra presente desde hace meses, y caminar sin dolor no significa necesariamente estar preparado para volver a correr, saltar o cambiar rápidamente de dirección.
La recuperación suele requerir varias semanas o meses y debe valorarse según la fuerza, la función y la capacidad para aumentar progresivamente la actividad. El retorno al deporte no debería depender únicamente del tiempo transcurrido o de que el dolor haya disminuido.
Preguntas frecuentes
¿Tendinitis y tendinopatía son lo mismo?
En el lenguaje habitual suelen utilizarse como sinónimos. Médicamente, tendinopatía describe mejor el dolor persistente y la pérdida de función relacionados con la carga.
¿Puedo caminar si me duele el Aquiles?
En muchas tendinopatías es posible continuar caminando adaptando la distancia y el ritmo. Si el dolor comenzó repentinamente o existe pérdida de fuerza, primero debe descartarse una rotura.
¿Tengo que dejar de correr?
No siempre. A menudo se reduce temporalmente la intensidad, la velocidad o la frecuencia y se recuperan después de forma progresiva dentro de un programa de ejercicios.
¿Necesito una resonancia?
No necesariamente. Muchas lesiones pueden diagnosticarse mediante la historia clínica y la exploración. Las pruebas se solicitan cuando pueden aclarar el diagnóstico o cambiar el tratamiento.
Un mismo dolor puede tener causas diferentes

El dolor en el tendón de Aquiles puede tener causas diferentes y no todas necesitan el mismo tratamiento. Identificar correctamente la lesión permite ajustar la actividad, elegir los ejercicios adecuados y evitar que el problema se prolongue.
En Talus Foot doctors abordamos las lesiones del Aquiles desde la especialización en pie y tobillo. Priorizamos el tratamiento conservador activo y, cuando este no es suficiente, valoramos de forma individualizada las opciones quirúrgicas.
Pide cita con nuestro equipo y recibe un plan adaptado a tu lesión, tu actividad y tus objetivos.

Artículo escrito y revisado por la Dra. Laia López Capdevila
La Dra. Laia López Capdevila es especialista en cirugía ortopédica y traumatología, con dedicación específica a la patología del pie y tobillo. Cuenta con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de las lesiones del tendón de Aquiles, incluyendo la tendinopatía de la porción media, la tendinopatía insercional y las roturas agudas o crónicas, así como en la valoración biomecánica, el manejo del dolor, la planificación de la rehabilitación y la cirugía reconstructiva cuando el tratamiento conservador no es suficiente.
Forma parte del equipo de especialistas de Talus Foot doctors, centro especializado en cirugía y patología avanzada de pie y tobillo.
Conoce la Dra. Laia López y al equipo Talus Foot doctors
⚠️ Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica. Si el dolor es intenso, persiste varios días, aparece tras un traumatismo o impide apoyar el pie con normalidad, es recomendable consultar con un especialista.
Referencias:
Chimenti RL y colaboradores. Guía clínica sobre tendinopatía de la porción media del Aquiles, revisión de 2024. - De Vos RJ y colaboradores. Guía multidisciplinar neerlandesa sobre tendinopatía aquílea. - Scott A y colaboradores. Consenso internacional ICON sobre terminología clínica de las tendinopatías. - Pringels L y colaboradores. Rehabilitación con reducción de la compresión en la tendinopatía insercional. - Agencia Europea de Medicamentos. Recomendaciones sobre fluoroquinolonas y daño tendinoso. - American Orthopaedic Foot & Ankle Society. Posicionamiento sobre la rotura aguda del Aquiles. - Myhrvold SB y colaboradores. Tratamiento quirúrgico o no quirúrgico de la rotura aguda.





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