Fractura por estrés en el pie: síntomas y cómo detectarla

Actualizado: hace 4 días
"Una fractura por estrés puede empezar como un dolor leve al correr y no verse en una radiografía inicial. Te explicamos qué síntomas orientan y cuándo conviene estudiarla."

Empiezas a correr y notas un punto del pie que molesta.
Al principio aparece solo al final del entrenamiento y mejora al descansar. Unos días después empieza antes. Más adelante, incluso caminar puede resultar doloroso.
Y no recuerdas haberte dado ningún golpe.
Ese patrón puede aparecer en una lesión ósea por estrés.
Estas lesiones se producen cuando el hueso recibe cargas repetidas y no tiene tiempo suficiente para adaptarse y recuperarse. En fases iniciales puede existir una reacción del hueso sin que haya todavía una fractura propiamente dicha. Si la sobrecarga continúa, esa lesión puede progresar hasta convertirse en una fractura por estrés.¹˒²˒⁷
Hay una idea especialmente importante:
Una radiografía normal no descarta una lesión ósea por estrés inicial. Y poder caminar con normalidad tampoco permite descartarla.²˒³
¿Qué síntomas puede dar una fractura por estrés en el pie?
Lo habitual es que el dolor aparezca poco a poco y sin un golpe concreto.
Al principio puede notarse únicamente al correr, saltar o realizar actividades repetitivas. Si el problema continúa, el dolor puede aparecer cada vez antes durante el ejercicio y llegar a molestar también al caminar o en las actividades del día a día.²
Una de las pistas que aumenta la sospecha es encontrar dolor muy localizado sobre una zona concreta del hueso.²
Lo que notas | Qué puede orientarnos |
Dolor al correr o saltar que mejora inicialmente al descansar | Es compatible con una lesión ósea por estrés |
Dolor muy localizado que puedes señalar con un dedo | Aumenta la sospecha de que el origen esté en el hueso |
Aparece cada vez con menos actividad | Conviene reducir la carga y valorar la causa |
Empieza a doler también al caminar | El problema está teniendo más repercusión |
Hinchazón localizada | Puede acompañar algunas lesiones por estrés |
Radiografía normal pero el dolor persiste | No descarta una lesión ósea por estrés inicial |
⚠️ Esta tabla sirve para orientar, ninguno de estos síntomas por sí solo confirma una fractura por estrés.
¿Por qué aparece si no me he dado ningún golpe?
Porque no hace falta un traumatismo único.
El hueso se adapta continuamente al ejercicio y a las cargas que recibe. El problema aparece cuando se repiten demasiados esfuerzos sin darle suficiente tiempo para recuperarse.¹˒²
Muchas veces ha habido algún cambio reciente: más kilómetros, más intensidad, más sesiones, incorporación de saltos o una vuelta demasiado rápida al deporte.²
Pero el entrenamiento no es el único factor.
Cuando el cuerpo recibe menos energía de la que necesita para entrenar y recuperarse, la salud del hueso también puede verse afectada. Es lo que se conoce como baja disponibilidad energética, y puede ocurrir tanto en mujeres como en hombres deportistas.⁴
En mujeres, además, las alteraciones del ciclo menstrual relacionadas con un déficit energético y una baja densidad mineral ósea son factores que conviene valorar, especialmente cuando estas lesiones se repiten.⁵
Por eso, ante varias lesiones óseas por estrés, no basta con preguntar cuánto entrenas.
También puede ser necesario valorar alimentación, recuperación y salud ósea.
Existe además otra situación diferente: cuando el hueso está debilitado, por ejemplo por osteoporosis u otros problemas que disminuyen su resistencia, una lesión por estrés puede aparecer incluso con cargas que normalmente serían bien toleradas.²˒³
¿Dónde puede aparecer una fractura por estrés en el pie?

Los metatarsianos son una de las localizaciones habituales.²
Pero no todas las lesiones por estrés del pie se comportan igual.
La zona exacta importa.
Las lesiones del navicular y de la base del quinto metatarsiano merecen especial atención porque son zonas que pueden tardar más en consolidar o presentar más complicaciones.¹˒⁶
Por eso, dos personas con una “fractura por estrés en el pie” pueden necesitar tratamientos y tiempos de recuperación diferentes según qué hueso esté afectado y en qué parte del hueso se encuentre la lesión.
Si tu dolor se localiza en la parte externa del pie, puedes ampliar esta información en nuestra guía sobre dolor en el lateral externo del pie: qué puede ser y cuándo consultar.
Si tienes un dolor muy localizado en el pie que aparece repetidamente al correr o empieza a molestarte durante las actividades cotidianas, en Talus Foot doctors podemos valorar si el origen está en el hueso, un tendón o una articulación y decidir qué estudio puede ser útil.
¿Puedo tener una fractura por estrés y seguir caminando?
Sí. En las fases iniciales puede ser posible caminar con normalidad e incluso seguir haciendo deporte.
Pero esto es importante:
poder caminar o incluso poder correr no demuestra que el hueso esté sano ni significa que sea seguro continuar entrenando sobre el dolor.
Al principio, las molestias pueden aparecer únicamente al final del ejercicio y desaparecer después con el reposo. Si se mantiene la misma sobrecarga, la lesión puede seguir progresando.¹˒²
Una frase que escuchamos con frecuencia es:
“Puedo caminar perfectamente, pero cada vez que corro me duele exactamente el mismo punto.”
Ese patrón hace recomendable valorar si el dolor puede tener un origen óseo, aunque por sí solo no permite hacer el diagnóstico.
Si el dolor está especialmente localizado en el empeine al correr, puedes ampliar esta información en dolor en el empeine al correr: cómo diferenciar una tendinitis de una fractura por estrés.
¿Puede salir normal la radiografía?
Sí. Y es uno de los mensajes más importantes de este artículo.
En las primeras fases, una lesión ósea por estrés puede no verse todavía en una radiografía.²˒⁷
Por tanto: una radiografía normal no significa necesariamente que el hueso esté normal.

En adultos con sospecha de fractura por estrés, la radiografía suele ser la primera prueba de imagen.³
Si la radiografía no muestra la lesión pero la sospecha continúa, la resonancia magnética sin contraste suele ser la siguiente prueba más útil.³
La resonancia permite detectar cambios en el hueso antes de que algunas lesiones sean visibles en una radiografía y ayuda a saber hasta qué punto está afectado.⁷
La tomografía computarizada tiene otra función. Puede ser útil cuando necesitamos ver con más detalle la estructura del hueso, una línea de fractura concreta o una lesión que ya hemos identificado.³
Si quieres entender qué aporta cada prueba y cuándo suele utilizarse, puedes ampliar esta información en nuestra guía sobre todas las pruebas de imagen del pie y tobillo explicadas fácilmente.
¿Tengo que dejar de correr?
Si correr reproduce de manera constante un dolor muy localizado sobre una zona ósea y existe sospecha de una lesión por estrés, no conviene seguir corriendo sobre ese dolor hasta aclarar qué lo está produciendo.
Eso no significa que todo el mundo necesite una bota, muletas o dejar de apoyar.
El tratamiento depende de dónde está la lesión, cuál es su gravedad, qué síntomas produce y qué riesgo tiene de dar problemas.¹
Muchas lesiones se tratan sin cirugía, reduciendo temporalmente la carga y retomando después la actividad de forma progresiva.
Sin embargo, algunas zonas del pie pueden necesitar más protección, inmovilización, un seguimiento más estrecho o, en determinados casos, tratamiento quirúrgico.¹˒²
¿Cuánto tarda en curarse una fractura por estrés?
No existe un único tiempo de recuperación.
Depende de qué hueso está afectado, dónde está exactamente la lesión, su gravedad y cómo va evolucionando.¹˒⁶
Por eso no es correcto decir: “una fractura por estrés tarda seis semanas”.
Algunas lesiones evolucionan relativamente rápido. Otras pueden necesitar varios meses antes de volver al mismo nivel deportivo.⁶
La vuelta a correr debe hacerse poco a poco y adaptándose a cómo evoluciona cada lesión, no únicamente porque hayan pasado un número determinado de semanas.

¿Cuándo conviene consultar?
Conviene valorar una posible lesión ósea por estrés cuando existe un dolor muy localizado que aparece repetidamente con la carga, especialmente si comenzó después de aumentar el volumen o la intensidad del ejercicio, aparece cada vez con menos actividad o empieza a dificultar caminar o hacer vida normal.²
También merece una valoración más amplia cuando existen lesiones óseas por estrés repetidas, una baja densidad mineral ósea conocida, sospecha de que el cuerpo no esté recibiendo suficiente energía para cubrir el entrenamiento o, en mujeres, alteraciones del ciclo menstrual relacionadas.¹˒⁴˒⁵
En estos casos, el objetivo no debería ser únicamente encontrar qué hueso duele.
También puede ser necesario entender: ¿por qué ese hueso no está tolerando bien la carga?
Preguntas frecuentes sobre la fractura por estrés del pie
¿Cómo sé si es una fractura por estrés o una tendinitis?
Un dolor muy localizado sobre una zona ósea aumenta la sospecha de una lesión por estrés.²
Pero una tendinopatía, una lesión articular u otros problemas del pie pueden producir dolor en zonas muy próximas. No es fiable diferenciarlas únicamente por dónde duele.
La exploración y, cuando hace falta, las pruebas de imagen ayudan a saber qué estructura está provocando el problema.
¿Una fractura por estrés puede doler solo al correr?
Sí. En las fases iniciales puede aparecer únicamente con actividades de mayor carga y mejorar al descansar.²
Que todavía puedas caminar sin dolor no permite descartarla.
¿Una radiografía normal descarta una fractura por estrés?
No. Una lesión inicial puede no verse todavía en la radiografía.
Si en un adulto la sospecha continúa después de una radiografía normal o dudosa, la resonancia magnética sin contraste suele ser la siguiente prueba más apropiada.²˒³
¿Puedo seguir corriendo si me duele poco?
La intensidad del dolor no permite saber por sí sola cuál es la gravedad de la lesión.
Si el dolor aparece siempre en el mismo punto al correr, no conviene seguir aumentando la carga ni entrenar sobre ese dolor sin saber qué lo está causando.¹˒²
¿Una fractura por estrés necesita operación?
La mayoría de las lesiones óseas por estrés no requieren cirugía.¹
Sin embargo, algunas zonas tienen más riesgo de tardar en consolidar o de dar problemas y pueden necesitar un tratamiento diferente.
La decisión depende de dónde está la lesión, cómo es, cómo evoluciona y de las características de cada paciente.¹˒⁶
Si el dolor aparece siempre en el mismo punto, no lo ignores
Una lesión ósea por estrés no suele empezar con un gran traumatismo.
Muchas veces empieza con algo mucho más sencillo: “solo me duele cuando corro”.
La clave no es intentar diagnosticar una fractura en casa, sino reconocer un patrón que merece atención: dolor localizado, relacionado con la carga, que se repite y empieza a aparecer cada vez con menos actividad.

Si tienes dolor focal en el pie al correr, ha ido aumentando con los entrenamientos o continúa existiendo a pesar de una radiografía normal, en Talus Foot Doctors podemos localizar qué estructura está provocando el dolor y valorar si existe una lesión ósea por estrés y qué estudio necesita realmente.
Detectarla en una fase temprana puede permitir modificar la carga y el tratamiento antes de que la lesión siga avanzando.¹˒²

Artículo escrito y revisado por la Dra. Laia López Capdevila
La Dra. Laia López Capdevila es especialista en cirugía ortopédica y traumatología, con dedicación específica a la patología del pie y tobillo. Cuenta con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de las lesiones del tendón de Aquiles, incluyendo la tendinopatía de la porción media, la tendinopatía insercional y las roturas agudas o crónicas, así como en la valoración biomecánica, el manejo del dolor, la planificación de la rehabilitación y la cirugía reconstructiva cuando el tratamiento conservador no es suficiente.
Forma parte del equipo de especialistas de Talus Foot doctors, centro especializado en cirugía y patología avanzada de pie y tobillo.
Conoce a la Dra. Laia López y al equipo Talus Foot doctors
✅ Artículo revisado y validado médicamente por la Dra. Laia López. ⚠️ Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica. Si el dolor es intenso, persiste varios días, aparece tras un traumatismo o impide apoyar el pie con normalidad, es recomendable consultar con un especialista. 🤖 Las imágenes de este artículo han sido generadas mediante inteligencia artificial con fines ilustrativos y revisadas por el equipo editorial de Talus Foot Doctors. No representan pacientes ni casos clínicos reales, salvo que se indique expresamente lo contrario.
Referencias:
1. Hoenig T, Hollander K, Popp KL, et al. International Delphi consensus on bone stress injuries in athletes. Br J Sports Med. 2025;59(2):78-90. - 2. American Academy of Orthopaedic Surgeons. Stress Fractures of the Foot and Ankle. OrthoInfo. - 3. American College of Radiology. ACR Appropriateness Criteria® Stress (Fatigue/Insufficiency) Fracture, Including Sacrum, Excluding Other Vertebrae. Revised 2024. - 4. Mountjoy M, Ackerman KE, Bailey DM, et al. 2023 International Olympic Committee's consensus statement on Relative Energy Deficiency in Sport (REDs). Br J Sports Med. 2023;57(17):1073-1097. - 5. De Souza MJ, Williams NI, Misra M, et al. 2025 Update to the Female Athlete Triad Coalition Consensus Statement Part 1: State of the Science and Introduction of a New Adolescent Model. Sports Med. 2026;56(2):327-373. - 6. Hoenig T, Eissele J, Strahl A, et al. Return to sport following low-risk and high-risk bone stress injuries: a systematic review and meta-analysis. Br J Sports Med. 2023;57(7):427-432. - 7. Jungmann PM, Schaeffeler C. Bone Stress Injuries at the Ankle and Foot. Semin Musculoskelet Radiol. 2023;27(3):283-292.





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