top of page

Dolor en el centro del talón: síndrome de la almohadilla grasa

Foto del escritor: Dr. Alex Santamaria - Talus foot doctors
Dr. Alex Santamaria - Talus foot doctors
13 ago
10 min de lectura

Actualizado: 8 sept

"El dolor en el centro del talón puede proceder de la almohadilla grasa y no de una fascitis plantar. Conoce sus síntomas, diagnóstico y tratamiento."


El dolor debajo del talón suele atribuirse rápidamente a una fascitis plantar o a un espolón calcáneo. Sin embargo, cuando las molestias se concentran en la zona central y aumentan al caminar descalzo o sobre superficies duras, el origen puede encontrarse en la almohadilla grasa.


La almohadilla grasa del talón es un tejido especializado que amortigua el impacto del calcáneo contra el suelo. Cuando el dolor se origina en esta estructura, puede aparecer una molestia profunda y central conocida como síndrome de la almohadilla grasa del talón.¹


Para conocer otras posibles causas según la localización de las molestias, puedes consultar nuestra entrada dolor de talón: qué puede ser según dónde te duele.


¿Qué es la almohadilla grasa del talón?


La almohadilla grasa es el tejido acolchado situado debajo del calcáneo, el hueso que forma el talón.


No es una simple acumulación de grasa. Está formada por compartimentos de tejido adiposo separados y sostenidos por tabiques fibrosos. Esta organización permite que se deforme durante el apoyo y contribuya a amortiguar y distribuir las fuerzas que recibe el talón.¹


Imagen de la almohadilla grasa generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.
Imagen de la almohadilla grasa generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.

Para valorar esta estructura no solo puede estudiarse su grosor, sino también su organización interna. Las mediciones ecográficas deben interpretarse teniendo en cuenta la técnica y las condiciones en las que se realizan.¹˒⁵



¿Por qué puede doler la almohadilla grasa?


El síndrome de la almohadilla grasa describe un dolor plantar central cuyo origen se considera relacionado con este tejido.


En algunos pacientes pueden observarse cambios en el grosor o en la organización interna de la almohadilla. Sin embargo, estos hallazgos no aparecen en todos los casos ni demuestran por sí solos que la almohadilla sea la causa del dolor.¹˒⁴


El grosor aislado tampoco permite establecer el diagnóstico. Pueden existir cambios en las pruebas de imagen sin síntomas y puede haber dolor sin un adelgazamiento claramente demostrable.¹˒⁴


Con la edad pueden aparecer modificaciones ecográficas en la organización de los compartimentos grasos y de los tabiques fibrosos. No obstante, estos cambios también pueden observarse en personas sin dolor, por lo que no permiten afirmar que sean la causa de las molestias.⁶


Un traumatismo directo puede desencadenar dolor en la zona. Además, algunas personas describen un empeoramiento después de aumentar la actividad, permanecer muchas horas de pie o caminar sobre superficies duras. Ninguno de estos factores confirma por sí solo el diagnóstico.¹



¿Cómo es el dolor de la almohadilla grasa?


Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.
Imagen generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.

El patrón descrito con mayor frecuencia es un dolor profundo en el centro de la planta del talón, similar a la sensación de apoyar sobre una contusión.


Puede presentarse como:


  • Dolor al presionar directamente el centro del talón.

  • Sensación de morado o impacto bajo el calcáneo.

  • Molestias al caminar descalzo o sobre suelos duros.

  • Empeoramiento después de acumular tiempo caminando, corriendo o de pie.¹


Algunas personas sienten el talón más sensible al final del día o después de una actividad prolongada.


A diferencia de la fasciopatía plantar, el dolor no siempre predomina durante los primeros pasos después del reposo. Sin embargo, ambos patrones pueden solaparse.


Estas características son orientativas. Ningún síntoma ni hallazgo aislado permite confirmar o descartar el síndrome de la almohadilla grasa.¹˒²



¿Cómo se diferencia de una fascitis plantar?


Las siguientes diferencias pueden orientar, pero no constituyen criterios diagnósticos absolutos y pueden solaparse.

Característica

Almohadilla grasa

Fasciopatía plantar

Localización habitual

Centro de la planta del talón

Zona interna e inferior del calcáneo

Sensación frecuente

Contusión, presión o impacto directo

Dolor punzante o tirantez

Momento habitual

Tras acumular carga o sobre superficies duras

Primeros pasos después del reposo

Exploración

Dolor al comprimir el centro del talón

Dolor en la inserción medial de la fascia

Caminar descalzo

Puede resultar especialmente molesto

También puede molestar, con un patrón variable

Posibles hallazgos de imagen

El grosor o la estructura pueden mostrar cambios, pero los hallazgos son variables e inespecíficos

Puede observarse engrosamiento o alteración de la fascia

⚠️ Esta tabla es orientativa, un mismo paciente puede presentar alteraciones en la fascia y en la almohadilla grasa, o tener otra causa de dolor que imite ambos problemas.¹˒²


Imagen comparativa generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.
Imagen comparativa generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.

Puedes ampliar esta información en nuestra guía sobre fascitis plantar: síntomas, causas y tratamiento.


¿Cómo se diagnostica?


El diagnóstico comienza localizando con precisión el dolor y analizando cuándo aparece, qué actividades lo modifican y cómo ha evolucionado.


Durante la exploración se comprueba si la molestia se reproduce al presionar el centro del talón. También se valoran la piel, los tejidos blandos, la fascia plantar, el calcáneo, la marcha y las estructuras nerviosas próximas.


Deben descartarse otras posibles causas de dolor plantar, como una fractura por estrés del calcáneo, una lesión ósea, un atrapamiento nervioso o una enfermedad inflamatoria.


No existe una maniobra clínica ni una medición de imagen que confirme por sí sola el síndrome. El diagnóstico se establece combinando los síntomas, la localización del dolor, la exploración y, cuando es necesario, las pruebas de imagen.¹




¿Es necesaria una ecografía o una resonancia?


No todas las personas con dolor en el centro del talón necesitan una prueba de imagen.


Imagen de exploración del talón generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.
Imagen de exploración del talón generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.

En el dolor crónico del pie de causa desconocida, la radiografía suele ser la primera prueba de imagen. Cuando se sospecha un origen en los tejidos blandos y la radiografía es normal o no concluyente, la ecografía o la resonancia sin contraste pueden estar indicadas.³


La ecografía permite valorar el grosor y la estructura de la almohadilla. Las mediciones deben realizarse mediante una técnica estandarizada, pero no existe un valor ecográfico aislado que confirme que esta estructura sea la causa del dolor.⁴˒⁵


La resonancia ofrece una valoración más amplia del hueso y de los tejidos blandos cuando persisten dudas diagnósticas o se sospechan otras lesiones. No suele ser necesaria en los casos con un patrón clínico claro y sus hallazgos deben relacionarse con los síntomas y la exploración.³


Una radiografía puede mostrar además un espolón, pero encontrarlo no demuestra que sea la causa de las molestias. Puedes ampliar esta información en espolón calcáneo: qué es, cuándo duele y cómo se trata.


¿Te tratan de fascitis, pero el dolor sigue en el centro del talón?


No todo dolor debajo del talón procede de la fascia. Una exploración especializada permite valorar si las molestias pueden originarse en la almohadilla grasa, el calcáneo, un nervio u otra estructura próxima.


Identificar correctamente el origen del dolor ayuda a evitar tratamientos dirigidos a un diagnóstico equivocado.




¿Cómo se trata el síndrome de la almohadilla grasa?


El tratamiento busca disminuir la presión directa sobre el talón y facilitar la recuperación progresiva de las actividades habituales.


No existe un protocolo único válido para todos los pacientes. Las siguientes medidas se utilizan habitualmente por su lógica clínica y biomecánica, pero deben adaptarse al origen del dolor, a las actividades y a las necesidades de cada persona.¹


Adaptación de la actividad


No suele ser necesario dejar de caminar por completo. Durante una fase dolorosa puede reducirse temporalmente la exposición a las actividades que aumentan claramente las molestias, como las carreras, los saltos o las caminatas prolongadas sobre superficies duras.


El objetivo no es evitar indefinidamente la carga, sino ajustarla durante un tiempo y recuperarla de forma gradual.


Cuando una actividad provoca un aumento claro y persistente del dolor, puede ser necesario reducirla y reintroducirla progresivamente según la evolución.


Calzado, taloneras y protección del talón


Imagen de talonera generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.
Imagen de talonera generada con IA y revisada por el equipo médico de Talus Foot doctors.

Puede probarse un calzado estable y con amortiguación suficiente para comprobar si reduce las molestias durante el apoyo.


En algunos pacientes se utilizan taloneras, cazoletas o soportes plantares con el objetivo de disminuir la presión directa sobre el talón y mejorar la comodidad.


No se ha demostrado que estos dispositivos restauren la estructura de la almohadilla ni que exista un modelo superior para todos los pacientes. Su elección debe adaptarse al pie, al calzado y a la actividad de cada persona.¹


Algunos vendajes buscan contener el tejido bajo el calcáneo y pueden utilizarse como medida temporal. La mejoría con el vendaje no confirma por sí sola el diagnóstico.¹


Rehabilitación y retorno a la actividad


La rehabilitación puede incluir una recuperación progresiva de la actividad y, cuando la exploración detecta otros factores relevantes, ejercicios para el pie, el tobillo o la pantorrilla.


Estos ejercicios no regeneran la almohadilla grasa, pero pueden facilitar la vuelta gradual a las actividades habituales.


La progresión debe adaptarse a los síntomas y a las necesidades funcionales de cada persona.



¿Puede recuperarse la almohadilla grasa?


Cuando el dolor aparece después de una sobrecarga o una contusión, puede mejorar al reducir temporalmente los impactos y recuperar progresivamente la actividad.


La evolución depende del origen de las molestias y de la presencia de otras alteraciones. No existen criterios clínicos o de imagen que permitan predecir con precisión cuánto tardará en mejorar cada paciente ni si un cambio estructural concreto es reversible.


Por eso, la evolución se valora principalmente mediante el dolor, la función y la capacidad para caminar, trabajar o practicar deporte.



¿Existen tratamientos invasivos?


Las infiltraciones con corticoides no restauran la almohadilla grasa.


Cuando se indican alrededor de la fascia plantar deben realizarse con una técnica cuidadosa y evitando depositar el medicamento superficialmente en la almohadilla. Se han descrito complicaciones como atrofia cutánea o de los tejidos blandos, atrofia de la almohadilla grasa y rotura de la fascia plantar, aunque su frecuencia real no está bien establecida.⁸˒⁹


En pacientes seleccionados con dolor asociado a atrofia de la almohadilla se ha estudiado el injerto de grasa autóloga. Los resultados iniciales son favorables, pero la evidencia todavía es limitada y no permite considerarlo un tratamiento habitual ni de primera elección.⁷


Antes de valorar una técnica invasiva debe confirmarse el diagnóstico y haberse aplicado un tratamiento conservador adaptado.



¿Cuándo conviene consultar?


Es recomendable solicitar una valoración cuando:


  • El dolor limita la marcha, el trabajo o la actividad deportiva.

  • Persiste pese a reducir las cargas o modificar el calzado.

  • Se localiza claramente en el centro del talón.

  • No mejora con un tratamiento dirigido a una fascitis plantar.

  • Aparece después de un traumatismo importante.

  • Se acompaña de hormigueo, quemazón o pérdida de sensibilidad.

  • Existen antecedentes de cirugía o infiltraciones en la zona.


El dolor intenso después de un traumatismo, la imposibilidad para apoyar o una inflamación importante requieren una valoración más rápida.



Preguntas frecuentes


¿El síndrome de la almohadilla grasa es lo mismo que la fascitis plantar?

No. La almohadilla grasa amortigua el apoyo bajo el calcáneo, mientras que la fascia plantar es una banda de tejido que recorre la planta del pie. Ambas pueden causar dolor debajo del talón, pero son estructuras diferentes.¹˒²


¿Dónde duele la almohadilla grasa?

El patrón descrito habitualmente es un dolor en el centro de la planta del talón. Puede reproducirse al presionar directamente la zona o aumentar al caminar descalzo sobre una superficie dura.¹


¿Una almohadilla fina siempre produce dolor?

No. El grosor aislado no determina si la almohadilla es la causa de los síntomas. Pueden existir cambios de imagen sin dolor y dolor sin un adelgazamiento claramente demostrado.¹˒⁴


¿La ecografía confirma el diagnóstico?

No por sí sola. Puede aportar información sobre el grosor y la estructura, pero sus hallazgos deben interpretarse junto con los síntomas y la exploración.¹˒⁴˒⁵


¿Las taloneras curan la almohadilla grasa?

En algunos pacientes pueden mejorar la comodidad y disminuir la presión directa sobre el talón. Sin embargo, no se ha demostrado que restauren la estructura de la almohadilla ni existe un tipo de talonera superior para todos los casos.¹


¿Puedo seguir haciendo deporte?

Depende del tipo de actividad y de la intensidad de las molestias. Habitualmente se adapta temporalmente la carga y después se aumenta de manera progresiva, evitando mantener actividades que provoquen un incremento claro y persistente del dolor.



No todo dolor debajo del talón es fascitis


Cuando el dolor se concentra en el centro del talón, aumenta sobre superficies duras y se reproduce al presionar directamente la zona, conviene valorar la almohadilla grasa.


El diagnóstico no depende únicamente de observar una almohadilla fina. Es necesario localizar el dolor, valorar la respuesta a la carga y descartar otras posibles causas.


¿El dolor del talón limita tu día a día?


Una valoración especializada puede ayudar a diferenciar un problema de la almohadilla grasa de una fasciopatía plantar, una lesión del calcáneo o un atrapamiento nervioso.


Identificar la estructura responsable permite diseñar un tratamiento dirigido al origen más probable de las molestias.


Artículo escrito y revisado por el Dr. Alex Santamaría


El Dr. Alex Santamaría es traumatólogo especialista en pie y tobillo y cofundador de Talus Foot doctors. Su actividad clínica se centra en el diagnóstico y tratamiento de patologías como el esguince de tobillo, la fascitis plantar, el tendón de Aquiles, el dolor de talón, las lesiones deportivas y los trastornos biomecánicos que afectan al pie y al tobillo.


Conoce al Dr. Alex Santamaría y al equipo de Talus Foot doctors.

✅ Artículo revisado y validado médicamente por el Dr. Alex Santamaria. ⚠️ Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica. Si el dolor es intenso, persiste varios días, aparece tras un traumatismo o impide apoyar el pie con normalidad, es recomendable consultar con un especialista. 🤖 Las imágenes de este artículo han sido generadas mediante inteligencia artificial con fines ilustrativos y revisadas por el equipo editorial de Talus Foot Doctors. No representan pacientes ni casos clínicos reales, salvo que se indique expresamente lo contrario.


Referencias

1 Chang AH, Rasmussen SZ, Jensen AE, et al. What do we actually know about a common cause of plantar heel pain? A scoping review of heel fat pad syndrome. J Foot Ankle Res. 2022;15(1):60. doi:10.1186/s13047-022-00568-x. - 2 Koc TA Jr, Bise CG, Neville C, et al. Heel pain—plantar fasciitis: revision 2023. J Orthop Sports Phys Ther. 2023;53(12):CPG1-CPG39. doi:10.2519/jospt.2023.0303. - 3 Expert Panel on Musculoskeletal Imaging; Said N, Fox MG, Nacey NC, Aslam F, Avery R, et al. ACR Appropriateness Criteria® Chronic Foot Pain: Update 2025. J Am Coll Radiol. 2026;23(4):681-699. doi:10.1016/j.jacr.2026.01.012. - 4 Drake C, Whittaker GA, Kaminski MR, et al. Medical imaging for plantar heel pain: a systematic review and meta-analysis. J Foot Ankle Res. 2022;15:4. doi:10.1186/s13047-021-00507-2. - 5 Rome K, Campbell R, Flint A, Haslock I. Reliability of weight-bearing heel pad thickness measurements by ultrasound. Clin Biomech (Bristol, Avon). 1998;13(4-5):374-375. doi:10.1016/S0268-0033(98)00038-2. - 6 Herrera L, Arráez-Aybar LA, Flores L, García-Mata R, Perez-Miguelsanz MJ. Ultrasonographic detection of age-related structural degeneration in the heel fat pad. Cureus. 2026;18(5):e109907. doi:10.7759/cureus.109907. - 7 James IB, Gusenoff BR, Wang S, DiBernardo G, Minteer D, Gusenoff JA. A step in the right direction: a prospective randomized, controlled crossover trial of autologous fat grafting for rejuvenation of the heel. Aesthet Surg J. 2021;41(7):NP959-NP972. doi:10.1093/asj/sjab095. - 8 Brinks A, Koes BW, Volkers ACW, Verhaar JAN, Bierma-Zeinstra SMA. Adverse effects of extra-articular corticosteroid injections: a systematic review. BMC Musculoskelet Disord. 2010;11:206. doi:10.1186/1471-2474-11-206. - 9 Johnson JE, Klein SE, Putnam RM. Corticosteroid injections in the treatment of foot & ankle disorders: an AOFAS survey. Foot Ankle Int. 2011;32(4):394-399. doi:10.3113/FAI.2011.0394.

Comentarios


bottom of page