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Operación de juanetes: recuperación, tiempo de baja y cuándo volver a caminar

Foto del escritor: Dra. Laia López Capdevila - Talus Foot Doctors
Dra. Laia López Capdevila - Talus Foot Doctors
16 jul
17 min de lectura

Actualizado: 29 jul

"¿Cuánto dura la recuperación tras operar un juanete? Descubre cuándo podrás caminar, conducir, trabajar, hacer deporte y dejar el zapato postoperatorio."



Después de una operación de juanetes, casi todos los pacientes hacen la misma pregunta:


"¿Cuándo podré volver a caminar con normalidad?"


La duda es completamente comprensible.


Al paciente no solo le preocupa corregir la deformidad y aliviar el dolor. También necesita saber cuánto tiempo deberá utilizar un zapato postoperatorio, cuándo podrá conducir, cuántos días necesitará de baja y en qué momento podrá recuperar su vida habitual.


La respuesta honesta es que no existe un calendario idéntico para todas las operaciones de juanetes.


Si quieres entender mejor en qué consiste esta deformidad, por qué aparece y qué opciones de tratamiento existen, puedes consultar nuestro artículo Juanetes: qué son, síntomas, causas y cómo tratarlos.

El hallux valgus puede corregirse mediante procedimientos diferentes. No necesita la misma recuperación una osteotomía estable del primer metatarsiano que una artrodesis, una corrección compleja o una intervención que incluya otros dedos.


El tipo y la gravedad de la deformidad también condicionan la técnica quirúrgica y el postoperatorio. En Tipos de juanetes: cómo saber cuál tienes y por qué importa explicamos las principales formas de hallux valgus y por qué no todas necesitan el mismo tratamiento.

La guía clínica de la AWMF/DGOU señala que las medidas postoperatorias pueden variar considerablemente entre técnicas. El tipo de apoyo, la protección del pie, los controles radiográficos y la rehabilitación deben adaptarse a la estrategia quirúrgica utilizada.


Por eso es importante conocer el plan postoperatorio antes de la intervención y tener unas expectativas realistas. Los tiempos que explicamos a continuación son orientativos.


Las indicaciones de tu cirujano siempre deben prevalecer sobre cualquier calendario general.



Índice / Contenido del artículo




¿Se puede caminar después de una operación de juanetes?


En muchas intervenciones, sí. Pero existe una diferencia importante entre poder apoyar el pie y caminar con normalidad.


Determinadas operaciones permiten apoyar desde el primer día utilizando un zapato postoperatorio de suela rígida. Este calzado protege la corrección y limita la carga sobre la parte delantera del pie.


Poder apoyar no significa que durante los primeros días puedas caminar todo lo que quieras. Lo habitual es desplazarse únicamente para lo imprescindible y mantener el pie elevado durante buena parte del tiempo.


Otras intervenciones requieren un periodo de apoyo parcial o incluso de descarga completa. Puede ocurrir después de una artrodesis, una corrección compleja o varios procedimientos simultáneos.


Apoyar antes de tiempo o sin la protección indicada puede desplazar los huesos, provocar una pérdida de la corrección o dificultar la consolidación. La AAOS explica que algunas operaciones permiten caminar inmediatamente con un zapato quirúrgico, mientras que otras necesitan un periodo sin apoyar.


La pregunta correcta no es únicamente: ¿Puedo caminar?.

Sino: ¿Cómo y cuánto puedo caminar sin poner en riesgo la operación?



Recuperación de la operación de juanetes semana a semana


Las primeras 72 horas: descansar también forma parte del tratamiento


Muchas operaciones de juanetes se realizan mediante cirugía ambulatoria. El paciente suele volver a casa el mismo día con el pie vendado y, dependiendo del procedimiento, con un zapato postoperatorio, una bota ortopédica o unas muletas.


Durante los primeros días, el objetivo es controlar el dolor y reducir la inflamación.


Conviene mantener el pie elevado, tomar la medicación siguiendo la pauta prescrita y caminar únicamente lo necesario.


El frío puede ayudar a reducir el dolor y la inflamación cuando lo recomienda el equipo médico, pero nunca debe colocarse directamente sobre la piel.


También debes seguir las medidas de prevención de trombosis indicadas por tu equipo. No todos los pacientes necesitan el mismo tratamiento. La necesidad de medicación anticoagulante depende, entre otros factores, del tipo de intervención, del grado de inmovilización y del riesgo individual de cada persona.


La guía AWMF/DGOU incluye la valoración de la profilaxis tromboembólica entre las medidas que deben considerarse después de la cirugía.


Es normal notar presión, tirantez, inflamación o cierta alteración de la sensibilidad alrededor de la herida. El dolor debería disminuir progresivamente. Si aumenta claramente, deja de responder al tratamiento o se acompaña de otros signos de alarma, es recomendable contactar con el equipo médico.


El vendaje no sirve únicamente para cubrir la herida. En determinadas intervenciones también ayuda a proteger la corrección y mantener la posición del dedo, por lo que no debe retirarse ni modificarse por iniciativa propia.


Y hay algo importante que conviene recordar desde el principio: Una incisión pequeña no significa que la operación haya sido superficial.


Aunque la cirugía se haya realizado mediante pequeñas incisiones, puede haberse cortado, desplazado y fijado un hueso. El tamaño de la herida no elimina el tiempo biológico que necesita el hueso para consolidar.


Primera y segunda semana: cuidar la herida y controlar la inflamación


Durante la primera semana, el pie suele hincharse rápidamente cuando permanece hacia abajo. Muchas personas se encuentran bastante bien por la mañana, pero notan más presión o inflamación al final del día.


Es un comportamiento habitual durante las primeras fases de la recuperación. Conviene alternar desplazamientos cortos con periodos prolongados de elevación.


No es el momento de aprovechar que el dolor ha disminuido para salir de compras, dar paseos largos o pasar varias horas de pie.


Alrededor de los 10 o 15 días suele realizarse una revisión de la herida. Si la cicatrización es correcta, pueden retirarse los puntos. También se revisan el vendaje, la posición del dedo, la inflamación y la forma en la que el paciente está apoyando.


Que la herida esté cerrada no significa que el hueso ya esté consolidado.


La piel cicatriza antes que las osteotomías o las artrodesis, por lo que la corrección todavía necesita protección. La AAOS indica que los puntos suelen retirarse aproximadamente a las dos semanas, aunque el pie puede necesitar soporte durante más tiempo.


En algunos pacientes se inician ejercicios suaves de movilidad del dedo gordo durante esta fase. En otros es preferible esperar.


La guía AWMF/DGOU contempla la movilización activa o pasiva, las medidas para reducir el edema y, cuando están indicadas, la terapia manual o el drenaje linfático. Sin embargo, estas medidas deben adaptarse al procedimiento realizado.


De la tercera a la sexta semana: más autonomía, pero todavía con protección


Entre la tercera y la sexta semana suele aumentar la autonomía. El paciente puede moverse con más facilidad por casa, realizar pequeños trayectos y permanecer algo más de tiempo con el pie hacia abajo.


También es frecuente que, al aumentar la actividad, aumente la inflamación. Esto no significa necesariamente que haya aparecido una complicación. Muchas veces indica que el pie todavía no tolera el volumen de actividad realizado.


Durante esta fase se mantiene el sistema de protección indicado por el cirujano: zapato postoperatorio, bota tipo walker, vendaje o descarga parcial o completa, según el procedimiento.


No existe un tiempo universal para utilizar el zapato postoperatorio.


En muchas osteotomías estables se mantiene hasta un control clínico y radiográfico, que con frecuencia se realiza alrededor de las seis semanas. Esto no significa que el hueso esté completamente consolidado en ese momento.


En artrodesis, correcciones complejas o procedimientos asociados puede ser necesario prolongar la protección.


La guía AWMF/DGOU recomienda realizar controles radiográficos postoperatorios del pie en al menos dos proyecciones, pero no establece una semana única aplicable a todas las operaciones.


Si la evolución clínica y radiográfica es adecuada, puede autorizarse el cambio progresivo a una zapatilla deportiva ancha, estable y fácil de poner.


Este cambio no siempre se produce de un día para otro. Es habitual alternar durante un tiempo la zapatilla con el calzado postoperatorio, especialmente cuando el pie se hincha al final del día.


De la sexta a la duodécima semana: recuperar una marcha natural


A partir de la sexta semana muchas personas empiezan a caminar con mayor seguridad. Sin embargo, la marcha todavía puede no ser completamente normal.


Es posible notar rigidez, dar pasos más cortos, impulsar menos con el dedo gordo o cansarse después de caminar. Algunos pacientes protegen inconscientemente el pie operado y cargan más sobre la otra pierna.


Durante esta etapa se recuperan progresivamente la movilidad, la fuerza y la confianza en el apoyo.


No todos los pacientes necesitan fisioterapia supervisada. Puede estar indicada cuando persisten la rigidez, el edema, la debilidad, una alteración de la marcha o dificultades para recuperar las actividades habituales.


La evidencia disponible sobre los protocolos de rehabilitación después de la cirugía sigue siendo limitada y no permite recomendar un único programa para todos los pacientes. Por ello, la rehabilitación debe adaptarse a las necesidades clínicas y funcionales de cada persona.


La recuperación tampoco es una línea recta. Puedes encontrarte muy bien durante varios días y notar el pie más hinchado después de una jornada especialmente activa.


Lo importante es observar la tendencia general: Semana a semana deberías poder hacer algo más, con menos dolor y una inflamación más controlable.


Cada operación necesita un plan de recuperación diferente


El tiempo de apoyo, el tipo de calzado postoperatorio y el momento para volver a trabajar o hacer deporte dependen de la técnica realizada y de las necesidades de cada paciente.


En Talus Foot doctors estudiamos la deformidad, el tipo de actividad y las exigencias laborales antes de la intervención para explicar desde el principio cómo será la recuperación.



Del tercer al sexto mes: recuperar las actividades que te importan


Entre el tercer y el sexto mes suele producirse una mejoría funcional importante. El paciente camina con mayor naturalidad, tolera mejor el calzado y puede empezar a recuperar determinadas actividades deportivas.


Sin embargo, el pie todavía puede inflamarse después de caminar mucho, trabajar durante horas de pie o realizar ejercicio. También puede persistir cierta sensibilidad alrededor de la cicatriz o rigidez en la articulación del dedo gordo.


La vuelta a la actividad debe hacerse de manera progresiva. Primero se recupera una marcha cómoda; después se introducen actividades sin impacto y, finalmente, los deportes que incluyen carrera, saltos, frenadas o cambios de dirección.


La evidencia disponible sobre la vuelta al deporte es limitada y procede principalmente de series pequeñas de pacientes y de técnicas quirúrgicas concretas. Por eso, el calendario deportivo debe basarse más en la evolución clínica, funcional y radiográfica que en una fecha predeterminada.


De los seis a los doce meses: el pie continúa adaptándose


Aunque la vida cotidiana ya sea prácticamente normal, el pie puede seguir evolucionando durante muchos meses.


La inflamación continúa disminuyendo, la cicatriz se ablanda y el calzado se tolera mejor.


Después de un día especialmente activo todavía puede aparecer cierta hinchazón.


La mayor parte de la inflamación disminuye progresivamente durante los primeros meses, pero un edema residual, especialmente al final del día o después de aumentar la actividad, puede persistir entre seis meses y un año.


Esto no significa que el pie permanezca intensamente hinchado durante todo ese tiempo.


La AAOS considera habitual que exista cierto grado de inflamación residual durante este periodo.



¿Cuánto tiempo se lleva el zapato postoperatorio?


No existe una respuesta única.


El tiempo depende de la osteotomía o artrodesis realizada, de la estabilidad de la fijación, de la calidad ósea y de si se han efectuado otros procedimientos.


En algunas osteotomías estables puede utilizarse hasta aproximadamente el control clínico y radiográfico de las seis semanas. En otras correcciones puede ser necesario prolongarlo o sustituirlo por una bota ortopédica.


La AAOS señala que, aunque los puntos suelen retirarse a las dos semanas, el pie puede requerir soporte mediante vendaje u ortesis durante un periodo de seis a doce semanas, dependiendo de la intervención. Este intervalo no debe interpretarse como una regla universal.


El abandono del zapato postoperatorio debe decidirse valorando conjuntamente la herida, la estabilidad de la corrección, la evolución radiográfica y la forma de caminar.


Cuando se autoriza el cambio, suele recomendarse una zapatilla deportiva con puntera ancha, suela estable y material flexible. El pie puede seguir inflamado, por lo que no conviene pasar inmediatamente a un calzado rígido o estrecho.



¿Cuánto dura la baja laboral?


No existen estudios de alta calidad que establezcan una duración universal de la baja laboral después de una operación de juanetes.


La reincorporación depende de la técnica, del apoyo permitido, del desplazamiento hasta el lugar de trabajo, de la posibilidad de elevar el pie y de las exigencias físicas del puesto.


No necesita el mismo tiempo una persona que teletrabaja que una enfermera, un profesor, un camarero o alguien que debe cargar peso o caminar sobre terrenos irregulares.


Antes de operarse conviene explicar al cirujano cómo es realmente la jornada laboral: cuánto tiempo permaneces de pie, cuánto caminas, si conduces, si subes escaleras y si existe la posibilidad de adaptar temporalmente las tareas.



Plazos orientativos después de una operación de juanetes

Actividad

Orientación clínica habitual

Apoyo protegido

Desde el primer día en determinadas técnicas

Primera revisión y posible retirada de puntos

Alrededor de 2 semanas

Teletrabajo o trabajo sentado con posibilidad de elevar el pie

2-4 semanas

Trabajo de oficina con desplazamientos

3-6 semanas

Trabajo muchas horas de pie o caminando

6-10 semanas

Trabajo físico, cargas o terrenos irregulares

8-12 semanas o más

Cambio a zapatilla deportiva ancha

Tras el control clínico-radiográfico; en muchas osteotomías, alrededor de las 6 semanas

Conducir tras operar el pie derecho

Habitualmente desde las 6-8 semanas tras determinadas osteotomías, si la evolución lo permite

Caminar con mayor naturalidad

Habitualmente entre 6 y 12 semanas

Ejercicio sin impacto

Frecuentemente desde 6-10 semanas, según evolución

Carrera progresiva

En algunos casos desde 3-4 meses

Pádel y deportes con cambios de dirección

En recuperaciones favorables, alrededor de 4-6 meses

Recuperación funcional amplia

Habitualmente entre 3 y 6 meses

Inflamación residual

Puede persistir entre 6 y 12 meses


Estos plazos son orientaciones clínicas, no fechas científicamente demostradas para todas las intervenciones.


La técnica realizada, el tipo de fijación, los procedimientos asociados y la evolución de cada paciente determinan el calendario real.



¿Cuándo puedo conducir después de la operación?


Para conducir con seguridad no basta con que el pie duela poco.


Debes poder entrar y salir del vehículo, controlar los pedales y realizar una frenada de emergencia con rapidez. Tampoco deberías conducir con un zapato postoperatorio que limite el movimiento ni mientras tomas medicación que pueda reducir la atención o los reflejos.


Los estudios disponibles se han realizado principalmente en pacientes operados del pie derecho mediante osteotomías del primer metatarsiano.


Un estudio encontró que el tiempo medio de frenada era comparable al de personas sanas a las seis semanas. En otro estudio prospectivo, 51 de 60 pacientes —el 85 %— alcanzaron a las seis semanas el criterio de frenada establecido por los investigadores; quienes completaron la evaluación lo alcanzaron a las ocho semanas.


Estos trabajos utilizaron simuladores y evaluaron el tiempo de respuesta al frenar, no el riesgo real de sufrir un accidente.


Por ello, sus resultados no pueden extrapolarse automáticamente a una artrodesis, una cirugía bilateral o una corrección más compleja.


Seis semanas son una referencia, no una autorización automática para conducir.


Además, conducir con un zapato quirúrgico altera la capacidad de frenada. Un estudio realizado después de osteotomías del primer metatarsiano derecho recomendó no conducir durante un mínimo de seis semanas cuando se utilizara este tipo de calzado.


Antes de volver a conducir, debes haber recuperado suficiente control del pie, poder realizar una frenada de emergencia y no tomar medicación que reduzca la atención o los

reflejos.


Cuando se ha operado el pie izquierdo y se conduce un vehículo automático, el uso de los pedales puede verse menos afectado. Sin embargo, existe poca evidencia específica y también deben valorarse el dolor, la movilidad y la capacidad para entrar y salir del vehículo con seguridad.



¿Cuándo podré volver a correr?


La evidencia científica sobre el retorno a la carrera después de una operación de juanetes es limitada.


Algunas series de deportistas intervenidos mediante osteotomías distales por deformidades leves o moderadas sitúan el retorno a la actividad alrededor de los tres meses. Este resultado no debe interpretarse como una recomendación general para cualquier técnica o paciente.


La carrera debería iniciarse cuando exista una consolidación suficiente, puedas caminar rápido sin cojera, tengas una movilidad funcional, hayas recuperado una fuerza adecuada y el pie tolere el aumento de carga sin una reacción excesiva.


En recuperaciones favorables puede empezar a plantearse alrededor del tercer o cuarto mes. Se comienza alternando periodos breves de marcha y carrera, sobre una superficie regular y sin intentar recuperar de inmediato el kilometraje previo.


Si el dolor o la inflamación aumentan claramente y continúan al día siguiente, la progresión probablemente ha sido demasiado rápida.



¿Cuándo podré jugar a pádel?


No existen estudios sólidos que establezcan un plazo específico para volver al pádel después de una operación de juanetes.


El pádel exige más al pie que correr en línea recta. Incluye desplazamientos laterales, frenadas, giros, cambios de dirección y pequeños saltos.


Por eso debe retomarse después de haber tolerado correctamente la carrera y de superar una progresión funcional.


En muchas recuperaciones favorables esto puede ocurrir entre el cuarto y el sexto mes, pero se trata de una orientación clínica, no de un plazo demostrado científicamente.


Antes de volver a la pista deberías ser capaz de correr suavemente, saltar, frenar y mantener el equilibrio sobre una pierna sin dolor, cojera ni sensación de inseguridad.


La reincorporación debe ser gradual: primero peloteos cortos, después entrenamientos controlados y, finalmente, partidos completos.



¿Cuándo podré volver a utilizar tacones?


La inflamación y la sensibilidad pueden dificultar el uso de calzado formal durante varios meses.


Cuando el pie esté preparado, conviene empezar con un tacón bajo y ancho, una puntera suficientemente espaciosa y periodos breves de uso.


No es recomendable pasar directamente de una zapatilla deportiva a un tacón alto y estrecho.


Operarse de juanetes tampoco debería tener como objetivo principal volver a encajar el pie en zapatos que lo comprimen.


La AAOS advierte de que una cirugía de juanetes no garantiza poder utilizar zapatos estrechos o puntiagudos y que algunos pacientes deberán limitar este tipo de calzado a largo plazo.


La cirugía debe ayudarte a caminar mejor y reducir el dolor, no obligar al pie a adaptarse de nuevo al mismo calzado que lo presionaba.


La forma, la anchura y la altura del zapato influyen directamente en la presión que recibe el antepié. Puedes ampliar esta información en Tacones, deportivas y sandalias: cómo afectan realmente a tu pie.


¿Cuándo desaparece la inflamación?


La inflamación suele durar mucho más que el dolor.


Durante las primeras semanas puede ser importante. Después disminuye progresivamente, pero puede reaparecer cuando empiezas a caminar más, vuelves al trabajo o cambias de calzado.


Es habitual que el pie esté menos hinchado por la mañana y aumente de volumen al final del día. También puede costar utilizar determinados zapatos durante meses.


La evolución debería ser progresivamente favorable.


Una inflamación que aumenta bruscamente o se acompaña de dolor creciente, calor, enrojecimiento, fiebre o secreción no debe considerarse parte normal de la recuperación.



¿Qué puede hacer que la recuperación sea más lenta?


La evolución puede necesitar más tiempo cuando la deformidad era compleja, se han corregido varios huesos o dedos, se han operado ambos pies o se ha realizado una artrodesis.


El plan de recuperación también debe adaptarse cuando existen factores como tabaquismo, diabetes, alteraciones de la circulación o de la sensibilidad, calidad ósea reducida o dificultades para cumplir las indicaciones de apoyo y protección.


Recuperarse más lentamente no significa necesariamente que la operación haya ido mal.


Cada procedimiento y cada paciente tienen su propio ritmo de recuperación.



Señales de alarma: cuándo consultar antes de la revisión


Debes contactar con el equipo médico si aparece:


  • Dolor que aumenta claramente en lugar de disminuir.

  • Fiebre persistente o escalofríos.

  • Enrojecimiento o calor que progresan alrededor de la herida.

  • Secreción, mal olor o sangrado que empapa el vendaje.

  • Pérdida importante de sensibilidad o cambios llamativos en el color de los dedos.

  • Dolor e inflamación intensa en la pantorrilla.

  • Dificultad para respirar o dolor en el pecho.


La guía AWMF/DGOU incluye entre los riesgos que deben vigilarse los problemas de la herida, la infección, la trombosis venosa, la embolia, las alteraciones neurológicas y las dificultades de consolidación.


El dolor importante en la pantorrilla, la dificultad para respirar o el dolor torácico requieren una valoración médica urgente.


Para conocer con más detalle los posibles riesgos de la intervención y diferenciar una evolución normal de una complicación, puedes consultar Complicaciones de la cirugía de juanetes: lo que debes saber.


¿La recuperación es más rápida con cirugía mínimamente invasiva?


La cirugía mínimamente invasiva permite realizar determinadas correcciones mediante incisiones pequeñas y es una opción válida cuando está correctamente indicada.


Sin embargo, una herida más pequeña no hace que el hueso consolide automáticamente antes.


NICE considera que las técnicas mínimamente invasivas con fijación interna pueden utilizarse como una opción para corregir el hallux valgus. La institución insiste en que deben realizarse por profesionales con formación y experiencia específicas y que la decisión debe adaptarse a las circunstancias del paciente.


La evidencia revisada por NICE no permite afirmar que la cirugía percutánea proporcione siempre menos dolor, una consolidación más rápida o una recuperación global superior a la cirugía abierta.


Por eso no es correcto prometer una operación «sin dolor», «sin cicatriz» o con recuperación inmediata.


Lo importante no es solo el tamaño de la incisión. Es elegir la técnica adecuada para la deformidad y realizarla con una planificación y una experiencia quirúrgica apropiadas.



En Talus Foot doctors, la recuperación se planifica antes de la operación


Una buena operación no empieza en el quirófano ni termina cuando se cierra la herida.


En Talus Foot doctors planificamos la recuperación desde antes de la intervención.


Explicamos al paciente cómo será el apoyo, cuánto tiempo necesitará protección, qué limitaciones puede tener y cuándo podrá volver a trabajar, conducir o hacer deporte.


También tenemos en cuenta su profesión, su entorno familiar y las actividades que desea recuperar.


No necesita el mismo plan una persona que trabaja sentada que alguien que pasa todo el día caminando. Tampoco necesita el mismo seguimiento un paciente sedentario que quien quiere volver a correr o jugar a pádel.


Cuando está indicado, nuestro abordaje multidisciplinar permite incorporar fisioterapia, reeducación de la marcha y valoración podológica.


Porque el objetivo no es únicamente conseguir un dedo más recto. El objetivo es que vuelvas a caminar, trabajar y realizar las actividades que te importan con seguridad y confianza.



Preguntas frecuentes sobre la recuperación


¿Es normal que el pie siga hinchado dos meses después?

Sí. A los dos meses es frecuente que el pie todavía se hinche, especialmente al final del día o después de caminar.

Lo importante es que exista una mejoría progresiva y que la inflamación no se acompañe de fiebre, secreción, enrojecimiento progresivo o dolor creciente.


¿Puedo caminar mucho si no me duele?

No necesariamente.

La ausencia de dolor no garantiza que el hueso esté completamente consolidado. Debes respetar los límites de apoyo y actividad indicados por tu cirujano.


¿Es obligatoria la fisioterapia?

No. Puede ser útil cuando existe rigidez, debilidad, edema persistente o dificultad para recuperar una marcha natural, pero no todos los pacientes necesitan un programa de fisioterapia supervisada.


¿Cuándo podré utilizar un zapato normal?

En determinadas operaciones, el cambio a una zapatilla ancha puede iniciarse alrededor de la sexta semana, después de la valoración clínica y radiográfica.

En procedimientos más complejos puede ser necesario esperar más.


¿Cuándo estaré completamente recuperado?

Muchas personas recuperan gran parte de su vida habitual entre los tres y los seis meses.

La inflamación residual, la sensibilidad y la adaptación al calzado pueden continuar mejorando hasta un año después.


¿Cuándo debería pedir una valoración especializada?

Si el juanete provoca dolor recurrente, dificulta encontrar calzado, limita la marcha o empieza a afectar a los otros dedos, una valoración especializada permite conocer las opciones disponibles.


Consultar no significa que tengas que operarte.


La decisión depende del dolor, la limitación funcional, la dificultad para utilizar calzado y la respuesta al tratamiento conservador. En ¿Cuándo hay que operar un juanete? Señales claras para decidir explicamos en qué situaciones puede estar indicada la cirugía.

El primer paso es entender qué tipo de juanete tienes, si realmente necesita una intervención y qué recuperación puedes esperar en tu caso.



¿Estás valorando una operación de juanetes?


Una valoración especializada permite saber qué tipo de juanete tienes, si realmente necesitas una intervención y qué recuperación puedes esperar según tu trabajo, tu actividad y la técnica más adecuada para tu caso.


En Talus Foot doctors te acompañamos desde el diagnóstico y la planificación quirúrgica hasta la recuperación funcional, con un abordaje especializado en pie y tobillo.


Consultar no significa que tengas que operarte. Significa tomar una decisión con información clara y adaptada a tu situación.



Atención especializada en pie y tobillo.


Artículo escrito y revisado por la Dra. Laia López Capdevila


La Dra. Laia López Capdevila es especialista en cirugía ortopédica y traumatología, con dedicación específica a la patología del pie y tobillo. Cuenta con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de los juanetes - también conocidos como hallux valgus - , así como en la valoración biomecánica, el manejo del dolor, las deformidades del antepié y la cirugía reconstructiva del pie cuando el tratamiento conservador no es suficiente.


Forma parte del equipo de especialistas de Talus Foot doctors, centro especializado en cirugía y patología avanzada de pie y tobillo.


Conoce la Dra. Laia López y al equipo Talus Foot doctors

⚠️ Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica. Si el dolor es intenso, persiste varios días, aparece tras un traumatismo o impide apoyar el pie con normalidad, es recomendable consultar con un especialista.


Referencias:

Deutsche Assoziation für Fuß und Sprunggelenk y DGOU. Guía clínica S2e sobre hallux valgus, versión vigente hasta 2029. - American Academy of Orthopaedic Surgeons. Bunion Surgery: recuperación, apoyo, calzado e inflamación postoperatoria. - Alimy AR, Polzer H, Ocokoljic A, et al. Does Minimally Invasive Surgery Provide Better Clinical or Radiographic Outcomes Than Open Surgery in the Treatment of Hallux Valgus Deformity? A Systematic Review and Meta-analysis. Clinical Orthopaedics and Related Research. 2023;481(6):1143-1155. - Holt G. y colaboradores. Emergency brake response time after first metatarsal osteotomy. - McDonald E. y colaboradores. Driving after hallux valgus surgery. = Dammerer D. y colaboradores. Effect of surgical shoes on brake response time after first metatarsal osteotomy. - American Orthopaedic Foot & Ankle Society. Minimally Invasive Surgery for Hallux Valgus Deformity: Position Statement. 2024.

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