Esguince de tobillo mal curado: por qué sigue doliendo y cuándo preocuparse
- Dra. Laia López Capdevila - Talus Foot Doctors

- 2 jul
- 15 min de lectura
Actualizado: 13 jul
"¿Tu tobillo sigue hinchado, duele o falla semanas después de un esguince? Te explicamos cuándo es normal, cuándo preocuparse y qué puede haber detrás"

Hay una frase que escuchamos mucho en consulta:
“Me hice un esguince hace semanas, pero el tobillo sigue sin estar bien.”
A veces el paciente ya camina. Incluso trabaja, conduce o hace una vida casi normal. Pero nota que algo no encaja.
El tobillo se hincha al final del día, duele al bajar escaleras, molesta al caminar por terreno irregular o da una sensación rara, como si no fuese del todo fiable.
Y entonces aparece la duda:
¿Es normal que todavía me duela o puede ser un esguince de tobillo mal curado?
La respuesta corta es: depende.
Un esguince de tobillo puede tardar varias semanas en recuperarse, sobre todo si fue moderado o grave. Pero si el dolor no mejora, la inflamación vuelve cada día o tienes sensación de que el tobillo “falla”, conviene dejar de pensar solo en “un esguince que tarda” y valorar si hay algo más.
Este artículo está pensado para ese momento concreto: cuando ya no estás en los primeros días de la lesión, pero el tobillo sigue dando problemas.
Si acabas de torcerte el tobillo y todavía estás en los primeros días de la lesión, te recomendamos empezar por nuestra guía Esguince de tobillo: qué hacer y cuánto tarda en curarse, donde explicamos qué hacer al inicio, cuándo consultar y cómo suele evolucionar un esguince.
Qué significa tener un esguince de tobillo mal curado
“Esguince de tobillo mal curado” no es un diagnóstico médico exacto, pero es una expresión que muchos pacientes utilizan porque describe muy bien lo que sienten: el tobillo no ha vuelto a ser el de antes.
Puede que ya no duela como al principio, pero sigue molestando. Puede que puedas caminar, pero no correr. Puede que por la mañana esté bastante bien, pero por la tarde vuelva a hincharse. O puede que no duela demasiado, pero te dé miedo apoyar, girar o caminar por terreno irregular.
Desde el punto de vista médico, cuando un tobillo no evoluciona bien después de un esguince, no pensamos solo en “un ligamento mal curado”. Pensamos en algo más amplio: una recuperación incompleta.
Puede haber falta de movilidad, pérdida de fuerza, déficit de equilibrio, mala coordinación muscular, inestabilidad del tobillo o una lesión asociada que no se detectó al principio.
Por eso, más que decir simplemente “está mal curado”, la pregunta importante es otra:
¿Por qué este tobillo no está recuperando como debería?
7 señales de que un esguince de tobillo no está evolucionando bien

Un esguince no tiene por qué estar perfecto en pocos días. Es normal que haya molestias durante un tiempo.
Lo que no debería ocurrir es que el tobillo se quede estancado. Es decir, que pasen las semanas y no notes una mejoría clara, o que cada intento de caminar más, correr o volver al deporte acabe otra vez en dolor e inflamación.
Estas son las señales que más nos hacen sospechar que un esguince no está evolucionando bien:
Dolor persistente semanas después de la torcedura.
Tobillo que sigue hinchándose, sobre todo al final del día.
Sensación de que el tobillo falla, se va o no es fiable.
Miedo a caminar por terreno irregular.
Dolor al bajar escaleras, correr o cambiar de dirección.
Bloqueos, chasquidos dolorosos o sensación de pinzamiento.
Nuevos esguinces en el mismo tobillo.
Si no tienes claro si tu lesión fue leve, moderada o grave, puede ayudarte leer el artículo Grados de esguince de tobillo: cómo saber si es leve, moderado o grave, donde explicamos las diferencias entre cada tipo de esguince y qué síntomas orientan la gravedad.
Tener uno de estos síntomas no significa siempre que haya una lesión grave. Pero sí significa que el tobillo merece una valoración más precisa.
Qué puede haber detrás de cada síntoma
Síntoma después de un esguince | Qué puede significar | Cuándo conviene valorarlo |
Dolor persistente | Recuperación incompleta, irritación articular, posible lesión del cartílago o tendones afectados | Si no mejora semana a semana |
Hinchazón que vuelve cada día | Inflamación residual, sobrecarga o posible lesión intraarticular | Si dura semanas o limita la actividad |
Sensación de fallo | Inestabilidad ligamentosa o falta de control neuromuscular | Si el tobillo “se va” o te da miedo apoyar |
Dolor profundo dentro del tobillo | Posible lesión del cartílago o lesión osteocondral | Si aparece con impacto, giros o bajando escaleras |
Dolor detrás del peroné | Posible afectación de los tendones peroneos | Si duele al caminar, correr o girar el pie |
Bloqueo o pinchazo anterior | Posible pinzamiento o lesión asociada | Si se repite o limita la movilidad |
Nuevos esguinces | Inestabilidad crónica o mala recuperación funcional | Si ocurre más de una vez |
Esta tabla no sustituye una exploración médica. Sirve para entender algo importante: el dolor después de un esguince no siempre viene del mismo sitio ni tiene la misma importancia.
¿Es normal que me duela el tobillo semanas después de un esguince?
Puede ser normal que un tobillo siga sensible durante varias semanas, especialmente si el esguince fue moderado o grave.
También puede ser normal que se hinche algo al final del día, sobre todo si has estado muchas horas de pie o has caminado más de lo habitual.
Pero hay una diferencia importante:
Una cosa es que el tobillo tarde en recuperarse. Otra muy distinta es que no mejore.
La pregunta que solemos hacer en consulta es sencilla:
¿Tu tobillo está mejor que hace una semana?
Si la respuesta es sí, probablemente la recuperación va en buena dirección.
Si la respuesta es no, si el dolor sigue igual, si la hinchazón vuelve siempre o si cada intento de hacer más actividad te devuelve al punto de partida, conviene estudiarlo mejor.
Como orientación, si han pasado varias semanas y no hay una mejoría clara - especialmente si el dolor se acerca o supera las 6 semanas - es recomendable valorar el tobillo con más detalle. No porque haya que alarmarse, sino porque puede haber una lesión asociada o una recuperación funcional incompleta.
No se trata de asustar. Se trata de no normalizar un tobillo que lleva semanas avisando de que algo no va bien.
Cuándo consultar de forma más urgente
La mayoría de esguinces no son urgencias graves, pero hay situaciones en las que conviene consultar antes.
Deberías pedir valoración médica si:
no puedes apoyar el pie o caminar unos pasos;
el dolor es muy intenso o no mejora;
hay una deformidad evidente;
el dolor se localiza directamente sobre el hueso;
aparece un hematoma muy importante;
hay pérdida de sensibilidad;
el tobillo está cada vez más hinchado en lugar de mejorar;
o la lesión ocurrió con un traumatismo importante.
En estos casos puede ser necesario descartar una fractura u otra lesión. En medicina utilizamos criterios clínicos, como las reglas de Ottawa, para decidir cuándo una radiografía puede estar indicada.
Por qué un esguince puede no curarse bien
Hay esguinces que no evolucionan bien porque la lesión inicial fue más importante de lo que parecía.
En las primeras horas, con dolor, inflamación y dificultad para explorar bien, no siempre es fácil saber si hay algo más que una lesión ligamentosa simple.
Otras veces el ligamento mejora, pero el tobillo no recupera su función. El paciente deja de tener dolor fuerte, pero sigue sin fuerza, sin equilibrio o sin confianza.
Es el típico caso en el que alguien dice:
“Caminar puedo, pero no me atrevo a correr.”“En cuanto piso mal, noto que el tobillo no controla.”“No me fío de mi tobillo.”
También puede haber lesiones asociadas. Una torcedura de tobillo no solo puede afectar a los ligamentos. También puede dañar o irritar otras estructuras, como el cartílago del astrágalo, los tendones peroneos, la sindesmosis, la parte anterior del tobillo o incluso producir pequeñas lesiones óseas que inicialmente pasan desapercibidas.
Por eso, un esguince que no mejora no debería tratarse siempre como “más de lo mismo”.
Dolor después de un esguince de tobillo: no siempre es el ligamento
Esta idea es clave.
Cuando un tobillo sigue doliendo semanas o meses después de un esguince, el dolor no siempre viene del ligamento.
El ligamento pudo ser la lesión inicial, pero el problema que mantiene el dolor puede estar en otra estructura.
Si el dolor es profundo, como dentro de la articulación, y aparece con impactos, giros o al bajar escaleras, hay que valorar si existe una lesión del cartílago o una lesión osteocondral.
En estos casos, puede ser útil leer también Lesión osteocondral del astrágalo, donde explicamos por qué algunas lesiones articulares pueden dar dolor persistente después de una torcedura.
Si el dolor se localiza detrás del peroné, pueden estar implicados los tendones peroneos.
Si aparece dolor en la parte anterior del tobillo al flexionarlo, puede haber un pinzamiento.
Y luego está la inestabilidad. Hay pacientes que no tienen un dolor muy intenso, pero sí una sensación clara de inseguridad. Notan que el tobillo no responde igual, que se tuerce con facilidad o que ya no se fían de él.
Cuando un paciente dice “no me fío de mi tobillo”, no conviene quitarle importancia. Muchas veces esa frase resume mejor el problema que una escala de dolor.
Tobillo hinchado después de un esguince: cuándo preocuparse
La hinchazón puede durar más de lo que muchos pacientes esperan.
Después de un esguince moderado o grave, el tobillo puede inflamarse al final del día durante un tiempo. Especialmente si has caminado mucho, has estado de pie muchas horas o has intentado volver demasiado rápido a tu actividad habitual.
Pero hay que distinguir entre una inflamación que va bajando poco a poco y una hinchazón que se mantiene igual semana tras semana.
La pregunta útil no es solo:
“¿Sigue hinchado?”
La pregunta importante es:
¿Cada semana está menos hinchado que la anterior?
Si la respuesta es sí, probablemente la recuperación avanza.
Si la respuesta es no, si la hinchazón aparece con poca actividad o si se acompaña de dolor profundo, bloqueo o sensación de fallo, conviene valorar el tobillo con más detalle.
Sensación de que el tobillo falla después de un esguince
Esta es una de las señales que más nos interesa escuchar.
Muchos pacientes no dicen “me duele muchísimo”. Dicen algo más concreto:
“Me da miedo pisar mal.”“Siento que el tobillo se me va.”“En terreno irregular no voy seguro.”“Ya me lo he vuelto a torcer.”
Esta sensación puede aparecer por varios motivos. A veces hay una inestabilidad ligamentosa real. Otras veces el problema está más relacionado con falta de fuerza, pérdida de propiocepción, mala coordinación muscular o miedo después de la lesión.
La propiocepción es la capacidad que tiene el cuerpo para saber en qué posición está el tobillo y reaccionar rápido cuando pisamos mal. Después de un esguince, esta capacidad puede quedar alterada.
Pero no es solo cuestión de “sentir” el tobillo. También importa el control neuromuscular: que la musculatura sea capaz de reaccionar con fuerza, coordinación y rapidez cuando el pie pisa en una mala posición.
Por eso algunas personas caminan bien en llano, pero se sienten inseguras en montaña, césped, arena, escaleras o superficies irregulares.
Si esa sensación se repite, no conviene quitarle importancia. Un tobillo que falla puede acabar entrando en un círculo de torceduras repetidas.
Inestabilidad crónica de tobillo: cuando el tobillo ya no es fiable
Cuando después de un esguince aparecen episodios repetidos de fallo, inseguridad o nuevas torceduras, podemos estar ante una inestabilidad crónica de tobillo.
Esto no siempre significa que el ligamento esté completamente roto. A veces hay una inestabilidad mecánica, porque el ligamento no aporta suficiente sujeción. Pero otras veces el problema es más funcional: falta de fuerza, falta de equilibrio, mala coordinación o una respuesta muscular insuficiente.
Por eso dos pacientes pueden decir lo mismo - “el tobillo se me va” - y tener problemas diferentes.
La clave está en valorar bien el tobillo, no solo en mirar una imagen o tocar el punto que duele.
Cuándo consultar por un esguince que no se cura
No hace falta acudir al especialista por cualquier molestia mínima. Pero sí hay situaciones en las que esperar demasiado puede retrasar el diagnóstico.
Conviene consultar si ocurre alguna de estas situaciones:
el dolor no mejora claramente con el paso de las semanas;
el tobillo sigue hinchándose de forma repetida;
notas bloqueos, pinchazos profundos o sensación de pinzamiento;
tienes sensación de fallo o inseguridad al apoyar;
te has vuelto a torcer el tobillo;
no puedes caminar, trabajar o hacer vida normal como antes;
cada vez que intentas aumentar la actividad vuelve el dolor.
No todo dolor tras una torcedura corresponde a un esguince simple. Algunas lesiones pueden parecer un esguince al principio y pasar desapercibidas. Lo explicamos en el artículo Lesiones que parecen un esguince de tobillo: Lisfranc y fractura del snowboarder.
En Talus Foot doctors damos mucha importancia a una frase:
“Puedo hacer vida normal, pero el tobillo no está bien.”
Esa frase ya justifica mirar el tobillo con más detalle, especialmente si eres una persona activa, trabajas muchas horas de pie, haces deporte o has tenido esguinces previos.
¿Tu tobillo sigue sin estar bien?
Si han pasado varias semanas desde el esguince y sigues con dolor, hinchazón, sensación de fallo o miedo al apoyar, puede ser el momento de valorar el tobillo con más detalle.
En Talus Foot doctors somos especialistas en pie y tobillo. Podemos ayudarte a saber si se trata de una recuperación lenta, una inestabilidad de tobillo o una lesión asociada que no se detectó al inicio.
Agenda una visita con nuestro equipo de pie y tobillo.
Qué valora un especialista en pie y tobillo

La valoración de un esguince que no termina de curarse no debería limitarse a mirar si el tobillo está hinchado.
Primero hay que entender bien la historia: cómo fue la torcedura, si apareció hematoma, si pudiste apoyar, qué tratamiento hiciste, si llevaste inmovilización, si hiciste rehabilitación y qué síntomas quedan ahora.
Después hay que explorar el tobillo. No solo el punto de dolor, sino también:
la estabilidad ligamentosa;
la movilidad;
la fuerza;
la dorsiflexión, es decir, cuánto flexiona el tobillo hacia arriba;
el equilibrio;
la respuesta al apoyo;
la pisada;
y los signos que pueden hacer sospechar lesiones asociadas.
A veces el diagnóstico se orienta bastante bien con la exploración. Otras veces hace falta completar el estudio con pruebas de imagen.
Lo importante es no tratar todos los esguinces persistentes igual. Un tobillo que se hincha, un tobillo que duele por dentro y un tobillo que falla no siempre tienen el mismo problema.
¿Hace falta una resonancia si el esguince no mejora?
No siempre.
La resonancia no debería pedirse de forma automática para cualquier esguince. En muchos casos, una buena exploración clínica y una radiografía, si está indicada, son suficientes para orientar el problema.
Si quieres entender qué aporta cada prueba y por qué no siempre se pide una resonancia de entrada, puedes leer nuestra guía Pruebas de imagen del pie y tobillo: radiografía, resonancia, ecografía y TAC.
Pero la resonancia puede ser muy útil cuando el tobillo no evoluciona como debería y la exploración hace sospechar algo más.

Puede ayudar especialmente si hay:
dolor persistente;
dolor profundo dentro del tobillo;
bloqueos o pinchazos;
sospecha de lesión del cartílago;
sospecha de lesión de los tendones peroneos;
inflamación que no baja;
o sensación de inestabilidad que no mejora.
Aun así, hay algo importante: la resonancia no se interpreta sola. Sus hallazgos deben relacionarse con la historia del paciente y con la exploración.
No se trata de tratar una imagen. Se trata de entender si lo que aparece en la prueba explica realmente lo que le ocurre al paciente.
La idea no es hacer pruebas “por hacer”. La idea es pedir la prueba adecuada cuando puede cambiar el diagnóstico o el tratamiento.
Si quieres profundizar en este tema, puedes leer nuestro artículo sobre cuándo hacer una resonancia en un esguince de tobillo.
Tratamiento de un esguince de tobillo mal curado

El tratamiento depende de lo que encontremos en la valoración.
En muchos casos, el problema no se soluciona con reposo indefinido ni con “esperar un poco más”. Lo que necesita el tobillo es recuperar función.
En la mayoría de casos, la solución no es dejar el tobillo quieto durante semanas, sino ayudarle a recuperar movilidad, fuerza, equilibrio y confianza de forma progresiva.
El tratamiento puede incluir:
trabajo de movilidad;
fortalecimiento progresivo;
ejercicios de equilibrio y propiocepción;
reeducación del apoyo y de la marcha;
readaptación a la carrera o al deporte;
soporte externo, como una tobillera funcional, si está indicado;
revisión del calzado o de la pisada en algunos casos;
y tratamiento específico si hay una lesión asociada.
La mayoría de pacientes con dolor persistente o sensación de inestabilidad no necesitan cirugía de entrada. Muchas veces mejoran con un plan bien dirigido.
La cirugía se reserva para casos concretos: inestabilidad persistente, lesiones asociadas relevantes o tobillos que no mejoran a pesar de un tratamiento conservador bien realizado.
¿Reposo, tobillera o rehabilitación?
Esta es una duda muy habitual.
En los primeros días, puede ser necesario reducir la actividad, controlar el dolor y proteger el tobillo. Pero eso no significa dejarlo inmóvil durante semanas sin ningún plan.
En general, un esguince necesita una recuperación progresiva. Primero controlar dolor e inflamación. Después recuperar movilidad. Luego fuerza, equilibrio, propiocepción y seguridad. Y finalmente volver a la actividad o al deporte de forma gradual.
La tobillera puede ayudar en algunos casos, especialmente si hay sensación de inseguridad o riesgo de nueva torcedura. Pero la tobillera no sustituye la rehabilitación.
El objetivo no es depender siempre de una tobillera. El objetivo es que el tobillo vuelva a ser estable, fuerte y fiable.
¿Cuándo puedo volver a correr o hacer deporte?

Volver al deporte no debería depender solo de que el tobillo “duela menos”.
Antes de correr, saltar o cambiar de dirección, el tobillo debería haber recuperado fuerza, movilidad, equilibrio y confianza. También debería tolerar bien la actividad progresiva sin hincharse o doler al día siguiente.
Para tomar una buena decisión, conviene valorar varios aspectos:
dolor durante y después de la actividad;
movilidad del tobillo;
fuerza y resistencia;
equilibrio y control del apoyo;
confianza del paciente;
sensación de estabilidad;
capacidad para correr, frenar, saltar, girar o cambiar de dirección.
Una señal de alerta clara es esta:
Si cada vez que intentas volver a correr el tobillo se hincha, duele o se siente inseguro, probablemente todavía no está preparado.
En esos casos, el objetivo no es forzar. Es recuperar bien para no entrar en una cadena de recaídas.
Si esta es tu principal duda, puedes leer nuestro artículo sobre cuándo volver a hacer deporte después de un esguince de tobillo.
Si tu principal duda es cuándo volver a correr, jugar a fútbol, pádel o practicar deporte con seguridad, te recomendamos leer Esguince de tobillo: ¿cuándo podré volver a hacer deporte?.
Qué pasa si se deja pasar un esguince mal curado
Muchos esguinces se recuperan bien. Pero no todos.
Cuando un tobillo queda doloroso o inestable, el paciente puede empezar a caminar diferente, evitar ciertas actividades o perder confianza. A veces aparecen nuevos esguinces.
Otras veces queda dolor crónico, inflamación intermitente o molestias cada vez que se intenta volver al deporte.
Además, si existe una lesión articular asociada y no se detecta, el problema puede alargarse mucho más de lo necesario.
Esto no significa que cada esguince vaya a acabar en artrosis ni que todos los pacientes vayan a tener problemas a largo plazo. Pero un tobillo que se tuerce una y otra vez, que sigue hinchado o que queda inestable durante mucho tiempo no debería normalizarse.
El objetivo no es asustar. El objetivo es detectar a tiempo los tobillos que no siguen una evolución normal.
Porque un esguince no siempre es “solo un esguince”.
En resumen
Un esguince de tobillo puede tardar semanas en recuperarse. Pero debería mejorar de forma progresiva.
Si el tobillo sigue doliendo, se hincha cada día, falla, se bloquea o no te permite volver a tu actividad normal, conviene valorarlo.
No siempre hay una lesión grave. Pero sí puede haber una recuperación incompleta, una inestabilidad de tobillo o una lesión asociada que necesita un enfoque diferente.
La clave es no quedarse con la frase “es solo un esguince” cuando el tobillo lleva semanas diciendo lo contrario.
Un esguince no está recuperado solo porque ya puedas caminar. También debe recuperar movilidad, fuerza, equilibrio, estabilidad y confianza.
No normalices un tobillo que sigue fallandoUn esguince no está recuperado solo porque ya puedas caminar. Si el tobillo sigue doliendo, se hincha o no te da confianza, una valoración especializada puede evitar meses de molestias y nuevas torceduras.
En Talus Foot doctors valoramos el tobillo de forma completa: movilidad, estabilidad, fuerza, pisada, pruebas de imagen si son necesarias y plan de recuperación.
Pide una visita y revisamos tu caso.
Preguntas frecuentes sobre el esguince de tobillo mal curado
¿Cómo saber si un esguince de tobillo está mal curado?
Puedes sospecharlo si el tobillo sigue doliendo, se hincha de forma repetida, falla al apoyar o no mejora con el paso de las semanas. No siempre significa que haya una lesión grave, pero sí que conviene valorarlo.
¿Es normal que me siga doliendo el tobillo después de varias semanas?
Puede haber molestias durante varias semanas, sobre todo si el esguince fue moderado o grave. Lo importante es que exista una mejoría progresiva. Si el dolor se mantiene igual, empeora o limita actividades normales, conviene revisarlo.
¿Por qué se me hincha el tobillo después de un esguince?
Después de un esguince puede quedar inflamación durante un tiempo. Pero si la hinchazón es persistente, aparece con poca actividad o se acompaña de dolor, bloqueo o inseguridad, puede indicar que el tobillo no está recuperando bien.
¿Qué significa que el tobillo me falle?
La sensación de fallo puede indicar inestabilidad de tobillo. A veces se debe a una lesión ligamentosa persistente y otras a falta de fuerza, equilibrio y control propioceptivo. En ambos casos, si se repite, conviene estudiarlo.
¿Un esguince mal curado siempre necesita cirugía?
No. La mayoría de pacientes no necesitan cirugía. Muchas veces el tratamiento se basa en rehabilitación específica, soporte externo, readaptación y corrección de factores que favorecen la inestabilidad. La cirugía se reserva para casos concretos.
¿Cuándo debería pedir una resonancia?
La resonancia puede ser útil si hay dolor persistente, bloqueos, sospecha de lesión del cartílago, problemas tendinosos o inestabilidad. Pero no debería ser automática: primero conviene hacer una buena valoración clínica.
¿Puedo volver a hacer deporte si el tobillo aún se hincha?
Depende del caso, pero volver al deporte con dolor, hinchazón repetida o sensación de inseguridad aumenta el riesgo de recaída. Antes de volver, el tobillo debería haber recuperado movilidad, fuerza, equilibrio y confianza.
¿Qué especialista trata un esguince de tobillo mal curado?
Lo ideal es que lo valore un especialista en pie y tobillo, especialmente si hay dolor persistente, sensación de fallo, esguinces repetidos o sospecha de lesiones asociadas.
¿Qué pasa si me he torcido el mismo tobillo varias veces?
Los esguinces repetidos pueden indicar que el tobillo no ha recuperado bien su estabilidad o su control neuromuscular. En estos casos conviene valorar la movilidad, la fuerza, el equilibrio y la posible existencia de lesiones asociadas.
¿Una tobillera cura un esguince mal curado?
No. Una tobillera puede ayudar a proteger el tobillo y dar seguridad en algunos casos, pero no sustituye una recuperación funcional. Para que el tobillo mejore de verdad suele ser necesario trabajar movilidad, fuerza, equilibrio y propiocepción.
¿No sabes si deberías consultar?

Si tu tobillo sigue hinchándose, falla o no mejora semana a semana, podemos orientarte con una primera valoración especializada.

Artículo escrito y revisado por la Dra. Laia López Capdevila
La Dra. Laia López Capdevila es especialista en cirugía ortopédica y traumatología, con dedicación específica a la patología del pie y tobillo y experiencia en lesiones deportivas, fracturas por estrés, cirugía reconstructiva, diagnóstico avanzado y patología compleja del pie y tobillo.
Forma parte del equipo de especialistas de Talus Foot doctors, centro especializado en cirugía y patología avanzada de pie y tobillo.
Conoce la Dra. Laia López y al equipo Talus Foot doctors
⚠️ Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica. Si el dolor es intenso, persiste varios días, aparece tras un traumatismo o impide apoyar el pie con normalidad, es recomendable consultar con un especialista.





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