Tendinopatía del tendón de Aquiles: síntomas y cuánto tarda en curarse
- Dr. Alex Santamaria - Talus foot doctors

- 28 jul
- 10 min de lectura
Actualizado: 29 jul
"¿Dolor al correr, rigidez por la mañana o molestias al subir escaleras pueden ser señales de una tendinopatía de Aquiles. Te explicamos cómo se diagnostica, qué tratamiento tiene más evidencia y cuánto puede tardar la recuperación."

La tendinopatía del tendón de Aquiles, conocida popularmente como “tendinitis de Aquiles”, puede empezar con una molestia leve al correr, caminar deprisa, subir escaleras o ponerse de puntillas. También es frecuente notar rigidez al dar los primeros pasos de la mañana.
Muchas personas explican que el dolor disminuye cuando llevan unos minutos moviéndose. Sin embargo, puede reaparecer después del ejercicio o al día siguiente.
Que el tendón duela menos durante el calentamiento no significa que ya esté recuperado.
En consulta vemos con frecuencia pacientes que han descansado varias semanas, han mejorado algo y vuelven a sentir dolor en cuanto retoman la carrera.
En estos casos, el problema no suele ser que falte más reposo, sino que el tendón todavía no ha recuperado la capacidad necesaria para soportar esa actividad.
El tratamiento comienza habitualmente con medidas conservadoras. Las guías actuales recomiendan adaptar temporalmente la carga y recuperar progresivamente la fuerza y la función del tendón mediante ejercicio. La cirugía se reserva para los casos persistentes y limitantes que no mejoran tras un programa activo, progresivo y bien supervisado.¹˒²
¿Qué es la tendinopatía del tendón de Aquiles?
El tendón de Aquiles conecta los músculos de la pantorrilla con el calcáneo. Es fundamental para impulsarnos al caminar, correr, saltar o subir escaleras y soporta cargas elevadas de forma repetida.
Aunque suele utilizarse la palabra “tendinitis”, tendinopatía es el término clínico más preciso cuando existe dolor persistente localizado en el tendón, pérdida de función y síntomas relacionados con la carga mecánica. Esto no significa que la inflamación nunca intervenga, sino que no explica por sí sola todo el problema.³
La tendinopatía puede aparecer cuando la carga acumulada supera la capacidad del tendón para adaptarse y recuperarse. Es habitual que los síntomas comiencen tras aumentar rápidamente los kilómetros, la velocidad, las cuestas o los saltos, o al volver al deporte después de una pausa.
No siempre existe una única causa. La fuerza de la pantorrilla, las lesiones previas, la recuperación entre sesiones y determinados factores generales pueden influir.
Sin embargo, no es correcto responsabilizar automáticamente a una “mala pisada”, al peso corporal o al calzado, porque la evidencia sobre muchos posibles factores de riesgo sigue siendo limitada.²
Existen dos localizaciones principales:
Tipo de tendinopatía | Localización | Características frecuentes |
Porción media | A más de 2 cm de la inserción en el calcáneo | Dolor y, en ocasiones, engrosamiento en el recorrido del tendón |
Insercional | Dentro de los primeros 2 cm desde la inserción en el calcáneo | Dolor junto al talón, sensible al roce o a la flexión profunda del tobillo |

Diferenciarlas es importante porque algunos ejercicios y recomendaciones deben adaptarse a la zona afectada.²
Síntomas de la tendinopatía de Aquiles
El síntoma más habitual es un dolor localizado cuando el tendón trabaja. Puede aparecer al correr, saltar, subir escaleras o elevar el talón. Si el problema lleva tiempo, también puede molestar al caminar.
La rigidez matutina es otra señal frecuente. El tendón puede sentirse tirante durante los primeros pasos y mejorar poco a poco al moverse. También es habitual que las molestias aumenten después de la actividad o a la mañana siguiente.
Algunas personas presentan sensibilidad al tocar la zona, engrosamiento del tendón y una reducción de la fuerza o la resistencia de la pantorrilla.
Una sensación repentina de golpe o “pedrada”, acompañada de un chasquido o una pérdida brusca de fuerza, no es el comportamiento habitual de una tendinopatía. En ese contexto debe descartarse una rotura del tendón de Aquiles, especialmente si cuesta impulsarse o ponerse de puntillas.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico suele basarse en lo que explica el paciente y en la exploración.
El especialista analiza dónde se localiza el dolor, cómo comenzó, qué actividades lo provocan y cómo responde el tendón a diferentes niveles de carga.
Durante la visita se valoran la sensibilidad, el posible engrosamiento, la movilidad del tobillo y la capacidad para realizar elevaciones de talón. Comparar la fuerza y la resistencia de ambas piernas también aporta información útil.
La ecografía o la resonancia no son necesarias de forma rutinaria cuando los síntomas y la exploración son característicos. Pueden solicitarse si existen dudas, se sospecha otra lesión o la evolución no coincide con lo esperado.
Los hallazgos de la ecografía o la resonancia no se relacionan de forma directa y constante con la intensidad del dolor ni permiten predecir por sí solos la evolución. Por eso deben interpretarse junto con los síntomas, la exploración y la función del tendón.¹˒²
Puedes consultar otros diagnósticos posibles en nuestra guía sobre dolor en el tendón de Aquiles y conocer qué aporta cada estudio en el artículo sobre pruebas de imagen del pie y tobillo.
Tratamiento de la tendinopatía del tendón de Aquiles
El tratamiento no busca simplemente que el tendón deje de doler durante unos días. El objetivo es que vuelva a soportar las exigencias de la vida diaria, el trabajo y el deporte.
Adaptar la actividad sin dejar de moverse
En las primeras fases puede ser necesario reducir temporalmente la carrera, los saltos, las cuestas o cualquier actividad que provoque un empeoramiento claro. Esto no significa abandonar por completo el ejercicio.
La actividad puede mantenerse dentro de unos límites tolerables.
Algunas personas pueden seguir caminando o entrenando con modificaciones; otras necesitan sustituir durante un tiempo la carrera por bicicleta, natación u otra actividad de menor impacto.
Para saber si la carga ha sido adecuada, no basta con valorar el dolor durante el ejercicio. También hay que observar cómo está el tendón unas horas después y, especialmente, a la mañana siguiente.
Cuando el dolor o la rigidez aumentan de forma clara y mantenida, probablemente la sesión ha sido demasiado exigente. La solución suele ser ajustar la carga, no volver automáticamente al reposo total.
La guía de práctica clínica de 2024 publicada por el Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy recomienda el ejercicio progresivo de carga como tratamiento de primera línea para la tendinopatía de la porción media del Aquiles. También aconseja mantener la actividad dentro de niveles tolerables, en lugar de indicar reposo completo.¹
Ejercicio progresivo: la base de la recuperación
Los ejercicios de fuerza de la pantorrilla son el tratamiento con mayor respaldo científico.

El programa puede empezar con ejercicios sencillos y avanzar hacia elevaciones de talón con una pierna, resistencia externa, movimientos más rápidos y tareas parecidas a las que exige el deporte.
Durante años se habló casi exclusivamente de ejercicios excéntricos, en los que el talón desciende lentamente.
En pacientes con tendinopatía crónica de la porción media, tanto el ejercicio excéntrico como los programas de resistencia pesada y lenta han conseguido mejorías mantenidas.
Esto no significa que exista una única pauta válida para todos: la elección depende de la localización, la fuerza disponible, la irritabilidad del tendón y los objetivos del paciente.
En la tendinopatía de la porción media, la guía clínica de 2024 recomienda realizar ejercicios de carga al menos tres veces por semana y progresar hacia una intensidad elevada dentro de lo tolerable. La dosis debe individualizarse según los síntomas, la fuerza y la carga total de actividad.
En pacientes físicamente activos con tendinopatía insercional, un ensayo clínico publicado en 2025 ⁹ encontró mejores resultados con un programa que reducía la compresión del tendón mediante ejercicios en un rango limitado, evitando la flexión profunda del tobillo y los estiramientos intensos, y utilizando temporalmente taloneras.
Fue un estudio relativamente pequeño, por lo que esta estrategia debe individualizarse y no trasladarse automáticamente a todas las lesiones del Aquiles⁹.
¿El dolor reaparece cada vez que intentas aumentar la actividad?
En Talus Foot doctors valoramos dónde se localiza la lesión, la fuerza de la pantorrilla y cómo responde el tendón a la carga para adaptar la rehabilitación a tus necesidades.
Solicita una valoración especializada del tendón de Aquiles.
¿Son necesarios otros tratamientos?
Las taloneras, las plantillas o las ondas de choque pueden ser útiles en situaciones concretas, pero no sustituyen el programa de ejercicio.
Las plantillas no deberían indicarse automáticamente a todas las personas con tendinopatía. Deben responder a una necesidad detectada durante la valoración.
Las ondas de choque pueden plantearse como complemento en algunos casos persistentes, aunque la evidencia comparativa entre tratamientos adicionales sigue siendo incierta.
En un ensayo multicéntrico con pacientes con tendinopatía crónica de la porción media, una única infiltración intratendinosa de plasma rico en plaquetas no mejoró significativamente la función frente a una intervención simulada a los seis meses.
Por tanto, la evidencia disponible no respalda su uso rutinario en esta indicación concreta.
¿Cuánto tarda en curarse una tendinopatía de Aquiles?
Esta es una de las preguntas que más escuchamos en consulta. La respuesta es que no existe un plazo idéntico para todos.
Influyen el tiempo que llevan presentes los síntomas, la localización de la lesión, la fuerza inicial, la actividad que se quiere recuperar y la regularidad con la rehabilitación.
Los estudios permiten describir tendencias generales, pero no establecer un calendario individual de curación.
Las doce semanas representan un periodo razonable para valorar la respuesta inicial al ejercicio, no el momento en que el tendón debe estar completamente recuperado.
Momento orientativo | Qué significa |
Primeras semanas | El dolor y la función pueden empezar a mejorar si la carga está bien ajustada |
A partir de unas 12 semanas | Puede valorarse con mayor fundamento la respuesta inicial al programa de ejercicio |
Meses posteriores | La fuerza, la resistencia y la vuelta al deporte suelen necesitar más tiempo que el alivio inicial del dolor |
Casos persistentes | La recuperación puede prolongarse y presentar altibajos; no existe una fecha universal de curación |
Estos periodos no son fechas cerradas. Una evolución más lenta tampoco significa necesariamente que el tratamiento haya fallado. En ocasiones indica que el tendón necesita más tiempo o que hay que revisar la progresión de la carga.
A largo plazo, el pronóstico suele ser favorable, pero algunas personas mantienen molestias ocasionales o limitaciones durante meses. Por eso la recuperación no debe medirse únicamente por la desaparición del dolor: también importan la fuerza, la resistencia y la capacidad para tolerar la actividad deseada.
¿Cuándo se puede volver a correr?
La vuelta a la carrera no debería decidirse solo porque hayan pasado determinadas semanas.
Antes de aumentar el impacto conviene valorar el dolor, la rigidez de la mañana siguiente, la fuerza y la resistencia de la pantorrilla y la tolerancia a ejercicios como las elevaciones de talón o los saltos.
No siempre es necesario esperar a que desaparezca cualquier mínima molestia. Sin embargo, correr no debería provocar una reacción intensa o prolongada durante las horas siguientes o al día siguiente.
La vuelta suele empezar con poco volumen, un ritmo cómodo y suficiente recuperación entre sesiones. Después pueden aumentarse gradualmente la duración, la velocidad y las pendientes.

No existe una única prueba universal para autorizar el retorno deportivo: la decisión debe combinar síntomas, función, fuerza, resistencia, confianza y exigencias concretas de la actividad.
¿Cuándo conviene consultar?
Es recomendable solicitar una valoración cuando el dolor persiste durante varias semanas, limita la marcha o el deporte, reaparece cada vez que se aumenta la actividad o no mejora pese a haber ajustado razonablemente la carga.
Debe consultarse con mayor rapidez si aparece un chasquido, una pérdida repentina de fuerza, incapacidad para ponerse de puntillas o una hinchazón importante.
También conviene comentarlo con el especialista si el dolor afecta a ambos tendones o se acompaña de psoriasis, dolor lumbar de características inflamatorias, una enfermedad reumática conocida o antecedentes personales y familiares de colesterol muy elevado.
Estos datos no confirman una causa general, pero pueden justificar una valoración específica.
Si no tienes claro si tus molestias encajan con una tendinopatía o pueden deberse a otra lesión, en nuestra guía sobre dolor en el tendón de Aquiles explicamos las causas más frecuentes y las señales que ayudan a diferenciarlas.
Atención si estás tomando una fluoroquinolona
Si el dolor apareció mientras tomabas una fluoroquinolona - como ciprofloxacino, levofloxacino, moxifloxacino, norfloxacino u ofloxacino - , evita cargar el tendón y contacta cuanto antes con el médico que la prescribió.
La Agencia Europea de Medicamentos recomienda interrumpir el tratamiento ante el primer signo de dolor o inflamación tendinosa¹¹ y contactar inmediatamente con el médico para valorar una alternativa.
El problema puede aparecer durante los primeros días o incluso varios meses después de haber terminado el antibiótico.
Preguntas frecuentes
¿Puedo caminar con una tendinopatía de Aquiles?
Generalmente sí, siempre que caminar no provoque cojera, dolor intenso o un empeoramiento claro y prolongado después. La distancia y el ritmo deben ajustarse a la respuesta del tendón.
¿engo que hacer obligatoriamente ejercicios excéntricos?
No. Son una opción eficaz, pero también pueden utilizarse programas de resistencia lenta y otras formas de carga progresiva. La elección depende de la localización de la lesión, la fuerza y los objetivos de cada persona.
¿Puede mejorar sin cirugía?
Sí. El tratamiento comienza habitualmente con medidas conservadoras. La cirugía se reserva para pacientes con síntomas persistentes y limitantes que no mejoran después de un programa activo, progresivo y bien supervisado durante al menos seis meses.
¿El engrosamiento del tendón desaparecerá?
No siempre. El dolor y la función pueden mejorar aunque persista cierto engrosamiento o algunos cambios en la ecografía. Lo importante es recuperar la fuerza, la tolerancia a la carga y la capacidad para realizar las actividades deseadas.
Recuperar la confianza en el tendón
La tendinopatía del tendón de Aquiles suele mejorar, pero necesita una estrategia activa. Descansar hasta que desaparezca el dolor y volver directamente al nivel anterior suele provocar nuevas molestias.
La recuperación consiste en encontrar la carga que el tendón tolera hoy y aumentarla poco a poco hasta alcanzar las exigencias de la vida diaria o del deporte.
En Talus Foot doctors abordamos las lesiones del Aquiles desde la especialización en pie y tobillo. Priorizamos el tratamiento conservador activo y reservamos otras opciones para los casos en los que están realmente indicadas.
Pide cita con nuestro equipo y recibe un plan adaptado a tu lesión, tu actividad y tus objetivos.

Artículo escrito y revisado por el Dr. Alex Santamaría
El Dr. Alex Santamaría es traumatólogo especialista en pie y tobillo y cofundador de Talus Foot doctors. Su actividad clínica se centra en el diagnóstico y tratamiento de patologías como el esguince. de tobillo, la fascitis plantar, el talón de Aquiles, el dolor de talón, las lesiones deportivas y los trastornos biomecánicos que afectan al pie y al tobillo.
Conoce al Dr. Alex Santamaría y al equipo de Talus Foot doctors.
⚠️ Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica. Si el dolor es intenso, persiste varios días, aparece tras un traumatismo o impide apoyar el pie con normalidad, es recomendable consultar con un especialista.
Referencias
Chimenti RL et al.¹ Achilles Pain, Stiffness, and Muscle Power Deficits: Midportion Achilles Tendinopathy Revision - 2024. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy. 2024. - De Vos RJ et al.² Dutch multidisciplinary guideline on Achilles tendinopathy. British Journal of Sports Medicine. 2021;55:1125-1134. - Scott A et al. ICON 2019 ³ International Scientific Tendinopathy Symposium Consensus: Clinical Terminology. British Journal of Sports Medicine. 2020;54:260-262. - Beyer R et al.⁴ Heavy Slow Resistance Versus Eccentric Training as Treatment for Achilles Tendinopathy. American Journal of Sports Medicine. 2015. - Murphy M et al.⁵Rate of Improvement of Pain and Function in Mid-Portion Achilles Tendinopathy with Loading Protocols: A Systematic Review and Longitudinal Meta-analysis. Sports Medicine. 2018. - Habets B et al.⁶Return to Sport in Athletes with Midportion Achilles Tendinopathy: A Qualitative Systematic Review. Sports Medicine. 2018. - Silbernagel KG, Crossley KM.⁷ A Proposed Return-to-Sport Program for Patients With Midportion Achilles Tendinopathy. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy. 2015. - Van der Vlist AC et al.⁸Which Treatment Is Most Effective for Patients With Achilles Tendinopathy? A Living Systematic Review with Network Meta-analysis. British Journal of Sports Medicine. 2021.
Pringels L et al.⁹Effectiveness of Reducing Tendon Compression in the Rehabilitation of Insertional Achilles Tendinopathy: A Randomised Clinical Trial. British Journal of Sports Medicine. 2025. - Kearney RS et al.¹⁰ Platelet-Rich Plasma Injection vs Sham Injection and Tendon Dysfunction in Patients With Chronic Midportion Achilles Tendinopathy. JAMA. 2021. - European Medicines Agency.¹¹ Quinolone- and fluoroquinolone-containing medicinal products: restrictions and tendon safety warnings.






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