Dolor de tobillo: causas según la zona, diagnóstico y tratamiento.

Actualizado: 8 sept
"¿Te duele el tobillo? Descubre las causas según la zona, qué síntomas orientan, cuándo son necesarias pruebas y qué tratamientos pueden plantearse."
Dolor de tobillo: causas, diagnóstico y tratamiento

El dolor de tobillo puede aparecer después de una torcedura, comenzar sin un golpe previo o mantenerse cuando una lesión parecía ya recuperada.
Algunas personas pueden señalar un punto muy concreto; otras describen hinchazón, rigidez, sensación de fallo o una molestia profunda difícil de localizar.
Según la zona, el dolor puede estar relacionado con los ligamentos, los tendones, la articulación, el cartílago, el hueso o los nervios. Sin embargo, la localización por sí sola no permite establecer el diagnóstico. En el tobillo trabajan muchas estructuras muy próximas y una misma lesión puede afectar a más de una.
Para comprender el origen hay que relacionar cómo empezó el dolor, dónde se localiza, qué movimientos lo provocan y cómo responde el tobillo al apoyo.
En esta guía explicamos las principales causas del dolor de tobillo según la zona, los síntomas que ayudan a orientar, cómo se diagnostica y qué tratamientos pueden plantearse.
¿Qué puede causar dolor de tobillo?
El dolor de tobillo puede deberse a un esguince, una lesión tendinosa, una fractura, una alteración del cartílago, inestabilidad, artrosis, un pinzamiento o una irritación nerviosa.
La causa más probable depende de varios factores:
Si hubo una torcedura, un golpe o una caída.
Si el dolor comenzó de manera progresiva.
La zona exacta donde se concentran las molestias.
La presencia de hinchazón, bloqueo o sensación de fallo.
La relación con caminar, correr, saltar o permanecer de pie.
La existencia de hormigueo, debilidad o cambios de sensibilidad.
El tobillo debe soportar el peso corporal, permitir el impulso y adaptarse a superficies irregulares. Para conseguirlo combina movilidad y estabilidad. El dolor puede aparecer cuando una estructura se lesiona de forma aguda, cuando recibe más carga de la que puede tolerar o cuando persisten las consecuencias de una lesión anterior.
También existen causas inflamatorias y, con menor frecuencia, infecciones u otros problemas que requieren una valoración prioritaria.
Causas del dolor de tobillo según la zona
La localización es uno de los primeros datos que se valoran durante la exploración. Aun así, los límites no siempre son precisos: el dolor puede extenderse hacia una zona próxima y varios problemas pueden coexistir.

Dolor en la parte externa del tobillo
La cara externa es una de las zonas que se lesionan con mayor frecuencia durante una torcedura. En ella se encuentran los ligamentos laterales, los tendones peroneos, el extremo inferior del peroné y estructuras próximas a la articulación subastragalina.
Un esguince es una causa habitual, pero no la única. También deben valorarse una fractura, una lesión de los tendones peroneos, una inestabilidad o un problema dentro de la articulación.¹˒²
Cuando el tobillo continúa fallando, vuelve a torcerse con facilidad o sigue doliendo después de la recuperación inicial, no siempre existe un ligamento que permanece «inflamado». Puede haber pérdida de fuerza y control, laxitud residual o una lesión asociada que inicialmente pasó inadvertida.
La sensación de inseguridad al caminar por terrenos irregulares, los episodios repetidos de torcedura o el dolor persistente justifican una exploración dirigida.
Puedes ampliar este tema en nuestra guía sobre esguince de tobillo: síntomas, grados y tratamiento.
Dolor en la parte interna del tobillo
Detrás y debajo del maléolo interno pasan varios tendones y el nervio tibial. En esta región también se encuentra el ligamento deltoideo.
El punto exacto y el tipo de molestia ayudan a orientar. Un dolor relacionado con el esfuerzo puede proceder de un tendón. Cuando el dolor se acompaña de hormigueo, quemazón o descargas hacia la planta del pie, también debe valorarse una compresión del nervio tibial³, como ocurre en el síndrome del túnel tarsiano.
Cuando las molestias se acompañan de dificultad para ponerse de puntillas o de un cambio progresivo en la forma del pie, conviene estudiar el funcionamiento de las estructuras que sostienen el arco. Estas señales orientan, pero no sustituyen la exploración de la fuerza, la movilidad y el apoyo.⁴˒⁵
Las diferentes causas del dolor en la parte interna del tobillo requieren una valoración específica, porque estructuras muy próximas pueden producir síntomas parecidos.
Dolor en la parte anterior del tobillo
El dolor delante del tobillo puede aparecer al llevar la rodilla hacia delante, bajar escaleras, ponerse en cuclillas o practicar deportes que exigen flexionar repetidamente la articulación.
Algunas personas describen presión, pérdida de movilidad o sensación de tope. Otras presentan inflamación después de la actividad. En estos casos deben explorarse la articulación, el cartílago y las estructuras anteriores.⁶
Encontrar una prominencia ósea en una radiografía no demuestra que sea la responsable del dolor. Para considerarla relevante debe coincidir con la zona dolorosa y con el movimiento que reproduce las molestias.
Cuando existe bloqueo, hinchazón recurrente o una pérdida progresiva de movilidad, conviene estudiar si el origen se encuentra dentro de la articulación.
Dolor en la parte posterior del tobillo

Cuando el dolor se localiza detrás, puede proceder del tendón de Aquiles, de su unión con el calcáneo, de una bursa o de estructuras más profundas.
Las molestias durante el impulso, la carrera, los saltos o al ponerse de puntillas dirigen con frecuencia la exploración hacia el Aquiles. El dolor al llevar el pie hacia abajo puede orientar hacia otras estructuras posteriores.
Distinguir si duele el propio tendón, su inserción o una zona profunda resulta esencial para no tratar de la misma manera problemas diferentes.
Puedes ampliar esta localización en dolor en el tendón de Aquiles: causas y tratamiento.
Dolor profundo dentro del tobillo
Algunas personas no pueden señalar un punto concreto y describen el dolor como si estuviera «dentro» de la articulación.
Puede acompañarse de hinchazón repetida, rigidez, bloqueo, chasquidos o sensación de que algo se engancha. Estos síntomas hacen necesario valorar un posible origen articular, pero no permiten identificar por sí solos la lesión.⁷
En estos casos pueden estar implicados el cartílago, el hueso situado debajo o el revestimiento de la articulación. La exploración y las pruebas de imagen se seleccionan según el comportamiento del dolor y los hallazgos clínicos.
Cómo empezó el dolor también aporta información
La localización no es el único dato importante. La forma de inicio ayuda a diferenciar dos situaciones frecuentes.
Dolor después de una torcedura o un golpe
El esguince lateral es una causa habitual de dolor agudo. Sin embargo, el mismo mecanismo puede afectar también al hueso, los tendones, la sindesmosis o el cartílago.
La cantidad de hinchazón no permite conocer por sí sola la gravedad. Resulta más útil valorar la capacidad para apoyar, el punto de máximo dolor y el mecanismo de la lesión.
Después de un traumatismo se utilizan criterios clínicos para decidir cuándo está indicada una radiografía. La imposibilidad para caminar cuatro pasos o el dolor localizado sobre determinadas zonas óseas aumentan la necesidad de descartar una fractura.⁸
Si las radiografías son normales, pero el dolor persiste o la exploración mantiene la sospecha de una lesión relevante, puede ser necesario ampliar el estudio.⁸
Dolor de tobillo sin golpe o sin torcedura
El dolor de tobillo sin torcedura puede comenzar después de aumentar las caminatas, la carrera, los saltos o las horas de trabajo de pie. Otras veces aparece sin un cambio evidente.
La ausencia de un golpe no significa que no exista una lesión. Algunos problemas se desarrollan progresivamente cuando la carga supera la capacidad de adaptación de los tejidos. También deben considerarse causas inflamatorias cuando el dolor no guarda una relación clara con la actividad.
Puedes ampliar este patrón en dolor de tobillo sin torcedura: causas y cuándo consultar.
Dolor de tobillo según los síntomas
El comportamiento de las molestias puede aportar tanta información como la zona donde aparecen.
Lo que notas | Zona habitual | Qué conviene valorar |
Dolor después de una torcedura | Parte externa o alrededor del tobillo | Esguince, fractura o lesión asociada |
El tobillo falla repetidamente | Con frecuencia, parte externa | Inestabilidad o pérdida de control |
Dolor localizado sobre un tendón | Parte interna, externa o posterior | Sobrecarga o lesión tendinosa |
Dolor profundo con bloqueo | Dentro de la articulación | Posible origen articular |
Rigidez y pérdida progresiva de movilidad | Parte anterior o profunda | Artrosis o pinzamiento |
Quemazón, hormigueo o descargas | Parte interna o hacia la planta | Posible irritación nerviosa |
Calor, enrojecimiento intenso o fiebre | Variable | Valoración prioritaria |
⚠️ Estos patrones son orientativos. No permiten realizar un diagnóstico en casa y algunos pueden aparecer en más de un problema.
Tobillo hinchado y dolorido: ¿qué puede significar?
La hinchazón puede aparecer después de una lesión, pero también sin un traumatismo claro. Para interpretarla hay que observar cuándo comenzó, si afecta a uno o ambos lados, si aumenta con la actividad y si se acompaña de calor, enrojecimiento o dificultad para apoyar.
Una inflamación leve al final del día no tiene el mismo significado que un tobillo que se vuelve rojo, caliente y muy doloroso en pocas horas. En este último caso es necesaria una valoración rápida para diferenciar entre distintos procesos articulares agudos.⁹
Cuando la hinchazón aparece sin golpe, afecta solo a un lado o se acompaña de otros síntomas, conviene valorar causas que van más allá de una lesión local. El tobillo hinchado sin traumatismo merece un artículo independiente para explicar sus posibles orígenes con mayor profundidad.
¿Cómo se diagnostica el dolor de tobillo?
Es comprensible preocuparse cuando el tobillo continúa doliendo aunque la radiografía sea normal o hayan pasado varias semanas desde la lesión. En ese momento, el siguiente paso no siempre consiste en solicitar directamente una resonancia.

La valoración comienza aclarando:
Cómo y cuándo empezó el dolor.
Dónde se concentra.
Qué movimientos o actividades lo reproducen.
Si existe hinchazón, bloqueo o sensación de fallo.
Si aparecen hormigueo, debilidad o pérdida de sensibilidad.
Qué lesiones previas ha sufrido el tobillo.
Durante la exploración se estudian la movilidad, la estabilidad, la fuerza de los tendones, la sensibilidad ósea, la alineación del pie y la forma de caminar.
Según el caso, también se observa cómo responde el tobillo al equilibrio, al impulso, al apoyo sobre una sola pierna o a gestos relacionados con el deporte y el trabajo.
Una prueba de imagen puede mostrar alteraciones que no causan síntomas. Por eso, sus hallazgos deben concordar con la historia clínica, la localización del dolor y la exploración.
Radiografía, ecografía o resonancia: ¿qué prueba se necesita?
No todas las personas con dolor de tobillo necesitan las mismas pruebas.
La radiografía suele ser el estudio inicial en el dolor crónico y en determinados traumatismos. Permite valorar fracturas, alineación, artrosis y otros cambios óseos.
Algunas proyecciones se realizan con el paciente de pie para observar la articulación mientras soporta peso.⁸˒¹⁰
La ecografía permite estudiar tendones, ligamentos superficiales, bursas y otras estructuras durante el movimiento. Puede ser especialmente útil cuando se sospecha una lesión tendinosa, aunque su rendimiento depende de la estructura examinada y de la experiencia del profesional.¹¹
La resonancia magnética aporta información sobre ligamentos, tendones, cartílago, hueso y tejidos blandos. Suele reservarse para situaciones en las que existe una sospecha concreta que no queda resuelta con la exploración y las pruebas iniciales.⁸˒¹⁰
La tomografía computarizada ofrece una definición detallada del hueso y puede resultar útil ante determinadas fracturas, lesiones osteocondrales, artrosis o alteraciones de la alineación.⁸˒¹⁰
La prueba adecuada se selecciona según la pregunta clínica. Acumular imágenes sin un objetivo concreto aumenta la posibilidad de encontrar cambios que no expliquen el dolor.
¿El tobillo sigue doliendo y no sabes por qué?
Cuando la evolución no es la esperada, una exploración especializada puede ayudar a comprobar si las molestias proceden de los ligamentos, los tendones, el cartílago, el hueso o una combinación de estructuras.
Tratamiento del dolor de tobillo
No existe un tratamiento único para todos los casos. El abordaje depende de la causa, el tiempo de evolución, la intensidad de los síntomas y las necesidades de cada persona.
Adaptar la carga
En algunas situaciones es necesario reducir temporalmente la carrera, los saltos, los cambios de dirección o las caminatas largas. Esto no significa que siempre haya que guardar reposo completo.
El objetivo es disminuir las actividades que agravan claramente el problema, mantener aquellas que resultan tolerables y recuperar la carga de manera gradual.
Recuperar la función
La rehabilitación puede trabajar la movilidad, la fuerza, el equilibrio, el control del movimiento y la capacidad para tolerar actividad.
Después de un esguince, el ejercicio terapéutico y el entrenamiento del equilibrio ayudan a recuperar la función y a reducir el riesgo de nuevas lesiones.¹ La selección y la dosis deben adaptarse al diagnóstico: no se trata igual una lesión ligamentosa que una fractura o un problema articular.
Calzado, ortesis y plantillas
El calzado o una ortesis pueden ayudar a proteger temporalmente una estructura, limitar un movimiento doloroso o mejorar la estabilidad. Deben responder a un objetivo concreto y revisarse conforme evoluciona el problema.
En pacientes seleccionados, especialmente cuando existe artrosis o una alteración mecánica definida, las plantillas pueden formar parte del tratamiento. No constituyen una solución automática para cualquier dolor de tobillo: su indicación depende del diagnóstico, la forma del pie, la actividad y la respuesta individual.¹²
Medicación, infiltraciones y cirugía
Los analgésicos o antiinflamatorios pueden aliviar algunos cuadros durante un periodo limitado, teniendo en cuenta los antecedentes médicos, las contraindicaciones y el objetivo del tratamiento.
Las infiltraciones se reservan para indicaciones concretas. En problemas articulares como la artrosis, la evidencia no es igual para todos los productos y no permite recomendar de manera general cualquier tipo de infiltración.¹²˒¹³
La mayoría de los dolores de tobillo no requieren una operación. La cirugía puede plantearse ante una lesión estructural concreta, una limitación relevante y una evolución insatisfactoria pese a un tratamiento conservador adecuado. También puede ser necesaria inicialmente en determinadas fracturas o lesiones inestables.
La decisión no debe basarse únicamente en una radiografía o una resonancia.
¿Cuánto tarda en mejorar el dolor de tobillo?

No existe un plazo válido para todas las causas.
Una lesión leve puede mejorar en pocas semanas, mientras que otros problemas necesitan una recuperación más prolongada. Influyen el diagnóstico, el tiempo de evolución, las lesiones asociadas, la actividad y la posibilidad de ajustar las cargas.
Más que fijar una fecha idéntica para todos, conviene valorar la evolución funcional: menos dolor, mayor movilidad, mejor estabilidad y más tolerancia a la actividad.
¿Cuándo consultar por dolor de tobillo?
Conviene solicitar una valoración cuando el dolor de tobillo impide caminar con normalidad, no mejora progresivamente, el tobillo falla repetidamente o aparecen bloqueo e hinchazón recurrente.
También debe consultarse si existen:
Hormigueo o pérdida de sensibilidad.
Debilidad.
Dolor persistente en reposo.
Molestias nocturnas.
Inflamación que aumenta sin una causa clara.
Dificultad para recuperar la movilidad.
Se recomienda una atención más rápida ante:
Deformidad después de un traumatismo.
Imposibilidad para apoyar.
Dolor que aumenta rápidamente.
Una herida o secreción.
Enrojecimiento y calor intensos.
Fiebre o mal estado general.
Pérdida de fuerza o sensibilidad.
Una articulación que se vuelve rápidamente roja, caliente, hinchada y muy dolorosa requiere una valoración rápida. Entre las causas que deben descartarse se encuentran la gota, otras artritis inflamatorias y la artritis séptica.⁹
Preguntas frecuentes sobre el dolor de tobillo
¿Por qué me duele el tobillo sin haberme torcido?
Puede relacionarse con una sobrecarga, un tendón, una articulación, el hueso, un proceso inflamatorio o las consecuencias de una lesión anterior.
La ausencia de una torcedura no descarta una lesión. Algunos problemas aparecen de forma progresiva cuando aumenta la actividad o cuando una estructura deja de tolerar las cargas habituales.
¿Una radiografía normal descarta todas las lesiones?
No. Algunas lesiones de los ligamentos, los tendones, el cartílago o el hueso pueden no observarse en una radiografía convencional.
Si el dolor persiste y la exploración mantiene la sospecha de una lesión concreta, puede ser necesario completar el estudio con una ecografía, una resonancia o una tomografía.
¿Es bueno caminar con dolor de tobillo?
Depende de la causa y de la intensidad de las molestias.
Una actividad tolerable puede formar parte de la recuperación, pero no conviene mantener una carga que aumente progresivamente el dolor, provoque cojera o empeore la hinchazón.
¿Por qué se hincha el tobillo al final del día?
Puede relacionarse con sobrecarga, irritación local, una lesión previa o causas no musculoesqueléticas.
Si la hinchazón persiste, afecta solo a una pierna, aumenta progresivamente o se acompaña de dolor importante, conviene valorarla.
¿Cuándo es necesaria una resonancia?
Cuando la exploración y las pruebas iniciales no explican el dolor, o cuando se sospecha una lesión de los ligamentos, los tendones, el cartílago o el hueso que podría modificar el tratamiento.
No es necesario solicitarla de forma rutinaria ante cualquier dolor de tobillo.
¿El dolor de tobillo siempre requiere reposo?
No.
Algunas lesiones necesitan protección o descarga, pero en muchas situaciones es preferible adaptar la actividad y recuperar progresivamente la movilidad, la fuerza y la capacidad para tolerar carga.
Encontrar la causa antes de acumular tratamientos
El dolor de tobillo es un síntoma, no un diagnóstico. Puede proceder de distintas estructuras y aparecer por mecanismos diferentes.
Localizar las molestias, comprender cómo comenzaron y comprobar qué movimientos las reproducen permite orientar el problema antes de decidir qué prueba o tratamiento necesita cada persona.
En Talus Foot Doctors realizamos una valoración especializada del pie y el tobillo, relacionando la historia clínica, la exploración y las pruebas de imagen para definir un abordaje individualizado.'
¿El dolor limita tu actividad o no evoluciona como esperabas?

Una valoración especializada puede ayudarte a comprender su origen y a establecer un plan adaptado a tus necesidades, sin añadir pruebas o tratamientos innecesarios.

Artículo escrito y revisado por la Dra. Laia López Capdevila
La Dra. Laia López Capdevila es especialista en cirugía ortopédica y traumatología, con dedicación específica a la patología del pie y tobillo. Cuenta con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de las lesiones del tendón de Aquiles, incluyendo la tendinopatía de la porción media, la tendinopatía insercional y las roturas agudas o crónicas, así como en la valoración biomecánica, el manejo del dolor, la planificación de la rehabilitación y la cirugía reconstructiva cuando el tratamiento conservador no es suficiente.
Forma parte del equipo de especialistas de Talus Foot doctors, centro especializado en cirugía y patología avanzada de pie y tobillo.
Conoce la Dra. Laia López y al equipo Talus Foot doctors
✅ Artículo revisado y validado médicamente por la Dra. Laia López. ⚠️ Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica. Si el dolor es intenso, persiste varios días, aparece tras un traumatismo o impide apoyar el pie con normalidad, es recomendable consultar con un especialista. 🤖 Las imágenes de este artículo han sido generadas mediante inteligencia artificial con fines ilustrativos y revisadas por el equipo editorial de Talus Foot Doctors. No representan pacientes ni casos clínicos reales, salvo que se indique expresamente lo contrario.
Referencias:
1 Martin RL, Davenport TE, Fraser JJ, et al. Ankle stability and movement coordination impairments: lateral ankle ligament sprains revision 2021. J Orthop Sports Phys Ther. 2021;51(4):CPG1-CPG80. doi:10.2519/jospt.2021.0302. - 2 van Dijk PA, Miller D, Calder J, et al. The ESSKA-AFAS international consensus statement on peroneal tendon pathologies. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2018;26(10):3096-3107. doi:10.1007/s00167-018-4971-x. - 3 Boers N, Haverkamp M, Eligh AM, et al. Differences in diagnosing tarsal tunnel syndrome across the literature: a systematic review and a call for standardization. JBJS Rev. 2026;14(2):e25.00222. doi:10.2106/JBJS.RVW.25.00222. - 4 Myerson MS, Thordarson DB, Johnson JE, et al. Classification and nomenclature: progressive collapsing foot deformity. Foot Ankle Int. 2020;41(10):1271-1276. doi:10.1177/1071100720950722. - 5 Pasapula CS, Choudkhuri MR, Gil Monzó ER, et al. Review of classification systems for adult acquired flatfoot deformity/progressive collapsing foot deformity. J Clin Med. 2024;13(4):942. doi:10.3390/jcm13040942. - 6 Lavery KP, McHale KJ, Rossy WH, Theodore G. Ankle impingement. J Orthop Surg Res. 2016;11:97. doi:10.1186/s13018-016-0430-x. - 7 Rungprai C, Tennant JN, Gentry RD, Phisitkul P. Management of osteochondral lesions of the talar dome. Open Orthop J. 2017;11:743-761. doi:10.2174/1874325001711010743. - 8 Smith SE, Chang EY, Ha AS, et al. ACR Appropriateness Criteria® Acute Trauma to the Ankle. American College of Radiology. - 9 National Institute for Health and Care Excellence. Gout: diagnosis and management. NICE Guideline NG219. 2022. - 10 Schonberger A, Bartolotta RJ, Ha AS, et al. ACR Appropriateness Criteria® Chronic Ankle Pain: Update 2025. J Am Coll Radiol. 2026. doi:10.1016/j.jacr.2026.02.006. - 11 Sconfienza LM, Albano D, Allen G, et al. Clinical indications for musculoskeletal ultrasound updated in 2017 by European Society of Musculoskeletal Radiology consensus. Eur Radiol. 2018;28(12):5338-5351. doi:10.1007/s00330-018-5474-3. - 12 Tejero S, Prada-Chamorro E, González-Martín D, et al. Conservative treatment of ankle osteoarthritis. J Clin Med. 2021;10(19):4561. doi:10.3390/jcm10194561. - 13 American Academy of Orthopaedic Surgeons. Management of Ankle Osteoarthritis: Clinical Practice Guideline. Rosemont, IL: American Academy of Orthopaedic Surgeons; 2026.





Comentarios