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¿Por qué se me duermen los pies al caminar, correr o estar sentado?

Foto del escritor: Dr. Alex Santamaria - Talus foot doctors
Dr. Alex Santamaria - Talus foot doctors
16 mar
12 min de lectura

Actualizado: 6 ago

"¿Se te duermen los pies? Descubre las causas más frecuentes del hormigueo, cuándo puede ser preocupante y en qué casos conviene consultar."



Cuando un pie se queda dormido después de mantener una postura concreta y recupera completamente la sensibilidad al moverte, suele tener una explicación sencilla.


La situación cambia cuando el hormigueo aparece sin una causa clara, se repite, tarda en desaparecer, afecta a los dos pies o se acompaña de dolor, pérdida de sensibilidad o debilidad. En estos casos conviene valorar si existe una irritación nerviosa localizada, una neuropatía periférica, un problema procedente de la columna lumbar u otra causa médica.


La zona donde aparecen las molestias y el momento en que comienzan ofrecen pistas importantes. No significa lo mismo notar una descarga entre dos dedos mientras corres que sentir ambos pies entumecidos de forma progresiva.


En pocas palabras


  • Si aparece después de cruzar las piernas y desaparece por completo al moverte, suele deberse a una compresión temporal.

  • Si comienza al caminar o correr, conviene revisar el calzado, los cordones y la zona exacta afectada.

  • Si aparece en ambos pies y progresa poco a poco, puede ser necesario descartar una neuropatía.

  • Si se acompaña de debilidad, alteración del control de esfínteres o un pie frío, doloroso e insensible, necesita una valoración rápida.



¿Qué significa tener los pies dormidos?


La expresión «pie dormido» puede referirse a cosquilleo, entumecimiento, quemazón, pinchazos, pequeñas descargas eléctricas o una disminución de la sensibilidad.


Estas sensaciones se conocen como parestesias. Sus causas son diversas y pueden ir desde una compresión transitoria hasta una alteración de los nervios periféricos, la columna vertebral o determinadas enfermedades generales.


Un episodio claramente relacionado con una postura y que se resuelve por completo no suele ser preocupante. En cambio, es recomendable estudiar el hormigueo cuando persiste, aparece cada vez con más frecuencia o se acompaña de pérdida de fuerza.



Hormigueo después de permanecer sentado


Una de las causas más habituales es mantener una postura que comprime temporalmente un nervio. Puede suceder al cruzar las piernas, sentarse sobre una de ellas, apoyar durante mucho tiempo la parte posterior o lateral de la rodilla o permanecer inmóvil durante un trayecto largo.¹⁰


Al cambiar de posición, es frecuente notar agujas o un cosquilleo más intenso antes de recuperar la sensibilidad. Lo esperable es que las molestias mejoren progresivamente al dejar de comprimir la zona.


Conviene consultar si el entumecimiento aparece sin una postura que lo explique, no desaparece completamente, afecta repetidamente a la misma zona o se presenta también durante la noche o en reposo.



Hormigueo al caminar o correr


Cuando los síntomas aparecen durante la actividad, uno de los primeros aspectos que merece la pena revisar es el calzado.


Calzado estrecho o cordones demasiado tensos


Una zapatilla estrecha puede ejercer presión sobre el antepié y los dedos. Del mismo modo, unos cordones muy apretados pueden aumentar la presión sobre el empeine.


Un pequeño estudio biomecánico realizado en 14 corredores mostró que cambiar el lazado modifica la presión sobre el dorso del pie y la percepción de comodidad y estabilidad. El estudio no evaluó directamente el hormigueo, por lo que ajustar los cordones puede ser una prueba sencilla, pero no permite confirmar por sí solo la causa de los síntomas.¹


Comprueba si los dedos tienen espacio suficiente, si el antepié queda presionado por los laterales o si notas demasiada tensión sobre el empeine. También puede ser revelador observar si el problema aparece siempre con el mismo modelo y mejora al aflojar los cordones.


Si el hormigueo continúa después de quitarte el calzado, aparece con zapatillas diferentes o afecta siempre a los mismos dedos, conviene valorar otras posibles causas.



¿Puede influir la forma de pisar?


En algunos pacientes, las molestias aparecen de manera reproducible con una actividad, un gesto o un tipo de calzado. En estos casos puede resultar útil analizar la marcha y la distribución exacta de los síntomas.


Sin embargo, la apariencia de la pisada por sí sola no permite establecer la causa. Tener el pie plano, el pie cavo o pronar al caminar tampoco demuestra que ese sea el origen del hormigueo ni que unas plantillas vayan a resolverlo.


Las plantillas, los ejercicios o los cambios de calzado deben indicarse cuando exista una relación clínica clara entre la función del pie y los síntomas, no únicamente por su apariencia.


Si las molestias se concentran en el dorso del pie, puedes consultar nuestra guía sobre Dolor en el empeine del pie: causas, síntomas y tratamiento.

Cuando se duermen los dedos o la planta del pie


Si el hormigueo aparece siempre en unos dedos concretos o en una zona determinada de la planta, puede existir una irritación nerviosa localizada.


La distribución ayuda a orientar el estudio. Una descarga entre dos dedos sugiere problemas diferentes de los que pueden producir quemazón en toda la planta o un entumecimiento simétrico en ambos pies.



Neuroma de Morton: molestias entre los dedos


El neuroma de Morton es una alteración dolorosa relacionada con el atrapamiento y la degeneración del nervio digital plantar común en un espacio intermetatarsiano. Puede aparecer en diferentes espacios, aunque el tercero - entre el tercer y el cuarto dedo - es el afectado con mayor frecuencia.²


Puede producir dolor, ardor, entumecimiento o descargas en el antepié. Algunas personas describen la sensación de tener una piedra o un pliegue dentro del zapato.



Estas descripciones son frecuentes, pero no confirman por sí solas el diagnóstico. Una revisión sistemática comprobó que la sensación de caminar sobre una piedra y el dolor quemante tienen una capacidad diagnóstica limitada. Algunos hallazgos de la historia clínica y la exploración pueden aportar más información, aunque los estudios disponibles presentan limitaciones metodológicas.²


Por su distribución habitual, el neuroma de Morton no suele explicar un adormecimiento difuso de todo el pie ni síntomas simétricos en ambos lados.






Síndrome del túnel tarsiano: hormigueo en la planta


El túnel tarsiano se encuentra en la cara interna del tobillo y es una zona por la que discurre el nervio tibial.


La compresión de este nervio puede asociarse a dolor, quemazón, hormigueo o entumecimiento en el territorio plantar del pie.


Su diagnóstico puede resultar complejo. Una revisión sistemática de 2026 encontró una gran variabilidad en los criterios utilizados en la literatura. Actualmente no existe un método diagnóstico estandarizado ni una prueba única que permita confirmar o descartar el síndrome por sí sola.³


Por este motivo, es necesario interpretar conjuntamente la localización de las molestias, la exploración y las pruebas complementarias que estén realmente indicadas.



Cuando el hormigueo afecta a ambos pies


Cuando las molestias aparecen en los dos pies, comienzan gradualmente en los dedos y siguen un patrón relativamente simétrico, debe considerarse la posibilidad de una neuropatía periférica.


Puede producir quemazón, dolor eléctrico, pérdida de sensibilidad, dificultad para diferenciar el frío y el calor o menor capacidad para detectar una herida.


La diabetes es una causa frecuente, pero no la única. También pueden existir déficits nutricionales, enfermedades metabólicas o renales, consumo crónico de alcohol, efectos de algunos medicamentos y otras enfermedades neurológicas o sistémicas.⁵


La valoración comienza con la historia clínica y una exploración neurológica. En función de los síntomas y los antecedentes pueden solicitarse análisis dirigidos. Entre las pruebas con mayor rendimiento en una polineuropatía distal se encuentran la glucosa, la vitamina B12 con sus metabolitos y la inmunofijación de proteínas séricas.⁴


Los estudios neurofisiológicos u otras pruebas especializadas no son necesarios en todos los pacientes y suelen reservarse para presentaciones atípicas, asimétricas, rápidamente progresivas, con afectación motora o cuando el diagnóstico no está claro.⁵



Pies dormidos y diabetes


La neuropatía diabética puede provocar dolor y quemazón, pero también una pérdida de sensibilidad que pase inadvertida.


Esto aumenta el riesgo de no detectar una rozadura, una ampolla o una pequeña herida.


Los estándares de la American Diabetes Association de 2026 señalan que hasta la mitad de los casos de neuropatía periférica diabética pueden ser asintomáticos.⁵


La ADA recomienda evaluar periódicamente la neuropatía y realizar anualmente la prueba del monofilamento de 10 gramos para identificar la pérdida de sensibilidad protectora y los pies con mayor riesgo de ulceración o amputación.


El monofilamento no debe utilizarse como única prueba para diagnosticar las fases iniciales de una neuropatía, ya que detecta principalmente alteraciones más avanzadas de la sensibilidad.⁵


Cualquier cambio nuevo de sensibilidad en una persona con diabetes debe valorarse, especialmente si existe una herida, inflamación, enrojecimiento o aumento de temperatura.


Puedes ampliar esta información en nuestro artículo sobre las señales de alarma del pie diabético.


¿Puede el hormigueo venir de la espalda?


Sí. El origen de las molestias no siempre está en el propio pie.


La irritación o compresión de una raíz nerviosa lumbar puede provocar síntomas que bajan por una pierna hasta el tobillo, el empeine, la planta o los dedos. En estos casos también puede aparecer dolor lumbar, dolor irradiado, sensación eléctrica o debilidad muscular.


No todo hormigueo relacionado con dolor lumbar necesita una resonancia. Cuando no existen señales de alarma, las pruebas de imagen lumbares no suelen estar indicadas inicialmente. En cambio, ante la sospecha de un síndrome de la cola de caballo, la resonancia lumbar se considera una prueba apropiada.⁶


Debe buscarse atención inmediata si un dolor lumbar intenso que baja hacia la pierna se acompaña de dificultad nueva para controlar la orina o las deposiciones, alteración reciente de la función sexual o pérdida de sensibilidad genital o perineal.⁷



¿Los pies dormidos pueden deberse a mala circulación?


El hormigueo por sí solo no permite concluir que exista un problema de circulación.


Un zapato muy apretado o una postura mantenida pueden producir una presión transitoria, pero esto no debe confundirse con una enfermedad vascular.


La enfermedad arterial periférica suele manifestarse con dolor o cansancio muscular al caminar, disminución de los pulsos, heridas que cicatrizan mal o dolor en reposo en fases avanzadas. Un episodio aislado de hormigueo no es suficiente para diagnosticarla ni para descartarla.⁵˒⁸


Una situación diferente, y mucho menos habitual, es la interrupción brusca del flujo arterial. Una extremidad repentinamente fría, dolorosa o entumecida puede corresponder a una isquemia aguda y necesita una valoración urgente.⁸



La zona del hormigueo puede orientar la causa

Dónde y cuándo aparece

Posible explicación

Después de cruzar las piernas y mejora al moverse

Compresión postural transitoria

Dedos dormidos únicamente al correr

Presión del calzado o irritación localizada

Dolor o descarga entre el tercer y cuarto dedo

Posible neuroma de Morton

Hormigueo en la planta y en el tobillo interno

Posible túnel tarsiano

Ambos pies, de forma simétrica y progresiva

Posible neuropatía periférica

Una pierna y un pie, junto con dolor lumbar

Posible origen lumbar

Pie frío, doloroso o entumecido de aparición repentina

Posible urgencia vascular

Esta tabla solo sirve como orientación. Problemas diferentes pueden producir sensaciones similares y el diagnóstico requiere valorar el conjunto de síntomas y los resultados de la exploración.



¿Cuándo conviene consultar?


Un episodio claramente relacionado con una postura, que mejora al dejar de comprimir la zona y no se acompaña de dolor o debilidad, puede observarse inicialmente.


Solicita una valoración médica si:


  • el hormigueo se repite o dura cada vez más;

  • no recuperas completamente la sensibilidad;

  • afecta siempre al mismo pie o a los mismos dedos;

  • aparece por la noche o en reposo;

  • afecta a ambos pies;

  • produce una pérdida progresiva de sensibilidad;

  • interfiere con el deporte o las actividades habituales;

  • tienes diabetes;

  • existe una herida que no habías percibido.


Una dificultad nueva para levantar la parte delantera del pie o caminar con normalidad indica debilidad y requiere una valoración médica pronta. Si aparece de forma brusca, progresa o se acompaña de otros síntomas neurológicos, debe valorarse urgentemente.


¿El hormigueo se repite o no recuperas completamente la sensibilidad?

Solicita una valoración especializada para identificar si el origen está en el pie, el tobillo, los nervios o la columna.




Acude de forma urgente si aparece:


  • debilidad repentina o rápidamente progresiva;

  • entumecimiento de ambas piernas que avanza en horas o días y se acompaña de debilidad o alteración del equilibrio;

  • pérdida del control de la orina o las deposiciones;

  • alteración reciente de la función sexual;

  • entumecimiento genital o perineal;

  • un pie repentinamente frío, doloroso o insensible;

  • entumecimiento brusco de un lado del cuerpo, especialmente si se acompaña de asimetría facial, debilidad en un brazo o dificultad para hablar.


Los síntomas neurológicos de aparición brusca pueden corresponder a un ictus o un accidente isquémico transitorio y requieren atención inmediata.⁷˒¹¹



¿Cómo se identifica la causa?


En muchos casos, la conversación con el paciente y la exploración permiten orientar el diagnóstico sin necesidad de realizar numerosas pruebas.


Es importante saber qué parte del pie está afectada, si sucede en uno o ambos lados, qué postura o actividad lo desencadena, cuánto tarda en desaparecer y si se acompaña de dolor lumbar o pérdida de fuerza.


Durante la exploración pueden valorarse la sensibilidad, la fuerza, los reflejos, los pulsos, la temperatura y la movilidad del pie y del tobillo. Solo cuando los hallazgos lo justifican se solicitan análisis, estudios para valorar el funcionamiento de los nervios, pruebas de imagen o una evaluación vascular.


En Talus, la distribución de los síntomas es especialmente importante para diferenciar si la irritación puede encontrarse en los dedos, el antepié o el tobillo, o si las molestias sugieren un origen más proximal.



¿Qué hacer cuando se te duerme un pie?


Ante un episodio claramente relacionado con una postura:


  1. Cambia de posición y evita seguir comprimiendo la pierna.

  2. Mueve suavemente el pie y el tobillo.

  3. Comprueba si el calzado o los cordones ejercen demasiada presión.

  4. Observa qué zona se ha dormido y si recuperas completamente la sensibilidad.


Detén la actividad si el entumecimiento aumenta, aparece debilidad o la sensibilidad no se recupera.


Si tienes diabetes, especialmente si existe pérdida de sensibilidad o un riesgo aumentado de ulceración, revisa los pies a diario. Busca heridas, ampollas, enrojecimiento, inflamación o cambios de temperatura. Las recomendaciones internacionales adaptan la frecuencia de las revisiones profesionales, la educación preventiva y el tipo de calzado al riesgo individual.⁵˒⁹



Preguntas frecuentes sobre los pies dormidos


¿Es normal que se me duerman los pies?

Puede suceder puntualmente después de mantener una postura o por la presión del calzado. Debe estudiarse cuando se repite, no desaparece completamente o se acompaña de dolor, pérdida de sensibilidad o debilidad.


¿Por qué se me duerme solo un pie?

Cuando afecta únicamente a un pie, puede relacionarse con una postura, el calzado o la irritación de un nervio concreto. La zona afectada y la actividad que desencadena el hormigueo ayudan a orientar su posible origen.

Un entumecimiento unilateral de aparición brusca, especialmente si afecta también a la cara o al brazo o altera el habla, requiere atención urgente.¹¹


¿Por qué se me duermen los dedos al correr?

Una puntera estrecha o demasiada presión de los cordones pueden contribuir a las molestias. Si siempre afecta a los mismos dedos, continúa después de quitarte las zapatillas o aparece con calzados diferentes, conviene realizar una valoración.


¿Cuándo debería consultar?

Consulta si los síntomas se repiten, duran cada vez más o provocan pérdida de sensibilidad. Busca atención urgente si aparece debilidad rápidamente progresiva, alteración del control de esfínteres, síntomas repentinos en un lado del cuerpo o un pie bruscamente frío, doloroso o insensible.



Identificar el origen evita tratamientos innecesarios


Que un pie se duerma después de una postura concreta y recupere completamente la sensibilidad suele tener una explicación sencilla. Sin embargo, cuando el hormigueo se repite, no desaparece o progresa, no conviene limitarse a cambiar las zapatillas ni asumir que se debe a una mala circulación.


El origen puede estar en los dedos, el antepié, el tobillo, un nervio periférico o la columna lumbar. Identificar correctamente el patrón permite evitar tratamientos innecesarios y seleccionar solo las pruebas que pueden aportar información útil.


En Talus Foot doctors valoramos la sensibilidad, la distribución de los síntomas, la función del pie y su relación con el calzado y la actividad para determinar el origen del hormigueo.


¿El hormigueo se repite o no desaparece?


Artículo escrito y revisado por el Dr. Alex Santamaría


El Dr. Alex Santamaría es traumatólogo especialista en pie y tobillo y cofundador de Talus Foot doctors.. Su actividad clínica se centra en el diagnóstico y tratamiento de patologías que pueden provocar dolor, hormigueo, pérdida de sensibilidad o alteraciones nerviosas en el pie, así como lesiones deportivas y trastornos biomecánicos complejos.


Conoce al Dr. Alex Santamaría y al equipo de Talus Foot doctors.

⚠️ Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica. Si el dolor es intenso, persiste varios días, aparece tras un traumatismo o impide apoyar el pie con normalidad, es recomendable consultar con un especialista.


Referencias

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