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Dolor de talón que no mejora: 6 causas que pueden confundirse con una fascitis plantar

  • Foto del escritor: Dra. Laia López Capdevila - Talus Foot Doctors
    Dra. Laia López Capdevila - Talus Foot Doctors
  • 5 ago
  • 11 min de lectura

Actualizado: hace 7 días

"Cuando el dolor de talón no mejora, no siempre se trata de una fascitis plantar. Descubre seis causas que pueden confundirse con ella y las señales que indican cuándo revisar el diagnóstico."


Dolor de talón que no mejora: ¿puede ser otra cosa?


Cuando el dolor aparece en la parte interna e inferior del talón, especialmente durante los primeros pasos de la mañana, es razonable pensar en una fasciopatía plantar.


Sin embargo, no todos los dolores plantares proceden de la fascia ni todos evolucionan de la misma manera.¹˒¹¹


La falta de mejoría tampoco significa automáticamente que el diagnóstico inicial fuera incorrecto.


Una fasciopatía puede necesitar meses para recuperarse, sobre todo si continúa recibiendo más carga de la que tolera. Aun así, cuando la localización, los síntomas o la evolución no encajan, conviene comprobar si la fascia es realmente la única estructura afectada.¹


Cuando un dolor de talón no mejora, hay que comprobar si el diagnóstico coincide con la localización y el comportamiento de los síntomas.


El nervio de Baxter, la almohadilla grasa, el tendón de Aquiles, una lesión ósea por estrés, una raíz nerviosa lumbosacra o una entesitis inflamatoria pueden causar un dolor atribuido inicialmente a la fascia, coexistir con una fasciopatía plantar o explicar una evolución atípica.²˒¹¹


Para conocer todas las localizaciones, pruebas y opciones de tratamiento, puedes consultar nuestra guía completa sobre dolor de talón.


Pistas que indican que conviene revisar el diagnóstico

Lo que notas

Qué conviene valorar

Dolor plantar medial persistente y focal que no reproduce claramente el patrón de los primeros pasos

Atrapamiento del nervio de Baxter

Sensación de hematoma o de pisar directamente sobre el hueso

Afectación de la almohadilla grasa

Dolor detrás del calcáneo o con el roce del zapato

Tendinopatía insercional del Aquiles o bursitis retrocalcánea

Dolor progresivo después de aumentar las caminatas, la carrera o los saltos

Lesión por estrés del calcáneo

Irradiación por la pierna, alteración de la sensibilidad o debilidad

Origen lumbosacro

Dolor persistente en ambos talones acompañado de otros síntomas articulares

Entesitis inflamatoria

Estos patrones orientan, pero no permiten confirmar el diagnóstico en casa. Algunas causas producen síntomas parecidos y varias estructuras pueden estar afectadas a la vez.²˒¹¹



¿Cuándo revisar el diagnóstico de fascitis plantar?


Fascia Plantar
Fascia Plantar

La fasciopatía plantar suele producir dolor en la parte interna e inferior del talón.


Es característico que los primeros pasos después de dormir o permanecer sentado sean especialmente molestos.


El dolor puede disminuir al caminar y reaparecer después de muchas horas de pie o de una actividad prolongada.¹


No todos los pacientes presentan exactamente el mismo patrón. Tampoco existe un número concreto de semanas a partir del cual pueda concluirse que «ya no es una fascitis». La evolución depende del tiempo que lleve presente, de las cargas diarias y de si el tratamiento se ha adaptado correctamente a la persona.¹


Conviene reconsiderar el origen cuando:


  • El punto doloroso no coincide con la inserción de la fascia.

  • Predominan la quemazón, las descargas, la pérdida de sensibilidad o la debilidad.

  • El dolor se localiza en el centro o en la parte posterior del talón.

  • Las molestias aumentan progresivamente con el impacto o aparecen en reposo.

  • La evolución es claramente distinta de la esperada pese a un tratamiento bien realizado.


Puedes ampliar la información sobre el patrón típico y su abordaje en nuestra guía sobre fascitis plantar: síntomas, causas y tratamiento.


El espolón no explica por sí solo que el dolor continúe


Un espolón calcáneo es una prominencia ósea visible en una radiografía.


Puede encontrarse tanto en personas con dolor como en personas sin síntomas. Su presencia no demuestra que sea el origen de las molestias, y su tamaño o su forma no se relacionan de manera consistente con la intensidad del dolor.¹˒¹⁰˒¹⁹


Por eso, encontrar un espolón no debería cerrar el diagnóstico ni justificar por sí solo una operación. La imagen debe relacionarse con la localización del dolor y con los hallazgos de la exploración.¹⁰



1. Nervio de Baxter: un dolor que puede parecer fascitis plantar


El nervio de Baxter, también llamado nervio calcáneo inferior, es la primera rama del nervio plantar lateral. Recorre la parte interna del retropié y puede comprimirse entre estructuras musculares y fasciales.⁵


Compresión nerviosa
Compresión nerviosa

Su atrapamiento puede provocar un dolor plantar medial persistente y confundirse con una fasciopatía plantar.


Ambos problemas también pueden coexistir. La sospecha aumenta cuando el dolor es focal, no sigue claramente el patrón de los primeros pasos o continúa pese a un tratamiento correctamente dirigido a la fascia.⁵˒¹¹


Compresión nerviosa
Compresión nerviosa

Durante la exploración puede encontrarse sensibilidad localizada cerca del borde interno del calcáneo y en el recorrido del nervio.


Algunas personas describen quemazón, descargas o irradiación, pero estos síntomas no están presentes en todos los casos. La ausencia de hormigueo no permite descartarlo.⁵


El diagnóstico se apoya principalmente en la historia clínica, la localización de los síntomas y una exploración dirigida. Actualmente no existe una prueba aislada que permita confirmar o descartar todos los casos.²˒⁵˒¹⁶˒¹⁷


Cuando persisten las dudas, la resonancia puede ayudar a estudiar la musculatura, buscar posibles causas anatómicas de compresión y descartar otras lesiones. Sin embargo, la infiltración grasa o la atrofia del músculo abductor del quinto dedo no son hallazgos específicos y no deben utilizarse por sí solos para diagnosticar una neuropatía de Baxter.¹⁶˒¹⁷


La ecografía puede aportar información sobre el recorrido accesible del nervio y las estructuras próximas, aunque su rendimiento depende de la experiencia del explorador.


Los estudios electrodiagnósticos pueden resultar útiles en determinados pacientes, pero un resultado normal o poco concluyente no excluye el atrapamiento. Todos estos hallazgos deben interpretarse junto con la clínica.²˒⁵



2. Dolor en el centro del talón: almohadilla grasa


Bajo el calcáneo existe una almohadilla formada por compartimentos de grasa que amortigua el impacto de cada paso.


Cuando pierde parte de su capacidad mecánica, el dolor suele localizarse en el centro del talón. Es frecuente describirlo como un hematoma profundo, como si se pisara una piedra o como si el hueso contactara directamente con el suelo. Caminar descalzo y las superficies duras pueden aumentar las molestias.⁴


Almohadilla grasa dañada -  Almohadilla grasa saludable
Almohadilla grasa dañada - Almohadilla grasa saludable

No siempre se trata de un simple adelgazamiento. Pueden existir cambios en su organización interna, desplazamiento o alteración de sus propiedades mecánicas.⁴


La evidencia sobre este síndrome sigue siendo limitada y no existe un criterio diagnóstico universalmente aceptado. Reproducir el dolor al presionar el centro del talón puede orientar, pero también deben descartarse una lesión de la fascia, una lesión ósea y un origen nervioso.⁴



3. Dolor detrás del talón: tendinopatía insercional del Aquiles


Inflamación en la inserción del Aquiles
Inflamación en la inserción del Aquiles

Cuando el dolor se encuentra detrás del talón, hay que valorar la unión del tendón de Aquiles con el calcáneo.


La tendinopatía insercional puede doler al correr, saltar, subir pendientes o escaleras y ponerse de puntillas. El roce del contrafuerte del zapato también puede resultar molesto.³


En esa misma zona pueden participar la bursa retrocalcánea y una prominencia posterosuperior del calcáneo. Una alteración llamativa en la radiografía no demuestra por sí sola cuál de estas estructuras es responsable de los síntomas.²˒³


Cuando las molestias se concentran en la parte posterior del calcáneo, puedes ampliar la información en nuestra guía sobre dolor en el tendón de Aquiles: causas y tratamiento.


4. Dolor progresivo: lesión por estrés del calcáneo


El calcáneo puede sufrir una reacción o una fractura por estrés cuando recibe repetidamente más carga de la que es capaz de tolerar.


Suele aparecer después de aumentar con rapidez las caminatas, la carrera, los saltos o la intensidad del entrenamiento. Al principio, el dolor puede surgir únicamente durante la actividad. Si la lesión progresa, puede persistir después del ejercicio y dificultar el apoyo.⁹


Las primeras radiografías pueden ser normales. Cuando la sospecha clínica continúa pese a una radiografía negativa, la resonancia magnética sin contraste suele ser la prueba más útil para detectar o descartar una lesión ósea por estrés.²˒⁹


Un dolor progresivo, localizado en el hueso y cada vez más limitante no debería tratarse indefinidamente como una fasciopatía plantar sin revisar el diagnóstico.


Hallazgo ocasional: los quistes óseos simples del calcáneo suelen descubrirse por casualidad y la mayoría no producen síntomas. Encontrar uno no demuestra que sea la causa del dolor; su relevancia depende de las características de la lesión, su localización y el posible riesgo de fractura.⁸



5. Dolor de talón que puede proceder de la espalda


En algunos pacientes, el origen del dolor no se encuentra únicamente en el talón. Una radiculopatía lumbosacra puede producir síntomas que se extienden hacia la pierna y el pie.⁶˒¹¹


Puede acompañarse de dolor lumbar o glúteo, irradiación, hormigueo, alteración de la sensibilidad o pérdida de fuerza. El recorrido no siempre sigue una distribución perfectamente definida y un problema lumbar puede coexistir con una lesión local del pie.⁶


No debe atribuirse el dolor a la espalda únicamente porque una resonancia muestre una protrusión, una hernia o cambios degenerativos. Estos hallazgos también son frecuentes en personas sin síntomas y deben concordar con la distribución del dolor y con la exploración neurológica.⁶˒¹⁸



6. Dolor bilateral: entesitis inflamatoria


La entesis es la zona donde un tendón, un ligamento o una fascia se une al hueso. Tanto el origen de la fascia plantar como la inserción del Aquiles pueden verse afectados por una entesitis.


Debe considerarse un posible origen inflamatorio cuando la entesitis no tiene una causa mecánica clara y es persistente, afecta a varias localizaciones o se acompaña de inflamación articular, psoriasis, enfermedad inflamatoria intestinal, antecedentes de uveítis o dolor lumbar de características inflamatorias.⁷


El dolor en ambos talones no confirma por sí solo una enfermedad reumatológica. La combinación de los síntomas, su evolución y la ausencia de una explicación mecánica clara determinan si está indicada una valoración específica.⁷



¿Qué pruebas se necesitan cuando el dolor no mejora?


Exploración especializada del talón para determinar el origen del dolor más allá de la radiografía.
Exploración especializada del talón para determinar el origen del dolor más allá de la radiografía.

La primera pregunta no debería ser qué resonancia falta, sino si la localización y el comportamiento del dolor coinciden con la estructura que se está tratando.


La exploración debe relacionar el punto doloroso con la movilidad del tobillo, la fuerza, la sensibilidad, la marcha y la respuesta a la carga. Las pruebas se seleccionan después, según la sospecha clínica.²


Cuando las radiografías no explican un dolor persistente:


  • La ecografía o la resonancia pueden ayudar a estudiar la fascia, el Aquiles y otros tejidos blandos.

  • La resonancia es especialmente útil ante una posible lesión ósea por estrés.

  • La resonancia y, en casos seleccionados, la ecografía pueden aportar información cuando se sospecha un origen nervioso, pero no sustituyen la valoración clínica.

  • La columna lumbar solo debería estudiarse cuando los síntomas y la exploración orientan hacia un origen lumbosacro.²˒⁶˒⁹


Una alteración visible en una imagen no demuestra automáticamente que sea la causa del dolor. El resultado siempre debe interpretarse junto con la historia clínica y la exploración.²


Si llevas semanas tratando el talón como una fascitis plantar y el dolor no sigue el patrón habitual, una exploración especializada puede ayudar a comprobar si la estructura afectada es otra.




Cuándo consultar por un dolor de talón persistente


Debe solicitarse una valoración rápida ante:


  • Un chasquido brusco detrás del tobillo seguido de pérdida de fuerza para impulsarse, por una posible rotura del Aquiles.¹²

  • Incapacidad para apoyar después de un traumatismo o un dolor que aumenta rápidamente.

  • Fiebre, una herida, secreción, enrojecimiento o calor progresivos.¹³˒¹⁴

  • Pérdida de sensibilidad, debilidad o dificultad para mover el pie.


Una herida o inflamación requiere especial atención en personas con diabetes, problemas circulatorios o inmunosupresión. En las personas con diabetes, la neuropatía o la enfermedad arterial periférica pueden dificultar la detección de algunos signos locales.¹³


También debe solicitarse una consulta prioritaria ante un dolor progresivo en reposo o durante la noche, una masa inexplicada que aumenta de tamaño o una evolución que obliga a cojear de forma cada vez más marcada.¹⁵



Preguntas frecuentes


¿Cuándo sospechar que no es una fascitis plantar?

Cuando el dolor se encuentra en el centro o detrás del talón, aumenta progresivamente con la actividad, se acompaña de quemazón o debilidad, aparece en reposo o no sigue el patrón característico de los primeros pasos.¹˒²˒¹¹


¿Un espolón puede explicar que el tratamiento no funcione?

No necesariamente. El espolón también puede aparecer en personas sin dolor, y su tamaño o forma no mantienen una relación constante con la intensidad de los síntomas.¹˒¹⁰˒¹⁹


¿Una resonancia permite saber siempre cuál es la causa?

No. Puede detectar lesiones óseas, tendinosas o fasciales y aportar información sobre los músculos y los nervios, pero sus hallazgos deben concordar con la historia clínica y la exploración.²˒⁹˒¹⁶˒¹⁷


¿El dolor puede proceder del nervio de Baxter sin hormigueo?

Sí. El atrapamiento puede producir un dolor profundo en la parte interna o plantar del talón sin que exista necesariamente un hormigueo claramente reconocible.⁵



¿El dolor sigue limitando tu actividad?


Cuando un dolor de talón no mejora, repetir tratamientos sin revisar el diagnóstico puede retrasar la recuperación.


Identificar si el origen está en la fascia, el Aquiles, el calcáneo, la almohadilla grasa o un nervio permite orientar el tratamiento con mayor precisión.


Artículo escrito y revisado por la Dra. Laia López Capdevila


La Dra. Laia López Capdevila es especialista en cirugía ortopédica y traumatología, con dedicación específica a la patología del pie y tobillo. Cuenta con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de las lesiones del tendón de Aquiles, incluyendo la tendinopatía de la porción media, la tendinopatía insercional y las roturas agudas o crónicas, así como en la valoración biomecánica, el manejo del dolor, la planificación de la rehabilitación y la cirugía reconstructiva cuando el tratamiento conservador no es suficiente.


Forma parte del equipo de especialistas de Talus Foot doctors, centro especializado en cirugía y patología avanzada de pie y tobillo.


Conoce la Dra. Laia López y al equipo Talus Foot doctors

✅ Artículo revisado y validado médicamente por la Dra. Laia López Capdevila. ⚠️ Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica. Si el dolor es intenso, persiste varios días, aparece tras un traumatismo o impide apoyar el pie con normalidad, es recomendable consultar con un especialista. 🤖 Las imágenes de este artículo han sido generadas mediante inteligencia artificial con fines ilustrativos y revisadas por el equipo editorial de Talus Foot Doctors. No representan pacientes ni casos clínicos reales, salvo que se indique expresamente lo contrario.


Referencias:

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