Grounding y evidencia científica emergente: una mirada prudente
- Eider Pérez Caballero - Talus Foot doctors

- 13 feb
- 8 Min. de lectura
"Grounding o earthing: qué es, cómo actúa sobre el sistema nervioso, la inflamación y el sueño, y qué dice, cun una mirada prudente, la ciencia actual sobre los beneficios del contacto con la Tierra"

Cuando hablamos del grounding, o earthing, nos referimos al contacto directo del cuerpo humano con la superficie de la Tierra, ya sea caminando descalzo sobre césped, arena o tierra, o utilizando dispositivos que permiten esa conexión de manera conductiva.
Los beneficios están vinculados a la hipótesis que sostiene esta práctica diciendo que la Tierra actúa como un vasto reservorio de electrones libres, capaces de transferirse al cuerpo humano y de influir en la actividad eléctrica de las células y tejidos.
Durante años, esta idea ha sido considerada más cercana a lo filosófico que a lo científico. Sin embargo, en las últimas dos décadas se han acumulado estudios experimentales y clínicos que apuntan a cambios fisiológicos medibles cuando el cuerpo se conecta a tierra.
Estos hallazgos han despertado el interés de investigadores en fisiología, medicina del dolor, cronobiología y neurociencia.
Mecanismos fisiológicos propuestos
La investigación actual describe varios mecanismos potenciales que podrían explicar los efectos observados del grounding, describimos algunos de ellos:

Transferencia de electrones: el contacto directo con la Tierra permitiría el flujo de electrones libres hacia el cuerpo, actuando como un potente neutralizador de radicales libres.
Esto se traduciría en una reducción del estrés oxidativo y de los procesos inflamatorios crónicos (Oschman et al., 2015).
Regulación del sistema nervioso autónomo: diversos estudios sobre variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV) muestran un aumento del tono parasimpático tras sesiones de grounding, asociado a un estado de calma fisiológica y a una mejor adaptación al estrés (Chevalier, 2012; Park et al., 2025).
Efectos sobre la sangre: investigaciones de Chevalier y colaboradores (2013) observaron que el grounding modifica la carga eléctrica de los eritrocitos, reduciendo su agregación y, por tanto, la viscosidad sanguínea. Esto podría mejorar la microcirculación y favorecer la oxigenación tisular.

Normalización del ritmo circadiano del cortisol: estudios como el de Ghaly y Teplitz (2004) encontraron que dormir conectado a tierra reestablece el patrón fisiológico de secreción de cortisol, mejorando la calidad del sueño y la sensación de descanso.
Modulación inflamatoria: la reducción del dolor y la inflamación observada en algunos ensayos parece relacionada con una modulación de la respuesta inmunitaria y con una mejor resolución de los procesos inflamatorios agudos y crónicos (Oschman et al., 2015).
Estos mecanismos, aunque aún en estudio, ofrecen un marco fisiológico plausible para entender cómo algo tan elemental como el contacto con la Tierra puede influir en múltiples sistemas del organismo.
Qué dice la ciencia hasta ahora
Dolor e inflamación
Una de las áreas más estudiadas es la del dolor crónico. Investigaciones revisadas por Oschman y Chevalier han mostrado que el grounding puede reducir los signos clásicos de inflamación - dolor, enrojecimiento, hinchazón - y acelerar la recuperación de lesiones musculoesqueléticas.
Termografías infrarrojas en pacientes conectados a tierra muestran una reducción del calor local asociado al proceso inflamatorio.
Aunque muchos de estos estudios son de pequeño tamaño y con diseños piloto, los resultados se repiten de forma consistente.
Sueño y regulación hormonal

El estudio de Ghaly y Teplitz (2004) fue pionero al demostrar que dormir conectado a tierra normalizaba el ritmo de secreción del cortisol, una hormona directamente implicada en el estrés, la inflamación y el sueño.
Los participantes mostraron una mejora significativa del descanso nocturno y una reducción del estrés percibido.
Posteriormente, Lin et al. (2022) replicaron resultados similares en pacientes con insomnio, mostrando una mejoría tanto objetiva (en los ciclos de sueño medidos) como subjetiva (en la sensación de descanso y energía).
Sistema circulatorio y viscosidad sanguínea
Chevalier, Sinatra y Oschman (2013) documentaron que tras sesiones de grounding, la sangre presentaba una menor viscosidad y mayor carga eléctrica en los glóbulos rojos, lo que sugiere una mejora en la capacidad de transporte y flujo microvascular.
Este efecto podría tener implicaciones importantes en la prevención cardiovascular, aunque los estudios siguen siendo preliminares.
Sistema nervioso y estrés fisiológico

Varios estudios han explorado la influencia del grounding en la regulación autonómica.
Se ha observado una mejora en la variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV), marcador de equilibrio entre los sistemas simpático y parasimpático.
Esta modulación se traduce clínicamente en una menor reactividad al estrés, mejor descanso y sensación general de bienestar (Chevalier et al., 2012; Park et al., 2025).
Estado emocional y bienestar general
Aunque con menor número de ensayos, algunos trabajos han reportado mejoras en el estado de ánimo, menor irritabilidad y una mayor sensación de vitalidad tras varias semanas de grounding.
Se cree que estos efectos están mediados por la reducción del estrés oxidativo y la normalización del tono vagal.
Calidad y limitaciones de la evidencia
A pesar de los resultados prometedores, la evidencia sobre grounding aún no alcanza los estándares de robustez que exige la medicina basada en la evidencia. Las principales limitaciones son:
Tamaños muestrales pequeños y falta de estudios multicéntricos.
Diseños heterogéneos: no siempre se detalla la duración, frecuencia o tipo de contacto con la Tierra.
Escasez de revisiones sistemáticas independientes.
Posibles sesgos de publicación y conflictos de interés, ya que algunos autores están vinculados a la industria de dispositivos de grounding.
Falta de replicación independiente de algunos resultados clave.
Sin embargo, pese a estas limitaciones, hay una consistencia llamativa entre los efectos observados en estudios distintos y con metodologías variadas. Esto sugiere que el fenómeno merece una exploración científica más profunda, no una desestimación.
Hacia una comprensión más amplia de la salud

Desde la fisiología moderna, es evidente que el cuerpo humano funciona dentro de un campo electromagnético constante y no podemos subestimar que la conexión con la Tierra no es solo un concepto simbólico, sino una interacción bioeléctrica real.
La evidencia emergente indica que restaurar este contacto puede influir en la inflamación, el sueño, la circulación y la regulación autonómica, todos ellos pilares fundamentales de la homeostasis corporal.
Integración clínica del grounding en la práctica terapéutica
El grounding, entendido como la capacidad de conectar con el propio cuerpo y con la tierra que nos sostiene, puede convertirse en una herramienta terapéutica complementaria dentro de la fisioterapia, la osteopatía y a podología.
Su práctica no solo tiene un efecto sobre la regulación del sistema nervioso, sino que también favorece la conciencia corporal, la estabilidad postural y el bienestar general.
Grounding como práctica corporal consciente
En consulta, puede utilizarse para acompañar el trabajo manual o postural: sentir el peso, observar el apoyo de los pies, percibir la respiración y el contacto con la camilla o el suelo.
Estos pequeños gestos despiertan la sensibilidad interoceptiva y propioceptiva, promoviendo un estado de calma y presencia que facilita los procesos de autorregulación.
Sin embargo, más allá del entorno clínico, el grounding adquiere toda su fuerza cuando el paciente lo integra como hábito cotidiano, especialmente al aire libre.
Pautas prácticas para realizar grounding en la naturaleza
Recomendar a los pacientes prácticas sencillas de grounding puede reforzar los resultados terapéuticos y mejorar su bienestar físico y emocional. Algunas pautas efectivas son:

Caminar descalzo sobre tierra, hierba o arena húmeda, al menos 10-20 minutos al día. Este contacto directo favorece la descarga eléctrica del cuerpo, la activación de la circulación periférica y una sensación inmediata de arraigo.
Practicar respiración consciente al aire libre, explorar el movimiento del diafragma y la sensación de expansión y arraigo con cada exhalación, sin forzar.
Sentarse o tumbarse sobre el suelo natural, dejando que el cuerpo se apoye sin tensión. La sensación de sostén que ofrece la tierra estimula respuestas parasimpáticas relacionadas con la relajación profunda.

Combinar grounding y exposición solar, especialmente durante las primeras horas del día. La luz natural y la radiación solar estimulan la síntesis de vitamina D, sincronizan los ritmos circadianos y mejoran el estado de ánimo.
Estas prácticas deben adaptarse a las características del paciente, su estado físico y su entorno.
En personas con hipersensibilidad, dolor crónico o trauma corporal, se recomienda introducir el grounding de forma progresiva, buscando siempre que la experiencia sea placentera y segura.
Pacientes en los que puede ser especialmente útil
El grounding puede resultar beneficioso en distintos perfiles clínicos, siempre adaptando la intensidad y la forma de aplicación al estado del paciente:
Personas con estrés crónico, trastornos de ansiedad o dificultad para “desconectar” corporalmente.
Pacientes con dolor crónico o patrones tensionales generalizados, donde la hiperactivación del sistema nervioso autónomo mantiene el círculo dolor–tensión–dolor.
Personas que presentan hipotonía postural o inestabilidad, en las que reconectar con el apoyo mejora la sensación de seguridad y orientación.
Casos de recuperación postquirúrgica o procesos donde la corporalidad ha quedado “interrumpida” por dolor, inmovilización o miedo al movimiento.
En el ámbito pediátrico, puede ser útil en niños con dificultades de regulación motora o emocional, siempre mediante un abordaje lúdico y adaptado a su edad.
Calzado respetuoso y conexión con la tierra
Cuando no es posible ir descalzo, el tipo de calzado puede marcar la diferencia. Los zapatos respetuosos o barefoot permiten mantener la función natural del pie, estimulando los receptores plantares y conservando la movilidad articular.
Algunos modelos incorporan suelas finas y materiales conductivos que facilitan, en cierta medida, la transmisión de electrones entre el cuerpo y el suelo, aunque el principal beneficio sigue siendo el mantenimiento de la fisiología del pie y la propiocepción.
Desde la práctica clínica, recomendar este tipo de calzado contribuye a mejorar la alineación postural, reducir las tensiones ascendentes y descendentes, favorecer la percepción de base y estabilidad, especialmente en pacientes con disfunciones del apoyo plantar, metatarsalgias o sensación de “no tener suelo”.
Conclusión: volver al cuerpo, volver a la tierra
El grounding no es una moda ni una promesa milagrosa, sino una práctica ancestral que la ciencia empieza a comprender desde nuevos paradigmas. Su poder terapéutico reside en la sencillez: reconectar el cuerpo con su entorno, devolverle su papel de regulador y fuente de información.

Integrado en la fisioterapia, la osteopatía y la podología, el grounding ofrece un puente entre la evidencia científica y la experiencia vivida del paciente. Puede ser una herramienta útil para modular el dolor, favorecer la estabilidad postural y restablecer la relación cuerpo–mente, tanto en consulta como en la vida cotidiana.
Caminar descalzo, sentir el sol, respirar al aire libre o usar un calzado que respete la anatomía del pie son gestos de salud que nos recuerdan algo esencial: que no hay bienestar duradero sin una base que nos sostenga.
Cuida tu base: empieza por tus pies

¿Quieres mejorar tu postura, reducir el dolor y recuperar una base estable desde los pies?
Reserva tu cita en Talus Foot doctors y deja que te acompañemos con un enfoque clínico, consciente y personalizado.
Autora
Dip. en Podología y Máster en Posturología.
Autora
Traumatóloga especialista en patología y cirugía de pie y tobillo.
Referencias
The biologic effects of grounding the human body during sleep as measured by cortisol levels and subjective reporting of sleep, pain, and stress. - Journal of Alternative & Complementary Medicine, 10(5), 767–776. Ghaly, M., & Teplitz, D. (2004). Earthing (grounding) the human body reduces blood viscosity - a major factor in cardiovascular disease. Journal of Alternative and Complementary Medicine, 19(2), 102–110. - Chevalier, G., Sinatra, S. T., Oschman, J. L., & Delany, R. M. (2013). The effects of grounding (earthing) on inflammation, the immune response, wound healing, and prevention and treatment of chronic inflammatory and autoimmune diseases - Journal of Inflammation Research, 8, 83–96. Oschman, J. L., Chevalier, G., & Brown, R. (2015). The effects of grounding (earthing) on bodyworkers’ pain and overall quality of life: A randomized controlled trial. - Explore (NY), 15(3), 181–190. Chevalier, G., Patel, S., Weiss, L., Chopra, D., & Mills, P. J. (2019). Grounding the body improves sleep quality in patients with mild Alzheimer’s disease: A pilot study. - Healthcare, 10(3), 581. Lin, C.-H., Tseng, S.-T., Chuang, Y.-C., Kuo, C.-E., & Chen, N.-C. (2022). A randomized, double-blind, placebo-controlled study on the improvement of sleep quality with earthing mat. - Advances in Integrative Medicine, 12(5). Park, H.-J., Lee, G. R., et al. (2025). Grounding - The universal anti-inflammatory remedy? Open Heart / Review (revisión editorial), 2022. (Sinatra S.T.). Emotional stress, heart rate variability, grounding, and improved autonomic tone: Clinical applications. - Integrative Medicine: A Clinician’s Journal, 10(3), 16–24. Chevalier, G., & Sinatra, S. T. (2011). Earthing: Health implications of reconnecting the human body to the Earth’s electrical potential. - Journal of Environmental and Public Health, 2012, Article ID 291541. Chevalier, G. (2012). Practical applications of grounding to support health. - In: Proceedings / Health & Wellness (o similar). 2023. Koniver, L. (2023). Review of research evidence and clinical observations on earthing (grounding). Complementary Therapies in Medicine / Europe PMC review. Menigoz, W. (2019). The effect of earthing mat on stress-induced anxiety-like behavior and neurohormonal mechanisms in rats. - Biomolecules (o revista similar). 2022. Park, H.-J., et al. (2022). Practical applications of grounding to support health. Koniver, L. (2022). How sleeping grounded affects memory and perceptions. - ClinicalTrials.gov identifier NCT05050812.







Comentarios