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¿Te duele el tobillo por dentro? 7 causas y cuándo preocuparse

Foto del escritor: Dr. Alex Santamaria - Talus foot doctors
Dr. Alex Santamaria - Talus foot doctors
15 oct
15 min de lectura

Actualizado: 20 oct

"¿Sientes dolor en la parte interna del tobillo al caminar, correr o ponerte de puntillas? Descubre qué lesiones pueden provocarlo, cómo reconocer sus síntomas y cuándo es importante consultar a un especialista en pie y tobillo."



Dolor en la parte interna del tobillo. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.
Dolor en la parte interna del tobillo. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.

¿Te duele justo detrás del hueso que sobresale en la parte interna del tobillo?


¿Has notado que cada vez te molesta más al caminar, correr o ponerte de puntillas?


Es una consulta habitual en patología de pie y tobillo. A veces, el dolor aparece después de una torcedura. Otras, comienza sin motivo aparente: primero molesta al hacer deporte y, con el tiempo, también al caminar.


Muchas personas piensan que tienen una tendinitis. Sin embargo, el dolor en la parte interna del tobillo no siempre procede de un tendón. También puede estar relacionado con una lesión ligamentaria, una compresión nerviosa, un problema articular o una lesión del hueso.¹


Hay detalles que nos ayudan a diferenciarlos. Por ejemplo, no significa lo mismo que el dolor aparezca detrás del maléolo interno que directamente sobre él. Tampoco es igual sentir molestias al apoyar que notar hormigueos hacia la planta del pie.


Conocer estas diferencias puede ayudarte a reconocer cuándo se trata de una molestia que merece seguimiento y cuándo es importante buscar atención médica.



¿Por qué duele la parte interna del tobillo?


En la cara interna del tobillo encontramos el maléolo medial, el hueso que sobresale y que forma parte de la tibia.


Por detrás pasan varias estructuras que intervienen en el movimiento del pie: el tendón tibial posterior, los tendones que flexionan los dedos y el nervio tibial. También encontramos el ligamento deltoideo, que contribuye a mantener estable la articulación.


Como están tan próximas, dos lesiones diferentes pueden provocar dolor casi en el mismo lugar.¹


Por eso, saber exactamente dónde duele es una pista, pero no basta para establecer un diagnóstico.



¿Dónde te duele exactamente?

Lo que notas

Posible causa

Dolor detrás del hueso interno, especialmente al caminar

Tendinopatía del tibial posterior

Dolor bajo el maléolo después de una torcedura

Lesión del ligamento deltoideo

Quemazón u hormigueo hacia la planta del pie

Posible compresión del nervio tibial

Dolor muy localizado sobre el hueso

Contusión, fractura u otra lesión ósea

Dolor interno con descenso progresivo del arco plantar

Alteración de las estructuras de soporte

Dolor profundo, rigidez o sensación de bloqueo

Problema articular u osteocondral

⚠️ Esta tabla orienta, orientativas. Algunas lesiones comparten síntomas y pueden presentarse al mismo tiempo.


Localizar el dolor ayuda a orientar el diagnóstico. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.
Localizar el dolor ayuda a orientar el diagnóstico. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.

Si también notas molestias en otras zonas, puedes consultar nuestra guía sobre las causas del dolor de tobillo según su localización.


¿Cuándo hay que preocuparse por un dolor en la parte interna del tobillo?


No siempre una lesión importante comienza con un dolor intenso.


Una tendinopatía puede resultar muy molesta sin que exista una rotura. En cambio, determinadas fracturas por estrés empiezan con una molestia leve que aumenta progresivamente con el ejercicio.


Lo que debe hacernos prestar atención es cómo evoluciona el dolor y si aparecen otros síntomas.


Cinco señales de alarma que no debes ignorar


Busca atención médica urgente si:


  1. No puedes apoyar el pie o caminar después de una caída o torcedura.

  2. El tobillo presenta una deformidad evidente tras un traumatismo.

  3. Aparece dolor muy intenso acompañado de una hinchazón importante después de una lesión.

  4. El tobillo está muy rojo, caliente, hinchado y doloroso, aunque no tengas fiebre.

  5. El pie se vuelve frío, cambia bruscamente de color o pierde sensibilidad de repente, especialmente después de un traumatismo.


Estos síntomas pueden aparecer en fracturas, infecciones, problemas circulatorios y otras lesiones que necesitan una valoración inmediata.⁸,¹¹,¹²


Hay un detalle importante: una infección articular no siempre provoca fiebre. Si el tobillo se inflama de forma repentina, está caliente y duele mucho, no conviene esperar varios días para ver si mejora.¹²


Si tienes diabetes, presta especial atención


En personas con diabetes y pérdida de sensibilidad, un pie o tobillo rojo, caliente e hinchado requiere una valoración urgente, incluso aunque apenas duela.


Entre otras causas, debemos descartar una infección o una neuroosteoartropatía de Charcot, que puede dañar gravemente los huesos y articulaciones del pie.


Si existe sospecha de Charcot activo, el equipo sanitario debe iniciar cuanto antes las medidas de inmovilización y descarga adecuadas mientras completa el diagnóstico.⁹


¿Y si puedo caminar, pero el dolor continúa?


Poder caminar no descarta una lesión.


Si las molestias aumentan, empiezas a cojear o el dolor reaparece cada vez que practicas deporte, merece la pena consultar.


También conviene hacerlo si el tobillo se hincha repetidamente, tienes hormigueos persistentes, notas pérdida de fuerza o ves que tu pie está cambiando de forma.


No hace falta esperar a que el dolor sea insoportable para buscar una explicación.



Las 7 causas del dolor en la parte interna del tobillo


1. Tendinopatía del tibial posterior: dolor detrás del hueso


Cuando el dolor aparece justo por detrás del maléolo interno, una de las primeras estructuras que debemos explorar es el tendón tibial posterior.


Este tendón participa en la estabilidad del pie y ayuda a sostener el arco plantar durante la marcha.


Cuando está afectado, es habitual notar molestias al caminar distancias largas, subir pendientes o ponerse de puntillas.


Los síntomas que pueden orientarnos son:


  • Dolor detrás o debajo del maléolo interno.

  • Hinchazón siguiendo el recorrido del tendón.

  • Molestias que aumentan al caminar o durante el impulso.

  • Dolor o dificultad al elevar el talón.


En algunos pacientes, el problema se limita al tendón. En otros, también pueden estar alteradas las estructuras que mantienen el arco plantar.²


Esto no significa que todas las tendinopatías acaben provocando un pie plano.


Por eso, al explorar el tobillo no nos fijamos únicamente en el tendón. También necesitamos observar cómo apoya el pie y cómo se comporta el talón.


2. Lesión del ligamento deltoideo: dolor después de una torcedura


Cuando pensamos en un esguince, solemos imaginar dolor en la parte externa del tobillo, donde se producen muchas de estas lesiones.


Sin embargo, los ligamentos internos también pueden dañarse.


El ligamento deltoideo contribuye a estabilizar la articulación. Cuando se lesiona, el dolor suele localizarse alrededor o debajo del maléolo interno, generalmente después de una torcedura.


Puede aparecer hinchazón, dificultad para apoyar o sensación de inestabilidad.


Aquí hay un detalle que no debemos pasar por alto: una lesión del ligamento deltoideo puede acompañarse de fracturas, lesiones de la sindesmosis u otros daños ligamentarios.¹


Por eso, después de un traumatismo, necesitamos conocer cómo se produjo la lesión y valorar la estabilidad del tobillo, no solo el punto donde más duele.


3. Síndrome del túnel tarsiano: cuando aparece hormigueo o quemazón


No todas las personas describen el dolor de la misma manera.


Algunas hablan de una molestia profunda. Otras sienten quemazón, hormigueo o una especie de corriente que baja desde el tobillo hacia la planta del pie.


Cuando aparecen estas sensaciones, debemos considerar un posible origen nervioso.


Por detrás del maléolo interno pasa el nervio tibial, a través de un espacio llamado túnel tarsiano.


Si este nervio, o alguna de sus ramas, queda comprimido, pueden aparecer dolor, adormecimiento o alteraciones de sensibilidad en distintas zonas de la planta del pie.³


En algunos pacientes las molestias aumentan al caminar o permanecer de pie. En otros también aparecen durante la noche.


Pero tener hormigueo no significa necesariamente padecer un síndrome del túnel tarsiano.


Existen otros problemas nerviosos que provocan síntomas parecidos, incluidos algunos cuyo origen se encuentra en la columna lumbar.


Para diferenciarlos, necesitamos explorar la sensibilidad y valorar, cuando están indicadas, pruebas complementarias. Incluso un estudio neurofisiológico normal no permite descartar por completo esta neuropatía.³


4. Fractura por estrés del maléolo interno: cuando el dolor está en el hueso


Imagina que has aumentado los kilómetros que corres o la intensidad de tus entrenamientos.


Al principio notas una pequeña molestia en el hueso interno del tobillo. Desaparece al descansar, así que sigues entrenando. Pero unos días después vuelve antes y empieza a molestarte incluso al caminar.


Este patrón puede aparecer en determinadas lesiones óseas por estrés.


Una fractura por estrés se produce cuando el hueso acumula cargas repetidas y no consigue adaptarse suficientemente a ellas.


En el maléolo medial es una lesión poco frecuente, pero merece atención por sus posibles dificultades de consolidación.⁴


Lo que puede hacernos sospecharla es un dolor muy localizado sobre el hueso que aumenta al correr, saltar o realizar actividades de impacto.


Eso no significa que cualquier dolor en el maléolo sea una fractura. Una contusión y otras lesiones también pueden provocar molestias en esa zona.


Además, algunas fracturas por estrés no aparecen en las primeras radiografías.⁴


Cuando la sospecha clínica continúa, puede ser necesaria una resonancia magnética.


Si el dolor está directamente sobre el hueso y empeora cada vez que corres, evita continuar con los impactos hasta recibir una valoración.


5. Pie plano adquirido: cuando notas que el pie cambia de forma


A veces, el dolor no es lo único que llama la atención.


Hay personas que empiezan a notar que el arco de uno de sus pies parece más bajo, que el talón ha cambiado de posición o que les cuesta más ponerse de puntillas.


Estos cambios pueden orientar hacia una deformidad progresiva por colapso del pie, conocida tradicionalmente como pie plano adquirido del adulto.


En este problema pueden intervenir el tendón tibial posterior, diferentes ligamentos y las articulaciones encargadas de mantener el arco plantar.²


En algunos pacientes, las molestias comienzan en la parte interna del tobillo y se acompañan progresivamente de cambios en la forma del pie.


¿Cómo puedes detectar estos cambios?


Una observación sencilla es comparar ambos pies estando de pie.


No sirve para diagnosticarse en casa, pero puede ayudarte a reconocer diferencias que antes no existían.


Los cambios en la forma del pie pueden indicar una alteración de sus estructuras de soporte. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.
Los cambios en la forma del pie pueden indicar una alteración de sus estructuras de soporte. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.

Muchas personas tienen los pies planos desde hace años y no presentan molestias. Lo que merece atención es que uno de los pies cambie progresivamente de forma, especialmente si ese cambio se acompaña de dolor.


6. Artrosis o lesión del cartílago: cuando el dolor parece venir de dentro


Hay pacientes que no saben señalar exactamente dónde les duele.


Explican que sienten una molestia dentro del tobillo, que tienen rigidez o que la articulación parece bloquearse en determinados movimientos.


En estos casos debemos estudiar la propia articulación.


Entre las posibles causas encontramos la artrosis, que puede desarrollarse después de fracturas o traumatismos antiguos, y las lesiones osteocondrales del astrágalo, que afectan al cartílago y al hueso situado debajo.


Estas últimas pueden provocar dolor relacionado con la actividad, hinchazón y, en ocasiones, síntomas mecánicos.¹⁰


Sin embargo, no todas las lesiones osteocondrales producen bloqueo y el lugar donde se percibe el dolor no siempre coincide con la localización exacta de la lesión.


La exploración y las pruebas de imagen ayudan a diferenciarlas. En determinados casos es necesaria una resonancia magnética.⁵,¹⁰


7. Lesiones de otros tendones: dolor con determinados movimientos


Detrás del maléolo interno no pasa únicamente el tendón tibial posterior.


También encontramos el flexor largo de los dedos y el flexor largo del dedo gordo.


Estos tendones pueden irritarse o desarrollar una tenosinovitis, causando molestias en la parte interna o posterointerna del tobillo.


El flexor largo del dedo gordo, por ejemplo, participa en determinados movimientos de impulso.


Puede verse afectado en actividades que requieren flexión plantar repetida, como algunos gestos deportivos o la danza.¹³


En estos casos, conocer qué movimiento desencadena las molestias puede ayudarnos a orientar la exploración, aunque no basta para confirmar una lesión.



¿El dolor lleva semanas sin mejorar?

Si las molestias vuelven cada vez que caminas o corres, te impiden practicar deporte o has notado cambios en la forma de tu pie, puede ser el momento de averiguar qué está ocurriendo.


En Talus Foot doctors podemos valorar el origen del dolor y orientarte sobre las opciones de tratamiento más adecuadas para tu caso.





Tres detalles que ayudan a diferenciar el origen del dolor


Dos personas pueden consultar por dolor prácticamente en el mismo lugar y tener lesiones distintas.


Por eso, además de preguntar dónde duele, necesitamos observar cómo funciona el pie.


1. ¿El dolor está detrás del hueso o directamente sobre él?


Cuando las molestias siguen el recorrido de un tendón, valoramos una posible lesión tendinosa.


Si el dolor está muy localizado sobre el hueso, especialmente después de una caída o de aumentar los entrenamientos, debemos considerar también una lesión ósea.

No es una regla absoluta, pero ayuda a orientar el estudio.


2. ¿Qué ocurre al ponerte de puntillas?


Prueba de puntillas: Permite valorar la fuerza y la función del pie durante la exploración. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.
Prueba de puntillas: Permite valorar la fuerza y la función del pie durante la exploración. Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.

Elevar el talón sobre una sola pierna requiere fuerza y coordinación de diferentes músculos y tendones.


Cuando el tibial posterior está afectado, este movimiento puede resultar doloroso o difícil.


Durante la exploración también observamos cómo cambia la posición del talón al elevarse.²


Sin embargo, no poder ponerse de puntillas no confirma por sí solo una lesión del tibial posterior.


Otros problemas pueden provocar dolor o debilidad. Y si existe sospecha de fractura, no debemos forzar el movimiento.


3. ¿Ha cambiado la forma de tu pie?


El descenso progresivo del arco plantar o una desviación del talón pueden indicar que las estructuras encargadas de mantener la forma del pie están afectadas.


En estas situaciones, explorar únicamente el punto doloroso sería insuficiente.


Necesitamos valorar la movilidad, la fuerza, la alineación y cómo se comporta el pie durante el apoyo.²



¿Qué puedes hacer si te duele la parte interna del tobillo?


Si el dolor es leve, no has sufrido un traumatismo importante y no aparecen señales de alarma, algunas medidas pueden ayudar mientras se identifica su causa.


Adapta la actividad. Si correr, saltar o caminar mucho aumenta el dolor, reduce temporalmente esas actividades. No siempre es necesario dejar de moverse, pero tampoco conviene forzar un tobillo que empeora con cada entrenamiento.


Utiliza un calzado cómodo y estable. En determinados problemas del tibial posterior, las ortesis plantares pueden ayudar a reducir el dolor y mejorar la función.⁶ No significa que todas las personas necesiten plantillas.


Aplica frío si existe hinchazón. Puede aliviar temporalmente las molestias. Utilízalo protegido con una toalla y evita colocarlo directamente sobre la piel. Si tienes problemas importantes de sensibilidad o circulación, consulta antes de aplicarlo.


No empieces ejercicios intensos sin conocer la lesión. El fortalecimiento progresivo puede ayudar en determinadas tendinopatías, aunque la evidencia disponible es limitada y los ejercicios deben individualizarse.⁷


Una tendinopatía, una lesión ligamentaria y una fractura no se tratan de la misma manera.



¿Cómo se diagnostica el dolor en la cara interna del tobillo?


La exploración clínica y las pruebas de imagen ayudan a identificar la causa del dolor.  Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.
La exploración clínica y las pruebas de imagen ayudan a identificar la causa del dolor.  Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.

Cuando una persona consulta por dolor en esta zona, lo primero es escuchar cómo empezó.


No es lo mismo que aparezca después de una torcedura que tras aumentar los kilómetros de entrenamiento. Tampoco es igual que el síntoma principal sea dolor al apoyar o quemazón hacia la planta del pie.


Después exploramos el tobillo y el pie: la movilidad, la estabilidad, la fuerza, la sensibilidad y la forma de apoyar.


¿Por qué exploramos todo el pie si solo duele el tobillo?


Imaginemos dos pacientes con molestias detrás del maléolo interno.


El primero tiene dolor siguiendo el recorrido del tibial posterior, pero conserva la forma del arco plantar.


En el segundo, además del dolor, observamos que el arco ha descendido y el talón está desviado.


Aunque ambos consultan por un síntoma parecido, las estructuras afectadas y el tratamiento que necesitan pueden ser diferentes.²


Por eso, no siempre basta con estudiar un tendón de forma aislada.


¿Puede existir una lesión aunque la radiografía sea normal?


Sí. Una radiografía permite estudiar los huesos y determinadas alteraciones articulares, pero no muestra con detalle todos los tendones, ligamentos o lesiones del cartílago.


Además, algunas fracturas por estrés pueden pasar desapercibidas durante las primeras fases.⁴


Si el dolor persiste o la exploración hace sospechar una lesión concreta, podemos necesitar otras pruebas.


¿Qué pruebas pueden ser necesarias?


Radiografía: suele ser la primera prueba cuando el dolor es crónico. En determinados casos, las radiografías en carga ayudan a valorar la alineación del pie.


Ecografía: permite estudiar los tendones, sus vainas y algunas estructuras superficiales.


Resonancia magnética: ayuda a valorar tendones, ligamentos, cartílago y determinadas lesiones óseas que no se observan en una radiografía.


TAC: resulta útil cuando necesitamos estudiar con mayor detalle algunas lesiones óseas.


En el dolor crónico, elegimos la prueba según los hallazgos de la exploración.⁵


Si existe un traumatismo reciente, el enfoque es diferente. La necesidad de radiografías se decide mediante la valoración clínica y criterios específicos, como las reglas de Ottawa cuando son aplicables.¹¹


Lo importante no es pedir muchas pruebas, sino escoger las que realmente pueden ayudarnos a encontrar la lesión.



¿Cómo se trata el dolor en la parte interna del tobillo?


Depende de la causa.


Muchas de estas lesiones pueden abordarse inicialmente sin cirugía, pero cada una requiere un tratamiento distinto.


Si el problema es una tendinopatía del tibial posterior, puede ser necesario adaptar las cargas, utilizar ortesis en determinados casos y seguir un programa de rehabilitación individualizado. Estos tratamientos pueden mejorar el dolor y la función, aunque la evidencia disponible presenta limitaciones.⁶,⁷


En una lesión ligamentaria, el tratamiento depende de la estabilidad del tobillo y de las posibles lesiones asociadas.


Las fracturas por estrés pueden requerir descarga, inmovilización y, en situaciones seleccionadas, cirugía.⁴


Los problemas articulares y nerviosos también necesitan tratamientos adaptados al diagnóstico.


¿Cuándo puede ser necesaria una operación?


No todas las lesiones del tobillo necesitan cirugía.


Puede estar indicada en determinadas roturas, deformidades progresivas, fracturas, problemas articulares o compresiones nerviosas.


La decisión depende de la lesión, de su gravedad, de las limitaciones que provoca y de la respuesta a otros tratamientos cuando están indicados.


Que un tobillo lleve tiempo doliendo no significa, por sí solo, que necesite operarse.



Preguntas frecuentes sobre el dolor en la parte interna del tobillo


¿Por qué me duele el tobillo por dentro sin haberme golpeado?

Puede deberse a una tendinopatía, un problema nervioso, una alteración articular o una lesión ósea por estrés. No todas las lesiones necesitan un golpe previo.


Puedes ampliar información en nuestro artículo sobre dolor de tobillo sin torcedura.

¿Qué tendón pasa detrás del hueso interno del tobillo?

Uno de los principales es el tendón tibial posterior, que ayuda a sostener el arco plantar. También pasan por esta zona los tendones flexores de los dedos y del dedo gordo.


¿Cómo saber si tengo tendinitis del tibial posterior?

Puede provocar dolor detrás del maléolo interno, a veces acompañado de hinchazón y molestias al caminar o ponerse de puntillas. La exploración clínica permite diferenciarla de otras lesiones.


¿Por qué me duele el tobillo por dentro al caminar?

Caminar aumenta la carga sobre tendones, huesos y articulaciones. Si alguna de estas estructuras está afectada, puede aparecer dolor durante el apoyo o el impulso.


Puedes consultar también nuestro artículo sobre dolor de tobillo al caminar.

¿Es preocupante que me duela el tobillo por dentro al correr?

No siempre, pero un dolor que aumenta con los entrenamientos, se repite o está localizado directamente sobre el hueso merece atención. Puede ser necesario descartar una lesión por estrés.


¿Cuánto tarda en desaparecer el dolor?

Depende de la causa. Algunas molestias leves mejoran en pocos días, mientras que determinadas lesiones tendinosas, ligamentarias u óseas requieren semanas o meses.

Si el dolor persiste, empeora o limita tus actividades, es recomendable consultar.



Dolor en la parte interna del tobillo: lo importante es saber por qué duele


El dolor en la parte interna del tobillo puede empezar como una pequeña molestia. Pero si cada vez aparece antes al caminar, te impide correr como antes o notas que tu pie está cambiando de forma, merece la pena estudiarlo.


A veces el problema está en un tendón. Otras, en un ligamento, un nervio o en la propia articulación.


Los síntomas pueden parecerse, pero el tratamiento no tiene por qué ser el mismo.


En Talus Foot Doctors nos especializamos en la patología y cirugía del pie y tobillo. Para nosotros, identificar dónde duele es solo el primer paso. También necesitamos entender cómo funciona el pie y qué puede estar provocando esas molestias.


Si llevas semanas con dolor en la parte interna del tobillo, las molestias vuelven cada vez que caminas o corres, o has notado cambios en la forma de tu pie, podemos ayudarte a encontrar la causa.



Artículo escrito y revisado por el Dr. Alex Santamaría


El Dr. Alex Santamaría es traumatólogo especialista en pie y tobillo y cofundador de Talus Foot doctors. Su actividad clínica se centra en el diagnóstico y tratamiento de patologías como el esguince de tobillo, la fascitis plantar, el tendón de Aquiles, el dolor de talón, las lesiones deportivas y los trastornos biomecánicos que afectan al pie y al tobillo.


Conoce al Dr. Alex Santamaría y al equipo de Talus Foot doctors.

✅ Artículo revisado y validado médicamente por el Dr. Alex Santamaría. ⚠️ Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica. Si el dolor es intenso, persiste varios días, aparece tras un traumatismo o impide apoyar el pie con normalidad, es recomendable consultar con un especialista. 🤖 Las imágenes de este artículo han sido generadas mediante inteligencia artificial con fines ilustrativos y revisadas por el equipo editorial de Talus Foot Doctors. No representan pacientes ni casos clínicos reales, salvo que se indique expresamente lo contrario.


Referencias

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