Espolón calcáneo: qué es, cuándo duele y cómo se trata

"¿Tienes dolor de talón y te han diagnosticado un espolón calcáneo? Descubre qué significa, cuándo puede causar síntomas y qué tratamiento necesitas."

Una radiografía puede mostrar una prolongación ósea en el talón y el informe concluir: «espolón calcáneo». A partir de ahí, es fácil pensar que esa punta de hueso es la responsable directa del dolor.
Sin embargo, muchas personas tienen un espolón sin presentar síntomas, mientras que otras sufren dolor intenso en el talón sin que exista una prominencia ósea relevante.¹˒⁴
El espolón calcáneo es una formación ósea visible en una radiografía. Puede acompañar a una fasciopatía plantar o a una tendinopatía insercional del Aquiles, pero su presencia no demuestra por sí sola que sea la causa del dolor ni determina el tratamiento.¹˒²˒¹⁰
Para conocer otras posibles causas según la zona de las molestias, puedes consultar entrada sobre dolor de talón: qué puede ser según dónde te duele.
¿Qué es un espolón calcáneo?
Un espolón calcáneo es una prominencia ósea que se desarrolla en el calcáneo, el hueso que constituye el talón.⁵˒⁶
No es una piedra ni una astilla clavada en los tejidos. Es una prolongación del propio hueso que aparece en una zona sometida a cargas repetidas y a cambios en las inserciones de fascias, músculos o tendones.⁵˒⁶˒¹¹
Según su localización, se distinguen dos formas principales:
Tipo de espolón | Localización | Estructuras próximas |
Espolón plantar | Parte inferior del calcáneo | Fascia plantar y musculatura de la planta |
Espolón posterior | Parte posterior del calcáneo | Inserción del tendón de Aquiles |
La prominencia de Haglund no es exactamente lo mismo que un espolón posterior.
Haglund describe una prominencia ósea situada en la zona superior y posterior del calcáneo, mientras que el espolón posterior se forma en la inserción del tendón de Aquiles. Ambos pueden coexistir.¹¹

¿Por qué aparece un espolón plantar?
Durante mucho tiempo se explicó que el espolón se formaba únicamente porque la fascia plantar tiraba repetidamente del calcáneo. Hoy sabemos que esta explicación es incompleta.
El espolón no siempre se origina dentro de la propia fascia. Su formación es probablemente multifactorial y puede estar relacionada con la musculatura de la planta, la compresión durante el apoyo y la adaptación progresiva del hueso a las cargas.⁵˒⁶
Pueden participar varios factores:
Cargas repetidas sobre el talón.
Cambios en las zonas donde los tejidos se unen al hueso.
Compresión durante el apoyo.
Adaptación del calcáneo al estrés mecánico acumulado.
Predisposición individual a formar prominencias óseas.
Los espolones son más frecuentes con la edad y se han relacionado con un mayor índice de masa corporal, artrosis y otras formaciones óseas en las entesis. Sin embargo, estas asociaciones no permiten saber quién tendrá dolor.⁵˒⁶
Por tanto, suele tratarse de un cambio progresivo y no de una lesión que aparece de un día para otro.
¿Qué relación tiene con la fascitis plantar?
El espolón plantar y la fasciopatía plantar aparecen juntos con frecuencia. Las personas con dolor plantar del talón presentan espolones con mayor frecuencia que las personas sin síntomas.⁷˒⁹
Pero que ambas alteraciones aparezcan en el mismo pie no significa que una sea necesariamente la causa de la otra:
El espolón puede encontrarse en personas sin dolor.
La fasciopatía plantar puede existir sin un espolón visible.
El dolor puede mejorar aunque la prominencia ósea permanezca.
Su presencia no suele modificar el tratamiento inicial.¹˒²˒⁴
En la mayoría de los casos, el dolor de la parte inferior del talón está más relacionado con los tejidos blandos que con el espolón en sí.¹
Cuando las molestias se localizan en la parte interna e inferior del talón y son más intensas durante los primeros pasos de la mañana, debe valorarse una fasciopatía plantar y no limitar el diagnóstico a la frase «tiene un espolón».¹˒²
Puedes ampliar esta información en nuestra guía sobre fascitis plantar: síntomas, causas y tratamiento.
¿Qué síntomas puede producir un espolón calcáneo?
No existe un patrón de síntomas que permita atribuir el dolor al espolón por sí solo. Cuando hay molestias, pueden proceder de la fascia, la inserción del Aquiles, una bursa u otros tejidos cercanos. Por eso, la radiografía siempre debe interpretarse junto con los síntomas y la exploración.¹˒²˒¹⁰
En la planta del talón, los síntomas pueden coincidir con una fasciopatía plantar: dolor en la zona interna e inferior, especialmente durante los primeros pasos después de dormir o permanecer sentado.¹˒²
Cuando la prominencia está detrás del calcáneo, el dolor puede relacionarse con la inserción del Aquiles, la bursa retrocalcánea o el roce del calzado.¹⁰˒¹¹
Por eso, sentir un pinchazo, describir la sensación de «pisar un clavo» o tener dolor al levantarse no demuestra que el espolón sea la estructura responsable.
¿El tamaño del espolón determina cuánto duele?
No de una forma fiable.

La relación entre el tamaño, la forma y la intensidad del dolor no es constante. Algunos estudios no han encontrado una asociación clara, mientras que otros han observado relaciones parciales con determinadas medidas de dolor. Por eso, los milímetros del espolón no pueden utilizarse de forma aislada para medir la gravedad del problema.⁸˒¹³
Un espolón grande puede ser asintomático y uno pequeño puede coexistir con dolor intenso. La intensidad de las molestias depende de muchos factores: el estado de la fascia o del tendón, las cargas diarias y la presencia de otros posibles problemas en la zona.
¿Qué ocurre con el espolón posterior?
El espolón posterior aparece en la inserción del tendón de Aquiles y puede coexistir con una tendinopatía insercional, una bursitis retrocalcánea o una prominencia de Haglund.¹⁰˒¹¹
Las molestias suelen localizarse detrás del talón y pueden aumentar al correr, saltar, subir pendientes, ponerse de puntillas o rozar el contrafuerte del zapato.¹⁰˒¹²
La radiografía no permite determinar por sí sola si el dolor procede del hueso, del tendón o de la bursa. La imagen debe coincidir con la localización de los síntomas y con los hallazgos de la exploración.¹⁰˒¹¹
Puedes ampliar esta información en nuestra guía sobre dolor en el tendón de Aquiles.
¿Cómo se diagnostica un espolón calcáneo?

El diagnóstico no consiste únicamente en encontrar una prominencia ósea. Primero hay que determinar qué estructura reproduce el dolor y si las molestias proceden de la fascia, el calcáneo, la almohadilla grasa, el Aquiles u otra zona próxima.
La radiografía lateral permite visualizar un espolón plantar o posterior, pero no es necesario solicitarla de manera rutinaria en todas las personas con un patrón típico de fasciopatía plantar.¹˒²
Puede estar indicada cuando:
Ha existido un traumatismo.
El dolor se localiza claramente en el hueso.
Los síntomas no siguen el patrón habitual.
El dolor persiste pese a un tratamiento adecuado.
Se sospecha una fractura u otra lesión ósea.
Se está valorando una posible intervención quirúrgica.¹˒³
Cuando el origen de un dolor crónico del pie no está claro, la radiografía suele ser la primera prueba de imagen. Si no explica los síntomas, pueden elegirse otras exploraciones según se sospeche una lesión de los tejidos blandos, el hueso o un nervio.³
¿Tienes una radiografía con un espolón, pero no sabes qué está causando el dolor?
Encontrar un espolón no permite saber por sí solo de dónde proceden las molestias. Una exploración especializada puede identificar si el dolor está relacionado con la fascia plantar, el tendón de Aquiles, la almohadilla grasa, el hueso u otra estructura próxima.
Conocer el origen real del dolor es el primer paso para elegir un tratamiento adecuado y evitar terapias innecesarias.
¿Puede desaparecer el espolón?
No es necesario que el espolón desaparezca para que el tratamiento funcione. El dolor puede mejorar o resolverse aunque la prominencia ósea continúe visible en la radiografía.¹˒⁴
Por eso, el éxito no debe medirse repitiendo radiografías para comprobar si el hueso ha cambiado. El objetivo es reducir el dolor, recuperar la función y volver a tolerar las cargas.
Los tratamientos que prometen «romper» o «disolver» el espolón deben interpretarse con prudencia. Cuando una terapia funciona, la mejoría puede proceder de sus efectos sobre el dolor, la fascia y los tejidos próximos, sin que la prominencia ósea haya desaparecido.
Tratamiento del espolón calcáneo: cuándo es necesario
Espolón sin dolor
Un espolón descubierto de forma casual y que no causa síntomas no requiere tratamiento por sí mismo.¹˒⁴
No es necesario utilizar plantillas, recibir infiltraciones, modificar la actividad ni someterse a una operación únicamente porque aparezca en una radiografía.
Dolor en la planta del talón
Cuando existe dolor plantar, el tratamiento debe dirigirse al problema clínico responsable, con frecuencia una fasciopatía plantar, y no a eliminar la imagen.¹˒²˒⁴
Según las necesidades de cada persona, puede incluir:
Adaptación temporal de las cargas.
Ejercicios y fortalecimiento progresivo.
Calzado adecuado.
Soporte plantar, en casos seleccionados, como complemento de otras medidas.
Ondas de choque en cuadros persistentes.¹˒²
Las plantillas o soportes plantares no deberían utilizarse como tratamiento aislado basándose únicamente en la existencia del espolón.²
Dolor detrás del talón
Cuando el espolón es posterior, el tratamiento se orienta al tendón de Aquiles y a la posible compresión de los tejidos próximos. Puede incluir adaptación de la actividad y del calzado, rehabilitación progresiva y otras opciones seleccionadas según el estado del tendón.¹⁰˒¹²
En algunos pacientes pueden valorarse tratamientos adicionales, pero su indicación depende del diagnóstico y de la respuesta a la rehabilitación. No existe un tratamiento universal por el simple hecho de observar un espolón posterior.

¿Cuándo puede valorarse una operación?
La cirugía no se indica únicamente porque exista un espolón en la radiografía.
Solo debe plantearse cuando:
El dolor es persistente y verdaderamente limitante.
La estructura responsable está bien identificada.
No se ha conseguido una mejoría suficiente después de un tratamiento conservador adecuado.¹˒⁴
En una fasciopatía plantar crónica y refractaria, la cirugía puede dirigirse a reducir la tensión sobre la fascia mediante una liberación parcial o, cuando existe una retracción clínicamente significativa, mediante un alargamiento del gastrocnemio.¹˒⁴
La presencia del espolón plantar no justifica por sí sola su resección, y eliminarlo de forma aislada no garantiza que desaparezca el dolor.¹
La cirugía se reserva para cuadros refractarios y no suele plantearse antes de haber completado al menos seis meses de tratamiento conservador apropiado. El plazo concreto depende del diagnóstico, la evolución y el grado de limitación.¹˒⁴
Cuando el problema se encuentra detrás del talón, puede valorarse la resección de la prominencia junto con el tratamiento del tejido tendinoso dañado. La intervención depende del estado del Aquiles y no consiste únicamente en eliminar hueso.¹¹˒¹²
Antes de operar deben descartarse otras causas de dolor, como una lesión de la almohadilla grasa, una fractura por estrés, un atrapamiento nervioso o una enfermedad inflamatoria.¹˒³
Preguntas frecuentes
¿El espolón calcáneo siempre duele?
No. Puede aparecer en una radiografía sin provocar síntomas. Encontrarlo no demuestra por sí solo que sea la causa del dolor.¹˒⁴
¿Qué diferencia existe entre espolón y fascitis plantar?
El espolón es una formación ósea visible en una radiografía. La fasciopatía plantar afecta a la fascia que recorre la planta del pie. Pueden coexistir, pero no son la misma alteración.¹˒²˒⁷
¿El espolón pincha la fascia al caminar?
No funciona como una aguja que se clava en los tejidos. Es una prolongación del hueso y el dolor depende en gran medida del estado de la fascia y de otras estructuras próximas.¹˒⁵
¿Puede desaparecer un espolón calcáneo?
No necesita desaparecer para que el dolor mejore. El éxito del tratamiento se mide por la recuperación de la función y la reducción de los síntomas, no por la desaparición del espolón.¹˒⁴
¿Cuándo se opera un espolón calcáneo?
Solo se valora una operación cuando existe dolor persistente y limitante, el diagnóstico está bien establecido y no se ha conseguido una mejoría suficiente con un tratamiento conservador adecuado. La imagen, por sí sola, no es una indicación quirúrgica.¹
No se trata la radiografía: se trata a la persona

El espolón puede aportar información, pero no debería convertirse automáticamente en la explicación del dolor.
Antes de decidir un tratamiento hay que determinar dónde se localizan realmente los síntomas, qué estructura reproduce las molestias y si existe una fasciopatía, una tendinopatía u otra causa.
Encontrar un espolón no obliga a tratarlo y mucho menos a operarlo.
¿Te han diagnosticado un espolón y sigues con dolor?
Una exploración especializada permite identificar si las molestias proceden de la fascia plantar, el tendón de Aquiles, la almohadilla grasa, el hueso u otra estructura próxima.
Determinar el origen real del dolor permite elegir el tratamiento más adecuado y evitar terapias innecesarias.

Artículo escrito y revisado por la Dra. Laia López Capdevila
La Dra. Laia López Capdevila es especialista en cirugía ortopédica y traumatología, con dedicación específica a la patología del pie y tobillo. Cuenta con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de las lesiones del tendón de Aquiles, incluyendo la tendinopatía de la porción media, la tendinopatía insercional y las roturas agudas o crónicas, así como en la valoración biomecánica, el manejo del dolor, la planificación de la rehabilitación y la cirugía reconstructiva cuando el tratamiento conservador no es suficiente.
Forma parte del equipo de especialistas de Talus Foot doctors, centro especializado en cirugía y patología avanzada de pie y tobillo.
Conoce a la Dra. Laia López y al equipo Talus Foot doctors
✅ Artículo revisado y validado médicamente por la Dra. Laia López. ⚠️ Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica. Si el dolor es intenso, persiste varios días, aparece tras un traumatismo o impide apoyar el pie con normalidad, es recomendable consultar con un especialista. 🤖 Las imágenes de este artículo han sido generadas mediante inteligencia artificial con fines ilustrativos y revisadas por el equipo editorial de Talus Foot Doctors. No representan pacientes ni casos clínicos reales, salvo que se indique expresamente lo contrario.
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