Bulto y dolor detrás del talón: ¿es una deformidad de Haglund?
- Dra. Laia López Capdevila - Talus Foot Doctors

- 4 ago
- 9 min de lectura
"La deformidad de Haglund puede relacionarse con dolor, roce del calzado y bursitis retrocalcánea, pero no todas las prominencias necesitan cirugía. Te explicamos cómo se diagnostica y qué tratamientos pueden ayudar."
Deformidad de Haglund: síntomas, causas y tratamiento

Un bulto o dolor en la parte posterior del talón suele atribuirse directamente al tendón de Aquiles. Sin embargo, en esta zona también se encuentran el calcáneo y varias bursas que reducen el roce entre los tejidos.
Por eso, síntomas parecidos pueden tener orígenes distintos.
La deformidad de Haglund, la bursitis retrocalcánea y la tendinopatía insercional pueden aparecer por separado o coexistir.
Diferenciarlas es importante: no todo bulto detrás del talón provoca dolor y no todas las personas con una prominencia ósea necesitan una operación.
¿Qué es la deformidad de Haglund?

La deformidad de Haglund es una prominencia ósea situada en la parte superior y posterior del calcáneo, cerca del punto donde se inserta el tendón de Aquiles.
Puede observarse en una radiografía sin producir molestias. Por tanto, encontrar esta prominencia no demuestra por sí solo que sea la responsable del dolor.
El problema puede aparecer cuando el hueso prominente se relaciona con la presión del calzado, la irritación de la bursa retrocalcánea o la afectación de la inserción del Aquiles. La combinación de estas alteraciones suele denominarse síndrome de Haglund.¹˒²
¿Qué es la bursitis retrocalcánea?
La bursa retrocalcánea es una pequeña bolsa situada entre el calcáneo y la cara anterior del tendón de Aquiles. Su función es reducir la fricción y facilitar el movimiento entre ambas estructuras.
Cuando se irrita puede producir dolor profundo, inflamación y sensibilidad en la parte posterior del talón. Esta alteración se conoce como bursitis retrocalcánea.

No debe confundirse con la bursitis superficial, situada entre la piel y el tendón, que suele estar más relacionada con el roce directo del calzado.
Alteración | Zona afectada | Manifestación habitual |
Deformidad de Haglund | Parte superior y posterior del calcáneo | Prominencia ósea, con o sin dolor |
Bursitis retrocalcánea | Entre el calcáneo y el Aquiles | Dolor profundo e inflamación |
Bursitis superficial | Entre la piel y el tendón | Roce, enrojecimiento y dolor superficial |
Tendinopatía insercional | Primeros 2 cm del Aquiles | Dolor y rigidez en su unión con el calcáneo |
Estas alteraciones pueden coexistir, pero no son equivalentes. El tratamiento debe dirigirse a la estructura que realmente está causando los síntomas.
Síntomas de la deformidad de Haglund y la bursitis retrocalcánea

El síntoma más habitual es el dolor en la parte posterior del talón, cerca de la unión del tendón de Aquiles con el calcáneo.
Las molestias pueden aumentar al correr, saltar, subir escaleras, caminar cuesta arriba o utilizar zapatos rígidos que presionen sobre el talón. Algunas personas también presentan rigidez al levantarse por la mañana o después de permanecer sentadas.
Puede aparecer inflamación, sensibilidad al tocar la zona, enrojecimiento por el roce o un bulto duro que dificulta utilizar determinado calzado.
Cuando existe una tendinopatía insercional asociada, el dolor suele aumentar con las actividades que cargan el Aquiles.
Si predomina una bursitis superficial, puede molestar especialmente el contacto del zapato, incluso durante actividades poco exigentes.
No todo dolor posterior corresponde a un Haglund. En nuestra guía sobre las principales causas de dolor en el tendón de Aquiles explicamos otras lesiones que pueden producir síntomas similares.
¿Por qué aparece?
No suele existir una única causa. Pueden intervenir la forma del calcáneo, la presión repetida del calzado, los cambios bruscos en la actividad y la compresión de los tejidos situados delante del tendón de Aquiles.
En personas deportistas, las pendientes, los saltos repetidos o un aumento rápido del entrenamiento pueden irritar la inserción del tendón y la bursa. En otras personas, el problema se relaciona principalmente con un contrafuerte rígido que presiona continuamente sobre la zona.
Una prominencia parecida también puede encontrarse en personas sin dolor. Por eso no es correcto responsabilizar automáticamente al hueso sin relacionar la radiografía con la localización de las molestias y la exploración.²
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico comienza con una historia clínica y una exploración detalladas.

El especialista debe comprobar dónde se localiza exactamente el dolor, cuándo apareció, qué actividades lo agravan y si existe una relación clara con el calzado.
Durante la exploración se valoran la prominencia posterior del calcáneo, la inflamación, la sensibilidad sobre la bursa retrocalcánea y la posible afectación de la inserción del tendón de Aquiles.
La radiografía lateral permite valorar la forma del calcáneo y detectar calcificaciones o cambios en la inserción del Aquiles. La ecografía puede mostrar la bursitis y el estado del tendón. La resonancia se reserva habitualmente para casos con dudas diagnósticas, una evolución inesperada o cuando es necesario planificar una posible cirugía.²˒³
Una prominencia visible en la radiografía no confirma por sí sola que exista un síndrome de Haglund ni que sea la causa del dolor. El diagnóstico debe relacionar la imagen con los síntomas y la exploración.
Puedes conocer mejor el papel de cada exploración en nuestra guía sobre ecografía, resonancia y otras pruebas de imagen.
¿De dónde viene realmente tu dolor?
Si tienes dolor o un bulto detrás del talón y no sabes si el problema procede del hueso, de la bursa o del tendón de Aquiles, una valoración especializada puede ayudarte a identificar la causa real y evitar tratamientos que no necesitas.
Tratamiento de la deformidad de Haglund y la bursitis retrocalcánea
El tratamiento comienza habitualmente con medidas conservadoras. El objetivo no es hacer desaparecer la prominencia, sino reducir la irritación, recuperar la capacidad del tendón y permitir una vuelta progresiva a la actividad.
Reducir la presión del calzado
Cuando el zapato presiona directamente sobre el talón, puede resultar útil utilizar temporalmente un calzado con contrafuerte flexible, acolchado o abierto. También pueden valorarse modificaciones del calzado o una pequeña elevación temporal del talón.
Estas medidas pueden aliviar los síntomas, pero no modifican la forma del calcáneo ni sustituyen la rehabilitación cuando existe una tendinopatía asociada.⁴
Adaptar la actividad sin dejar de moverse
El reposo absoluto no suele resolver el problema. Es preferible reducir temporalmente aquello que provoca una reagudización clara - como cuestas, saltos o carrera rápida - y mantener las actividades que se toleren adecuadamente.
La carga se aumenta de forma progresiva teniendo en cuenta el dolor durante la actividad y la rigidez del día siguiente.
Recuperar la fuerza del tendón
Cuando existe tendinopatía insercional, el trabajo progresivo de fuerza forma parte central del tratamiento. Inicialmente puede ser útil reducir la compresión del Aquiles contra el calcáneo, limitando la flexión profunda del tobillo, evitando estiramientos intensos y realizando las elevaciones de talón desde el suelo.

Los programas que reducen esta compresión han mostrado mejores resultados en dolor y función a las 12 y 24 semanas en personas físicamente activas con tendinopatía insercional. La carga, la velocidad y el recorrido deben progresar según la tolerancia.
Esta pauta debe individualizarse y no aplicarse automáticamente a cualquier dolor del Aquiles.³˒⁵
¿Funcionan las ondas de choque o las infiltraciones?
Las ondas de choque pueden valorarse como complemento cuando las molestias persisten, aunque no sustituyen el ejercicio progresivo ni han demostrado aportar siempre un beneficio adicional.⁶
Las infiltraciones con corticoides dentro del tendón de Aquiles deben evitarse por el riesgo de dañarlo. Cuando el dolor procede principalmente de la bursa retrocalcánea, una infiltración guiada por imagen puede aliviar los síntomas a corto plazo en algunos pacientes, pero debe indicarse con prudencia y de forma individualizada.⁷
Si se realiza, es importante localizar correctamente la bursa y evitar introducir el medicamento en el tendón. Además, la infiltración no sustituye la adaptación del calzado, la regulación de la actividad ni la rehabilitación progresiva.
Cuando el dolor posterior del talón se relaciona principalmente con la inserción del tendón, puede existir una tendinopatía del tendón de Aquiles asociada. En esa guía explicamos cómo se trata, qué ejercicios pueden ayudar y cuánto puede durar la recuperación.
¿Cuándo se plantea una cirugía?
La cirugía puede valorarse cuando persiste un dolor limitante después de un tratamiento conservador suficiente y bien dirigido. La decisión no debe basarse únicamente en el tamaño de la prominencia observada en una radiografía.
Según la estructura afectada, la intervención puede incluir la resección del hueso prominente, el tratamiento de la bursa, la limpieza del tejido tendinoso dañado o la reparación de la inserción del Aquiles.
Tanto las técnicas abiertas como las endoscópicas pueden mejorar el dolor y la función.
Algunas revisiones han observado menos complicaciones y una recuperación más rápida con la endoscopia, pero la evidencia comparativa procede principalmente de estudios observacionales heterogéneos. Por tanto, no puede afirmarse que sea la mejor técnica para todos los pacientes.⁸˒⁹
¿Cuánto tarda en mejorar?
Una irritación relacionada principalmente con el calzado puede mejorar al reducir la presión local. Si existe una tendinopatía insercional asociada, la recuperación suele requerir varios meses.

En los programas de rehabilitación estudiados, las 12 semanas constituyen un primer momento razonable para valorar la evolución, aunque recuperar completamente la fuerza y la tolerancia deportiva puede necesitar más tiempo.⁵
La evolución no siempre es lineal y pueden aparecer días de mayor rigidez al aumentar la actividad.
¿Cuándo conviene consultar?
Conviene solicitar una valoración si el dolor persiste, limita la marcha o la práctica deportiva, aparece inflamación recurrente o resulta difícil utilizar el calzado habitual.
Un dolor súbito acompañado de chasquido, pérdida de fuerza o dificultad para impulsarse requiere una valoración rápida, porque puede corresponder a una rotura del tendón de Aquiles y no a una bursitis.
Preguntas frecuentes
¿La deformidad de Haglund siempre produce dolor?
No. Muchas personas presentan una prominencia posterosuperior del calcáneo sin síntomas. Solo debe considerarse responsable cuando coincide con la localización del dolor y los hallazgos de la exploración.
¿Puede desaparecer sin cirugía?
La prominencia ósea no desaparece con el tratamiento conservador. Sin embargo, los síntomas pueden controlarse reduciendo la presión del calzado y tratando la bursitis o la tendinopatía asociada.
¿La bursitis retrocalcánea es lo mismo que la tendinopatía insercional?
No. La bursitis afecta a la bolsa situada entre el calcáneo y el Aquiles. La tendinopatía insercional afecta al propio tendón. Ambas pueden coexistir.
¿Es bueno estirar el tendón de Aquiles?
No siempre. Cuando existe dolor insercional, los estiramientos intensos y la flexión profunda del tobillo pueden aumentar la compresión del tendón contra el calcáneo.
¿Cuándo se opera una deformidad de Haglund?
Cuando el dolor continúa siendo limitante después de un tratamiento conservador suficiente y bien supervisado. La radiografía, por sí sola, no determina la necesidad de operar.
¿Se puede continuar haciendo deporte?
En muchos casos sí, adaptando temporalmente el volumen y la intensidad. La vuelta completa debe basarse en el dolor, la fuerza y la tolerancia a la carga.
Un mismo dolor puede tener causas diferentes

En Talus Foot doctors valoramos conjuntamente el calcáneo, las bursas y la inserción del tendón de Aquiles para indicar el tratamiento más adecuado en cada caso.
El objetivo no es tratar una radiografía, sino identificar qué estructura está causando realmente el dolor y recuperar la función.
Si el dolor persiste, limita tu actividad o te impide utilizar calzado con normalidad, puedes solicitar una visita con nuestro equipo especializado en pie y tobillo.

Artículo escrito y revisado por la Dra. Laia López Capdevila
La Dra. Laia López Capdevila es especialista en cirugía ortopédica y traumatología, con dedicación específica a la patología del pie y tobillo. Cuenta con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de las lesiones del tendón de Aquiles, incluyendo la tendinopatía de la porción media, la tendinopatía insercional y las roturas agudas o crónicas, así como en la valoración biomecánica, el manejo del dolor, la planificación de la rehabilitación y la cirugía reconstructiva cuando el tratamiento conservador no es suficiente.
Forma parte del equipo de especialistas de Talus Foot doctors, centro especializado en cirugía y patología avanzada de pie y tobillo.
Conoce a la Dra. Laia López y al equipo Talus Foot doctors
⚠️ Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica. Si el dolor es intenso, persiste varios días, aparece tras un traumatismo o impide apoyar el pie con normalidad, es recomendable consultar con un especialista.
Referencias:
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