Rotura del tendón de Aquiles: síntomas, tratamiento y recuperación

Actualizado: 8 sept
"Rotura del tendón de Aquiles: reconoce sus síntomas, descubre cómo se diagnostica, qué tratamientos existen y cuánto puede durar la recuperación"

La rotura del tendón de Aquiles suele aparecer de repente, muchas veces al iniciar una carrera, saltar o cambiar de dirección.
Algunas personas oyen un chasquido; otras sienten como si alguien las hubiera golpeado por detrás, aunque no haya existido ningún contacto.
A partir de ese momento puede resultar difícil caminar, impulsarse o ponerse de puntillas. Algunas personas conservan parte del movimiento del pie, lo que puede hacer que la lesión pase desapercibida. Una valoración temprana permite confirmar el diagnóstico, proteger el tendón y comenzar el tratamiento en mejores condiciones.¹
El tendón que nos permite impulsarnos
El tendón de Aquiles une los músculos de la pantorrilla con el calcáneo, el hueso que forma el talón.
Su función es transmitir la fuerza necesaria para despegar el talón del suelo cuando caminamos, corremos, saltamos o subimos escaleras.
Cuando se rompe, esa conexión deja de funcionar correctamente. Otros músculos todavía pueden mover parcialmente el pie, pero se pierde buena parte de la fuerza de impulso.
No todas las roturas son iguales. La mayoría se producen unos centímetros por encima del talón, aunque algunas afectan a la zona donde el tendón se une al hueso, a la unión con el músculo o solo a una parte de sus fibras.
Estas diferencias pueden influir en el tratamiento.¹
Para conocer otras causas de molestias en esta zona, puedes consultar nuestra guía sobre dolor y lesiones del tendón de Aquiles.
Por qué puede romperse

Lo más habitual es que ocurra durante un movimiento rápido y explosivo: arrancar a correr, saltar, aterrizar, cambiar de dirección o tropezar mientras el pie permanece apoyado.
Es una lesión frecuente en deportes como fútbol, pádel, tenis, baloncesto o atletismo, pero también puede afectar a personas que hacen ejercicio de manera ocasional o que aumentan bruscamente la intensidad de su actividad.
Muchas roturas aparecen sin haber provocado dolor previamente. Aun así, una tendinopatía anterior, un incremento reciente de la actividad y algunos medicamentos - especialmente los antibióticos del grupo de las fluoroquinolonas - se han asociado con un mayor riesgo.¹˒⁸
Las fluoroquinolonas pueden producir lesiones tendinosas durante el tratamiento o incluso después de haberlo finalizado. El riesgo es mayor, entre otros grupos, en personas de edad avanzada, pacientes con insuficiencia renal, personas trasplantadas y quienes reciben corticoides.
Si estás tomando uno de estos antibióticos y aparece dolor o inflamación en un tendón, contacta con el profesional que lo prescribió antes de modificar el tratamiento y evita el ejercicio hasta recibir indicaciones.⁸
La sensación de una patada que nadie ha dado
La descripción más habitual es muy gráfica: una patada, una pedrada o un golpe brusco en la parte posterior del tobillo. Algunas personas incluso se giran para ver quién las ha golpeado.
Después pueden aparecer dolor, inflamación, hematoma y una pérdida clara de fuerza. Ponerse de puntillas o despegar el talón del suelo suele resultar difícil.
A veces se percibe un pequeño hueco en el recorrido del tendón, aunque la inflamación puede ocultarlo. También es posible que el dolor disminuya durante las horas siguientes. Esa mejoría inicial no significa necesariamente que la lesión sea leve.
Una lesión muscular de la pantorrilla suele doler algo más arriba, pero distinguir ambas lesiones únicamente por los síntomas no siempre es sencillo. La exploración médica permite saber qué estructura se ha lesionado.¹

La sensación suele describirse como una pedrada en la parte posterior del tobillo.
Después, es frecuente sentir un “rasgado” como si se rompiera una tela.
Cómo se confirma el diagnóstico
En muchas roturas recientes, la explicación de lo sucedido y una exploración correcta son suficientes para establecer el diagnóstico.
El especialista observa la posición de reposo del pie, palpa el tendón y comprime la pantorrilla para comprobar si el pie responde de forma normal. La combinación de estas maniobras permite identificar la mayoría de las roturas completas y recientes sin necesidad de una resonancia.¹
La ecografía puede ser útil cuando existen dudas, se sospecha una rotura parcial o es necesario localizar mejor la lesión. La distancia entre los extremos cambia según la posición del pie y no debe utilizarse por sí sola para decidir si hay que operar.¹
La resonancia suele reservarse para lesiones antiguas, atípicas o difíciles de caracterizar.¹
Puedes ampliar esta información en nuestra guía sobre pruebas de imagen del pie y tobillo.
Situaciones que pueden llevar a confusión
Situación | Lo que significa realmente |
Puedes caminar o mover el tobillo | Es posible conservar parte del movimiento aunque exista una rotura |
El dolor ha disminuido | La lesión puede seguir presente |
No notas un hueco | La inflamación o el hematoma pueden ocultarlo |
La radiografía es normal | Una radiografía convencional no permite descartar una rotura del tendón |
Han pasado varios días | Todavía es importante recibir una valoración especializada |
Dos formas de tratar la rotura

Una rotura aguda puede tratarse mediante cirugía o con un protocolo funcional sin operar. Ambas opciones pueden ser adecuadas en pacientes seleccionados.
El tratamiento sin cirugía utiliza una bota para proteger el tendón y mantener inicialmente el pie en una posición favorable para la cicatrización.
La cirugía aproxima y repara los extremos lesionados, pero también requiere protección y rehabilitación posterior.
En conjunto, los resultados funcionales al cabo de un año pueden ser parecidos con ambos tratamientos. La cirugía reduce, en promedio, el riesgo de rerrotura, pero añade posibles complicaciones relacionadas con la intervención.²˒³
Esta comparación se refiere principalmente a roturas completas diagnosticadas poco después de la lesión. Las roturas parciales, abiertas, de localización atípica o descubiertas tarde necesitan una valoración diferente.
En Talus Foot doctors no decidimos el tratamiento únicamente por la edad o por el hecho de practicar deporte. También valoramos cómo es la rotura, cuánto tiempo ha pasado, el estado de salud, los riesgos personales y las actividades que cada paciente quiere recuperar..
Para profundizar en esta decisión, consulta nuestro artículo sobre operar o tratar sin cirugía una rotura del tendón de Aquiles.
La recuperación empieza desde el principio
Tanto si se opera como si no, la rehabilitación es una parte esencial del tratamiento.
El tendón debe cicatrizar con una longitud funcional y la pantorrilla necesita recuperar fuerza, resistencia y capacidad para impulsarse. Los protocolos actuales suelen introducir el apoyo y el movimiento de forma progresiva y protegida, siguiendo unas fases definidas, en lugar de mantener una inmovilización prolongada.¹˒⁴
Esta progresión no debe improvisarse. Retirar la bota antes de tiempo, forzar la movilidad o aumentar la carga demasiado deprisa puede comprometer la recuperación.
Una protección inicial adecuada y una progresión bien pautada buscan reducir el riesgo de que el tendón cicatrice excesivamente alargado. La elongación se ha relacionado con déficits en la elevación del talón y con una menor eficacia de la pantorrilla, aunque puede producirse incluso después de un tratamiento correcto.⁶
Una recuperación de meses, no de semanas

El ritmo de recuperación depende del tipo de rotura, del tratamiento elegido, de la cicatrización y de la rehabilitación.
Las actividades cotidianas suelen recuperarse antes que la fuerza completa. Algunas personas mantienen diferencias de fuerza, resistencia o capacidad para elevar el talón durante más de un año, aunque continúen mejorando con el tiempo.³˒⁵˒⁷
Cuando la rotura pasa desapercibida durante varias semanas, los extremos pueden retraerse o quedar unidos mediante un tejido cicatricial alargado. En esos casos, la lesión puede comportarse como una rotura crónica y requerir un tratamiento diferente.¹
Por eso conviene revisar cualquier supuesta lesión muscular que no mejore o que deje una pérdida persistente de fuerza.
Volver al deporte

Muchas personas vuelven a practicar deporte después de una rotura del Aquiles, aunque no todas recuperan exactamente el mismo nivel.
La vuelta no debería depender solo del tiempo transcurrido. También hay que valorar la fuerza, la resistencia y las exigencias concretas de cada actividad. No es lo mismo volver a trotar que esprintar, saltar, cambiar de dirección o competir.⁷
Preguntas frecuentes
¿Puedo caminar con el tendón roto?
Sí. Algunas personas pueden dar algunos pasos, pero suelen perder fuerza para impulsarse.
¿Una rotura completa siempre necesita cirugía?
No. Algunas roturas completas y recientes pueden tratarse con una bota y un protocolo funcional sin operar. La elección debe individualizarse.¹˒²
¿Hace falta una resonancia?
No siempre. Muchas roturas recientes se diagnostican con la historia clínica y la exploración. Las pruebas de imagen se utilizan cuando existen dudas o cuando pueden modificar la valoración o la planificación del tratamiento.¹
¿Cuándo podré caminar con normalidad?
La marcha mejora de forma progresiva, aunque el ritmo varía entre personas. Recuperar la marcha no significa haber recuperado toda la fuerza o la resistencia de la pantorrilla.
¿Cuándo podré volver a correr?
No existe una fecha válida para todo el mundo. La decisión depende de la evolución del tendón, la fuerza, la resistencia y la respuesta a cargas progresivas.
¿Puede volver a romperse?
Sí. La rerrotura puede ocurrir con cualquiera de los tratamientos. En promedio, su riesgo es menor después de la cirugía, pero la intervención incorpora otras posibles complicaciones.²˒³
Recuperar la confianza en el pie

Una rotura del Aquiles no afecta únicamente a la fuerza. También puede generar inseguridad al caminar, correr o repetir el movimiento durante el que se produjo la lesión.
En Talus Foot Doctors valoramos la lesión, tus necesidades y el tratamiento que mejor encaja contigo. Te acompañamos desde el diagnóstico hasta la recuperación funcional, adaptando cada fase a las actividades que deseas recuperar.
Nuestro objetivo no es solo que el tendón cicatrice, sino ayudarte a recuperar la mejor función posible y volver a confiar en tu pie.

Artículo escrito y revisado por el Dr. Alex Santamaría
El Dr. Alex Santamaría es traumatólogo especialista en pie y tobillo y cofundador de Talus Foot doctors. Su actividad clínica se centra en el diagnóstico y tratamiento de patologías como el esguince de tobillo, la fascitis plantar, el tendón de Aquiles, el dolor de talón, las lesiones deportivas y los trastornos biomecánicos que afectan al pie y al tobillo.
Conoce al Dr. Alex Santamaría y al equipo de Talus Foot doctors.
⚠️ Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica. Si el dolor es intenso, persiste varios días, aparece tras un traumatismo o impide apoyar el pie con normalidad, es recomendable consultar con un especialista.
Referencias:
British Orthopaedic Foot & Ankle Society. Achilles Tendon Acute Rupture. BOFAS Hyperbook. Consultado en julio de 2026. - Myhrvold SB, Brouwer EF, Andresen TKM, et al. Nonoperative or Surgical Treatment of Acute Achilles’ Tendon Rupture. N Engl J Med. 2022;386(15):1409-1420. doi:10.1056/NEJMoa2108447. - Ochen Y, Beks RB, van Heijl M, et al. Operative treatment versus nonoperative treatment of Achilles tendon ruptures: systematic review and meta-analysis. BMJ. 2019;364:k5120. doi:10.1136/bmj.k5120. - Willits K, Amendola A, Bryant D, et al. Operative versus nonoperative treatment of acute Achilles tendon ruptures: a multicenter randomized trial using accelerated functional rehabilitation. J Bone Joint Surg Am. 2010;92(17):2767-2775. doi:10.2106/JBJS.I.01401. - Olsson N, Silbernagel KG, Eriksson BI, et al. Stable surgical repair with accelerated rehabilitation versus nonsurgical treatment for acute Achilles tendon ruptures: a randomized controlled study. Am J Sports Med. 2013;41(12):2867-2876. doi:10.1177/0363546513503282. - Diniz P, Pacheco J, Guerra-Pinto F, Pereira H, Ferreira FC, Kerkhoffs G. Achilles tendon elongation after acute rupture: is it a problem? A systematic review. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2020;28(12):4011-4030. doi:10.1007/s00167-020-06010-8. - Hoeffner R, Svensson RB, Bjerregaard N, Kjær M, Magnusson SP. Persistent Deficits after an Achilles Tendon Rupture: A Narrative Review. Transl Sports Med. 2022;2022:7445398. doi:10.1155/2022/7445398. - European Medicines Agency. Quinolone- and fluoroquinolone-containing medicinal products: restrictions and warnings concerning tendinitis and tendon rupture. Consultado en julio de 2026.





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